DICCIONARIO MÉDICO

Displasia cervical

La displasia cervical es la presencia de células anormales en el epitelio que recubre el cuello uterino. No es cáncer, sino una alteración celular precancerosa que puede regresar espontáneamente, persistir o evolucionar hacia un carcinoma invasor si no se controla. La inmensa mayoría de los casos están causados por la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH).

Qué es la displasia cervical

La displasia cervical es una alteración en la maduración y organización de las células del epitelio escamoso del cuello uterino. Las células anormales pierden su forma habitual, su tamaño se vuelve heterogéneo, los núcleos crecen y se tiñen con mayor intensidad, y el epitelio deja de presentar la estratificación ordenada de capas que caracteriza al tejido sano. La extensión de esos cambios en el espesor del epitelio determina el grado de la displasia.

El término procede del griego δυσ- (dys-), prefijo que indica desorden o anomalía, y πλάσις (plásis), "formación" o "modelado". Literalmente, "formación anómala". Aplicado al cuello uterino, designa una situación intermedia entre el epitelio normal y el carcinoma invasor: las células ya no son normales, pero todavía están confinadas dentro del epitelio y no han atravesado la membrana basal para invadir tejidos profundos. La displasia es, por tanto, una lesión preinvasora o precancerosa, no un cáncer establecido.

El cuadro descrito por la patología cervical es una displasia en sentido estricto, distinta de las displasias del desarrollo (renal, esquelética, fibromuscular) que designan malformaciones congénitas o estructurales en otros territorios. La diferencia es importante para la lectura del informe: cuando se habla de "displasia" en una citología o biopsia cervical, se refiere a esta alteración celular precancerosa, no a una anomalía del desarrollo.

Causa: la infección persistente por VPH

Hoy se considera establecido que prácticamente todos los casos de displasia cervical están causados por la infección persistente por el virus del papiloma humano. La infección por VPH es muy frecuente en mujeres sexualmente activas, pero la mayoría de los episodios son transitorios y se resuelven espontáneamente en uno o dos años. El problema aparece cuando la infección persiste y, sobre todo, cuando se trata de tipos de alto riesgo oncogénico —especialmente los tipos 16 y 18, responsables de aproximadamente el 70 % de los cánceres cervicales—.

El virus infecta las células del epitelio escamoso a través de microerosiones, y se asienta preferentemente en las células metaplásicas inmaduras de la zona de transformación, donde la metaplasia escamosa activa proporciona un sustrato celular especialmente vulnerable. En las infecciones productivas, el virus replica su material genético dentro del citoplasma celular y aparecen los coilocitos, signo morfológico característico. En las infecciones transformadoras, las oncoproteínas virales E6 y E7 inactivan los genes supresores p53 y retinoblastoma, lo que desregula el ciclo celular y produce la atipia nuclear y la pérdida de diferenciación que define la displasia.

Hay otros factores que aumentan el riesgo de que la infección por VPH progrese a displasia: el tabaco, la inmunosupresión —ya sea por VIH, por trasplante o por medicación inmunosupresora—, el inicio temprano de las relaciones sexuales, el número elevado de parejas, los embarazos múltiples y el uso prolongado de anticonceptivos hormonales. Ninguno de estos factores es causa por sí mismo, pero todos modulan la probabilidad de persistencia viral y de transformación celular.

Grados de displasia cervical: NIC 1, NIC 2, NIC 3

El sistema de gradación más extendido en la literatura es el de la neoplasia intraepitelial cervical (NIC), introducido por Richart en 1968. Clasifica la displasia según la proporción del espesor epitelial ocupada por células anormales:

NIC 1 (displasia leve): las células anormales ocupan únicamente el tercio inferior del espesor epitelial. Es la forma más frecuente, supone alrededor del 70 % de los casos y suele asociarse a infección productiva por VPH. La probabilidad de regresión espontánea es alta —especialmente en mujeres jóvenes—, lo que orienta el manejo hacia la observación y el control citológico antes que hacia el tratamiento inmediato.

NIC 2 (displasia moderada): las células anormales ocupan los dos tercios inferiores del espesor epitelial. Es un grado intermedio, históricamente reconocido como problemático por la subjetividad de su diagnóstico; el propio proyecto LAST de 2012 subrayó la baja reproducibilidad interobservador en esta categoría. La inmunohistoquímica con la proteína p16 ayuda a definir si se trata de una lesión genuinamente de alto grado o de una sobreinterpretación de cambios reactivos.

NIC 3 (displasia severa y carcinoma in situ): las células anormales ocupan más de los dos tercios del epitelio o todo su espesor. Engloba lo que clásicamente se llamaba displasia severa y el carcinoma in situ, lesión confinada al epitelio en la que las células presentan ya las características citológicas del cáncer pero sin haber atravesado la membrana basal. La progresión a carcinoma invasor, sin tratamiento, es significativamente más probable en este grado.

La separación clásica en tres categorías sigue siendo útil clínicamente, pero ha sido sustituida en gran medida por una clasificación binaria, más reproducible, que se describe a continuación.

Bethesda y LAST: la clasificación binaria moderna (LSIL y HSIL)

El sistema Bethesda, introducido en 1988 para citología cervical y revisado posteriormente, sustituyó la nomenclatura tradicional por una clasificación de dos niveles, más sencilla y de mejor concordancia entre observadores: LSIL (lesión escamosa intraepitelial de bajo grado, del inglés low-grade squamous intraepithelial lesion) y HSIL (lesión escamosa intraepitelial de alto grado, high-grade squamous intraepithelial lesion).

La LSIL incluye los cambios celulares por VPH (coilocitosis) y la NIC 1. La HSIL agrupa la NIC 2 y la NIC 3. La razón del agrupamiento no es estética, sino terapéutica: las lesiones de bajo grado tienen alta probabilidad de regresión espontánea y se manejan con vigilancia, mientras que las de alto grado se consideran genuinamente precancerosas y suelen requerir tratamiento. La distinción binaria refleja, por tanto, dos rutas clínicas distintas.

Originalmente la terminología LSIL/HSIL se aplicaba solo en citología, mientras que en biopsia se mantenía la NIC 1/2/3. Esto generaba confusión: una misma lesión podía aparecer descrita como "LSIL" en la citología y "NIC 1" en la biopsia. El proyecto LAST (Lower Anogenital Squamous Terminology) de 2012 y la clasificación de la OMS de 2014 unificaron ambos sistemas, y hoy la terminología LSIL/HSIL se aplica también a las muestras histológicas. La equivalencia es la siguiente: LSIL = NIC 1; HSIL = NIC 2 + NIC 3. Por convención clínica, en algunos informes la HSIL se acompaña entre paréntesis del grado NIC equivalente —por ejemplo, "HSIL (NIC 3)"— para mantener la información detallada que orienta el tratamiento.

El proyecto LAST recomendó además el uso sistemático de la inmunohistoquímica para la p16 como herramienta para resolver casos dudosos, particularmente en NIC 2: una tinción fuerte, difusa y en bloque en la capa basal con extensión vertical apoya el diagnóstico de HSIL; una tinción negativa o irregular reclasifica la lesión como LSIL. Esta herramienta, junto con el índice de proliferación Ki-67, ha aumentado de forma significativa la fiabilidad del diagnóstico histológico.

Equivalencias entre las tres clasificaciones

La existencia simultánea de tres terminologías —displasia leve/moderada/severa, NIC 1/2/3, LSIL/HSIL— es la principal fuente de confusión cuando una paciente lee su informe. Las equivalencias son las siguientes: la displasia leve equivale a la NIC 1 y a la LSIL; la displasia moderada equivale a la NIC 2 y se incluye dentro de la HSIL; la displasia severa y el carcinoma in situ equivalen a la NIC 3 y también se incluyen dentro de la HSIL. Por tanto, "displasia leve", "NIC 1" y "LSIL" describen la misma realidad histológica desde tres marcos terminológicos distintos. Lo mismo ocurre con la pareja "displasia moderada-severa", "NIC 2-3" y "HSIL".

Diferenciación con conceptos próximos

La displasia se confunde con frecuencia con otros términos del informe ginecológico que conviene mantener separados.

La metaplasia escamosa es un cambio celular adaptativo y fisiológico, no una lesión: el epitelio cilíndrico es sustituido por epitelio escamoso normal. Sus células son normales aunque ocupen una localización distinta. La displasia, en cambio, supone alteraciones internas en la propia célula, y siempre se considera una lesión.

Las células escamosas atípicas de significado indeterminado (ASC-US) y las células escamosas atípicas que no excluyen una lesión de alto grado (ASC-H), categorías Bethesda, no son displasias sino hallazgos equívocos: cambios celulares que no llegan a cumplir los criterios de LSIL o HSIL. El propio nombre indica su naturaleza incierta, y obligan a estudios complementarios.

El carcinoma cervical invasor es la enfermedad establecida: las células neoplásicas han atravesado la membrana basal y han invadido el tejido conectivo subyacente, con capacidad de extenderse a distancia. La frontera entre el carcinoma in situ (NIC 3 / HSIL) y el carcinoma invasor es la integridad de la membrana basal: mientras esta se mantiene, hablamos de displasia o de carcinoma intraepitelial; cuando se rompe, hablamos ya de cáncer invasor.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra displasia?

Del griego δυσ- (dys-), prefijo que denota desorden o anomalía, y πλάσις (plásis), "formación" o "modelado". Significa, literalmente, "formación anómala". El término se introdujo en patología cervical a mediados del siglo XX, antes de la nomenclatura NIC propuesta por Richart en 1968 y de la clasificación Bethesda de 1988.

¿Es lo mismo displasia cervical que cáncer de cuello uterino?

No. La displasia es una alteración celular precancerosa, no un cáncer. Las células anormales están confinadas dentro del epitelio del cuello uterino y no han invadido tejidos profundos. El cáncer invasor aparece cuando esas células traspasan la membrana basal. La progresión de displasia a cáncer no es automática: muchos casos de displasia leve regresan espontáneamente, y los casos de displasia avanzada se tratan precisamente para evitar esa progresión.

¿Por qué un mismo caso aparece descrito como NIC 1 y LSIL en informes distintos?

Porque conviven dos terminologías que designan lo mismo. La nomenclatura NIC 1/2/3 procede de la histología clásica (Richart, 1968). La terminología LSIL/HSIL fue introducida por el sistema Bethesda en 1988 para citología y, desde 2012-2014, se ha extendido también a la histología. Algunos informes utilizan ambas para mantener la equivalencia explícita: por ejemplo, "HSIL (NIC 3)". Las dos nomenclaturas coexisten en la práctica clínica porque cada una tiene ventajas: la binaria es más reproducible y orienta directamente el manejo; la de tres grados aporta más detalle.

¿La displasia cervical desaparece sola?

Depende del grado y de la edad. La displasia leve (NIC 1 / LSIL) regresa espontáneamente en una proporción muy alta de casos, sobre todo en mujeres jóvenes en las que la infección por VPH se resuelve sin intervención. Las displasias moderadas y severas (NIC 2 y NIC 3 / HSIL) tienen menor probabilidad de regresión y suelen requerir control estrecho o intervención, decisión que toma el ginecólogo según el contexto.

¿La vacuna del VPH protege frente a la displasia cervical?

Sí, frente a las causadas por los tipos virales incluidos en la vacuna. Las vacunas actuales cubren los tipos de alto riesgo más implicados en el desarrollo de lesiones precancerosas y cáncer cervical, especialmente los tipos 16 y 18. La vacunación es más eficaz cuando se administra antes del inicio de la actividad sexual, momento en que las personas no han tenido contacto previo con el virus, pero también ofrece protección parcial en mujeres ya expuestas frente a tipos no contraídos previamente.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Displasia cervical. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Sellors JW, Sankaranarayanan R. Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (IARC/OMS). Introducción a la neoplasia intraepitelial cervical (NIC). La colposcopia y el tratamiento de la neoplasia intraepitelial cervical: manual para principiantes.
  3. Manual MSD versión para profesionales. Clasificación de Bethesda de la citología cervical.
  4. Darragh TM, Colgan TJ, Cox JT, et al. Revised Terminology for Cervical Histopathology and Its Implications for Management of High-Grade Squamous Intraepithelial Lesions of the Cervix. The Lower Anogenital Squamous Terminology Standardization Project (LAST).

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la displasia cervical, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Displasia: concepto general del que la displasia cervical es la modalidad más estudiada en patología.
  • Coilocito: célula característica de la infección por VPH, hallazgo asociado a la displasia leve.
  • Metaplasia escamosa: cambio adaptativo benigno que conviene no confundir con la displasia.
  • Zona de transformación del cuello uterino: territorio donde se desarrollan la mayoría de las displasias cervicales.
  • Unión escamocolumnar: el límite anatómico en torno al cual aparecen las lesiones displásicas.
  • Cuello uterino: la estructura anatómica afectada por la displasia.
  • Citología cérvico-vaginal: prueba de cribado que detecta los cambios celulares asociados a la displasia.
  • Colposcopia: exploración complementaria que permite visualizar la lesión y dirigir la biopsia.
  • Conización: técnica de extirpación del tejido afectado, indicada en displasias de alto grado.
  • Criocirugía: técnica de ablación con frío empleada en algunas formas de displasia.
  • Carcinoma in situ: el grado más extremo de la displasia cervical, dentro de la NIC 3.
  • Condiloma plano: lesión asociada a infección por VPH y, con frecuencia, a displasia de bajo grado.

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