DICCIONARIO MÉDICO
Punción-aspiración con aguja fina
La punción-aspiración con aguja fina (PAAF) es una técnica que permite obtener material celular de un órgano o tejido mediante la inserción de una aguja de calibre fino (habitualmente de 21 a 27 G) conectada a una jeringa de aspiración. El material obtenido se extiende sobre portaobjetos y se examina al microscopio en un estudio de citología. Se trata de un procedimiento mínimamente invasivo cuyo objetivo es extraer grupos de células de una lesión (nódulo, masa o quiste) para analizarlos morfológicamente. La aguja utilizada tiene un diámetro inferior al de las agujas de extracción sanguínea convencional, lo que reduce la agresión tisular y permite, en la mayoría de las localizaciones superficiales, prescindir de anestesia. El material aspirado no proporciona un fragmento de tejido con arquitectura conservada, como haría una biopsia con aguja gruesa (BAG), sino una suspensión de células aisladas o en pequeños grupos, y eso condiciona el tipo de estudio que puede realizarse con él: citológico, no histológico. El acrónimo PAAF (punción-aspiración con aguja fina) se emplea tanto en España como en Hispanoamérica; en la literatura anglosajona el equivalente es FNA (fine needle aspiration). Etimológicamente, punción procede del latín punctio, derivado de pungere (pinchar), y aspiración del latín aspiratio (acción de atraer hacia sí), de ad- y spirare (soplar). La idea que subyace es sencilla: pinchar y succionar. La obtención de material celular por punción tiene raíces más antiguas de lo que suele suponerse. En 1847, Kun describió la aspiración de células con aguja para estudio microscópico, y ese mismo año cirujanos del St Bartholomew's Hospital de Londres obtuvieron muestras de una masa hepática con agujas finas. Sir James Paget defendió el procedimiento como herramienta investigadora en 1853. Sin embargo, durante décadas la técnica cayó en un relativo olvido clínico. El impulso moderno llegó en 1930, cuando Martin y Ellis, del Memorial Hospital de Nueva York, publicaron una serie de punciones con aguja en tumores palpables. Fue la escuela sueca la que consolidó la PAAF como recurso de primer nivel a partir de los años cincuenta: Sixten Franzén diseñó un mango de aspiración que facilitaba el control manual de la jeringa, y Josef Zajicek sistematizó la interpretación citológica del material obtenido. Desde entonces, la técnica se ha integrado en la práctica clínica de virtualmente todas las especialidades que manejan masas palpables o accesibles por guía ecográfica. La confusión más habitual se da con la biopsia con aguja gruesa (BAG o core needle biopsy), que utiliza una aguja de mayor calibre acoplada a un dispositivo de disparo por resorte para obtener un cilindro de tejido. Ese cilindro conserva la arquitectura tisular y permite un estudio histológico completo, con evaluación de la relación entre las células y el estroma. La PAAF, en cambio, solo aporta células dispersas y se limita al plano citológico. Ninguna de las dos es «mejor» que la otra en abstracto; cada una responde a una pregunta diferente, y con frecuencia se complementan. Otra fuente de confusión es terminológica. En el lenguaje clínico cotidiano, «biopsia» y «PAAF» se usan a veces como sinónimos, pero en sentido estricto la biopsia implica la obtención de un fragmento de tejido para estudio histológico, mientras que la PAAF obtiene células sueltas para estudio citológico. La distinción no es académica: determina qué tipo de información puede extraerse del material. Punción-aspiración con aguja fina. En la literatura en inglés se usa FNA, de fine needle aspiration. En lo que obtiene. La PAAF extrae células sueltas con una aguja muy fina y genera un estudio citológico. La biopsia propiamente dicha extrae un fragmento de tejido, generalmente con una aguja más gruesa o mediante cirugía, y genera un estudio histológico en el que se conserva la arquitectura del tejido. Los primeros intentos documentados datan de mediados del siglo XIX (Kun, 1847; Paget, 1853), pero la técnica no se incorporó de forma sistemática a la práctica clínica hasta los años treinta del siglo XX, con el trabajo de Martin y Ellis en Nueva York. Su difusión masiva se debe a la escuela sueca de citología aspirativa, activa desde la década de 1950. Depende del caso. La PAAF puede confirmar o descartar malignidad en muchas situaciones, con una fiabilidad que algunas series sitúan por encima del 95 %. Hay, sin embargo, lesiones en las que el material citológico no basta para establecer un juicio concluyente, y entonces se recurre a la biopsia con aguja gruesa o a la cirugía para obtener tejido. Consulte también la información clínica completa sobre la biopsia y la PAAF Si busca información sobre cómo se realiza el procedimiento, su preparación y sus indicaciones concretas, puede consultar la página de la prueba de biopsia y PAAF elaborada por el Servicio de Anatomía Patológica de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la punción-aspiración con aguja fina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la punción-aspiración con aguja fina
Antecedentes históricos de la técnica
Diferenciación con la biopsia con aguja gruesa
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas PAAF?
¿En qué se diferencia de una biopsia?
¿Desde cuándo se utiliza?
¿Proporciona un resultado definitivo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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