DICCIONARIO MÉDICO
Ecoendoscopia
La ecoendoscopia (también llamada ultrasonografía endoscópica o EUS, del inglés endoscopic ultrasound) es una técnica que integra un endoscopio flexible con un transductor de ultrasonido en su extremo distal. Permite visualizar la pared del tubo digestivo capa por capa y explorar los órganos situados más allá de esa pared, como el páncreas, la vía biliar, el mediastino y las glándulas suprarrenales. El nombre resulta de la unión del prefijo griego ἠχώ (ēkhō, «eco», en referencia a las ondas sonoras reflejadas), ἔνδον (endon, «dentro») y σκοπέω (skopeō, «observar»). La palabra describe con bastante literalidad el procedimiento: observar el interior del cuerpo mediante ecos de ultrasonido introducidos desde una cavidad natural. La endoscopia convencional solo muestra la superficie de la mucosa. El ecoendoscopio va más allá: emite ondas ultrasónicas de alta frecuencia (entre 5 y 20 MHz) que atraviesan los tejidos y rebotan en las interfaces entre estructuras de distinta densidad. Una computadora convierte esos ecos en imágenes en tiempo real. El resultado es una doble información: la imagen óptica de la luz del tubo digestivo y, simultáneamente, una imagen ecográfica de lo que hay detrás de la pared. Los primeros trabajos sobre la técnica se publicaron en 1980. Eugene DiMagno, en la Clínica Mayo, y otros grupos japoneses desarrollaron de forma independiente los prototipos iniciales, que eran rígidos y voluminosos. Los ecoendoscopios electrónicos flexibles no se generalizaron hasta finales de la década de 1980, momento a partir del cual la técnica pasó de ser experimental a convertirse en una herramienta habitual de los servicios de aparato digestivo. Existen dos diseños fundamentales. El ecoendoscopio radial genera una imagen de 360 grados perpendicular al eje del instrumento, similar en orientación a un corte de tomografía axial. Se utiliza sobre todo para la exploración anatómica y la localización de lesiones. Fue el primero en desarrollarse y sigue siendo útil para la evaluación panorámica del conducto pancreático, la vía biliar y las estructuras vasculares. El ecoendoscopio lineal (o sectorial) produce una imagen en un plano paralelo al eje del instrumento, con un campo de visión de 150 a 180 grados. Su ventaja principal es que permite visualizar en tiempo real la trayectoria de una aguja cuando se realiza una punción. Por eso se ha convertido en el instrumento preferido cuando la exploración va acompañada de toma de muestras. El ecoendoscopio lineal permite, además de obtener imágenes, guiar en tiempo real una punción-aspiración con aguja fina (PAAF) hacia lesiones situadas más allá de la pared digestiva. Esta posibilidad es lo que ha convertido a la ecoendoscopia en algo más que una técnica de imagen: funciona también como vía de acceso para la obtención de muestras sin necesidad de cirugía abierta. Conviene no confundir la ecoendoscopia con la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). Ambas usan un endoscopio, pero sus objetivos son distintos. La CPRE canaliza la papila duodenal para acceder al conducto biliar y al conducto pancreático con fines terapéuticos (extracción de cálculos, colocación de prótesis); la ecoendoscopia no canaliza la papila, sino que obtiene imágenes ecográficas desde la luz del tubo digestivo. No produce radiación ionizante, a diferencia de la CPRE, que requiere fluoroscopia. Frente a la endoscopia digestiva convencional, la diferencia es más sencilla: la endoscopia muestra solo la superficie mucosa; la ecoendoscopia ve, además, las capas profundas de la pared y los órganos vecinos. Porque el transductor de ultrasonido no se aplica sobre la piel, como en una ecografía abdominal convencional, sino que se introduce dentro del cuerpo a través de un endoscopio. Esa cercanía entre el transductor y el órgano explorado (a veces solo unos milímetros) permite usar frecuencias más altas y obtener imágenes con una resolución muy superior a la de la ecografía externa. Los prototipos datan de 1980. Durante la primera década los instrumentos eran poco manejables, pero desde finales de los años ochenta los ecoendoscopios electrónicos flexibles permitieron su uso clínico rutinario. Hoy es un procedimiento consolidado en los servicios de aparato digestivo de la mayoría de hospitales de referencia. Sí. El ecoendoscopio lineal dispone de un canal de trabajo que permite introducir una aguja de PAAF y dirigirla hacia la lesión bajo control ecográfico. Los detalles sobre el procedimiento y sus indicaciones concretas se describen en la ficha de la prueba. No. La CPRE canaliza la papila duodenal para actuar sobre el conducto biliar o pancreático, y requiere radiación. La ecoendoscopia no canaliza la papila; obtiene imágenes ecográficas sin radiación. Son técnicas complementarias, no intercambiables. Consulte también la información clínica completa sobre esta prueba Si busca información sobre la preparación, el desarrollo del procedimiento y los resultados esperables, puede consultar la ficha completa de la ecoendoscopia elaborada por el Departamento de Digestivo de la Clínica Universidad de Navarra. Para ampliar conceptos sobre técnicas endoscópicas y estructuras exploradas mediante ecoendoscopia:Qué es la ecoendoscopia
Tipos de ecoendoscopio
Capacidad de obtener muestras de tejido
Diferenciación con la endoscopia convencional y la CPRE
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama ecoendoscopia y no simplemente «ecografía»?
¿Es una técnica reciente?
¿Se puede usar para tomar biopsias?
¿La ecoendoscopia es lo mismo que la CPRE?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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