DICCIONARIO MÉDICO
Mediastino
El mediastino es el compartimento central de la cavidad torácica, situado entre los dos sacos pleurales que envuelven los pulmones. Se extiende desde la abertura superior del tórax hasta el diafragma, y desde la cara posterior del esternón hasta la columna vertebral. En su interior se alojan el corazón, los grandes vasos, la tráquea, el esófago, el timo y numerosos ganglios linfáticos. El mediastino es la región anatómica que ocupa la parte media del tórax y separa por completo las dos cavidades pleurales. No es un órgano, sino un espacio: un compartimento relleno de tejido conjuntivo laxo, grasa y estructuras vitales que discurren entre el cuello y el abdomen. Los pulmones lo flanquean a ambos lados; el corazón, envuelto en su pericardio, ocupa buena parte de su porción central. La palabra procede del latín mediastinus, un término cuyo origen ha dado lugar a más de una interpretación. En el latín clásico designaba al sirviente doméstico de baja categoría, el que se empleaba para cualquier tarea. La lectura que ha prevalecido en anatomía lo vincula a la idea de posición central, a partir de medius (en medio) y la raíz de stare (estar), de modo que el mediastino sería, literalmente, lo que está en medio. En latín medieval mediastinus pasó a significar directamente "situado en el medio", y de ahí lo heredó la terminología moderna. Sus paredes están bien definidas. Por delante, el esternón y los cartílagos costales; por detrás, la superficie anterior de las vértebras torácicas; a los lados, la pleura mediastínica de cada pulmón. El límite inferior lo marca el diafragma. Por arriba, en cambio, no hay una frontera neta: el mediastino se continúa con los espacios del cuello a través de la abertura torácica superior, un detalle anatómico que explica por qué ciertas infecciones cervicales pueden descender hasta el tórax. Dentro se concentran algunas de las estructuras más delicadas del organismo. El corazón y el pericardio, la aorta y sus ramas, las venas cavas superior e inferior, el tronco y las venas pulmonares, la tráquea y los bronquios principales, el esófago, el conducto torácico, el timo (voluminoso en el niño, reducido a un resto graso en el adulto) y una densa red de ganglios linfáticos. También lo atraviesan nervios de gran calibre, como los frénicos, los vagos y las cadenas simpáticas. La descripción clásica, todavía dominante en la enseñanza y en la práctica quirúrgica, divide el espacio en dos pisos mediante un plano horizontal imaginario. Ese plano va del ángulo esternal, en la unión del manubrio con el cuerpo del esternón, al disco situado entre las vértebras T4 y T5. Por encima queda el mediastino superior; por debajo, el mediastino inferior. El piso inferior se subdivide a su vez en tres compartimentos. El anterior, un espacio estrecho entre el esternón y el pericardio, contiene grasa, ganglios y el resto tímico. El medio aloja el corazón dentro de su saco pericárdico, junto con los grandes vasos que entran y salen de él. El posterior, por detrás del pericardio, da paso a la aorta torácica descendente, el sistema de las venas ácigos, el conducto torácico, el esófago y los nervios simpáticos. Sumando el piso superior, resultan las cuatro subregiones habituales: superior, anterior, medio y posterior. No es el único esquema. Radiólogos y cirujanos han propuesto clasificaciones alternativas a lo largo del último siglo, algunas de notable complejidad, con hasta nueve compartimentos. El anatomista argentino Eugenio A. Galli formuló una división basada en el esófago como referencia, considerando anterior el espacio situado por delante de él. Esta variedad de esquemas no responde a un capricho: cada disciplina localiza las lesiones de una manera, y la posición de una masa dentro del mediastino orienta con fuerza sobre su naturaleza probable. Saber en qué compartimento se asienta una masa acota el diagnóstico antes incluso de obtener una muestra. Los tumores del mediastino anterior en el adulto suelen ser linfomas, timomas o tumores de células germinales; los del posterior, con frecuencia de origen nervioso, predominan en el niño. Esa correlación entre localización y estirpe convierte a la anatomía mediastínica en una herramienta interpretativa, no en un mero mapa descriptivo. Del latín mediastinus. Curiosamente, en el latín clásico ese término nombraba a un sirviente doméstico común, no a una parte del cuerpo. La acepción anatómica se apoya en la idea de "lo que está en medio", de medius más la raíz de stare, y quedó fijada en el latín medieval con el sentido de posición central que aún conserva. No. Es un espacio o compartimento, no una víscera. Lo que contiene sí son órganos y estructuras (el corazón, la tráquea, el esófago y otros), pero el mediastino en sí es la región que los aloja entre ambos pulmones. El modelo clásico lo separa primero en superior e inferior mediante un plano que va del ángulo esternal al disco T4-T5. El inferior se reparte en anterior, medio y posterior, de manera que se describen cuatro subregiones. Existen otras clasificaciones propuestas por radiólogos y cirujanos, algunas con más compartimentos. Las cavidades pleurales son los dos espacios que rodean cada pulmón; el mediastino es el compartimento central que queda entre ambas y las mantiene separadas. Dicho de otro modo, el mediastino ocupa la línea media y las pleuras lo flanquean.Qué es el mediastino
Límites y contenido
Divisiones del mediastino
Por qué importa su topografía
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra mediastino?
¿El mediastino es un órgano?
¿En cuántas partes se divide?
¿Qué diferencia al mediastino de la cavidad pleural?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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