DICCIONARIO MÉDICO
Crecimiento
El crecimiento es el aumento progresivo e irreversible del tamaño de un organismo, resultado de la multiplicación celular (hiperplasia) y del incremento del volumen de las células ya existentes (hipertrofia). En el ser humano, se extiende desde la vida embrionaria hasta el cierre de los cartílagos de crecimiento óseo, habitualmente entre los 16 y los 21 años según el sexo. En medicina, el término crecimiento designa el proceso biológico por el cual un organismo incrementa su masa y sus dimensiones corporales a lo largo del tiempo. La palabra procede del latín crescĕre, "ir en aumento", "hacerse mayor", verbo que ya aparece en textos médicos latinos medievales para describir el desarrollo del cuerpo infantil. De crescĕre derivan también las voces castellanas "creciente", "acrecentar" y la forma sustantivada "crecimiento", documentada en español desde el siglo XIII. Dos mecanismos celulares sostienen este proceso. La hiperplasia consiste en la producción de nuevas células mediante división mitótica: el número total de células del organismo se multiplica. La hipertrofia implica que cada célula individual gana volumen al sintetizar más proteínas y orgánulos. En la práctica, ambos fenómenos coexisten en proporciones variables según el tejido y la etapa de la vida. No debe confundirse crecimiento con desarrollo. El desarrollo incluye la maduración funcional y la diferenciación de los tejidos; el crecimiento se refiere estrictamente al cambio cuantitativo de tamaño. Un niño puede crecer en longitud y peso sin que ciertos órganos hayan alcanzado su madurez funcional plena, y viceversa. El eje somatótropo constituye el principal sistema endocrino implicado en el control del crecimiento posnatal. La hipófisis anterior secreta la hormona del crecimiento (GH o somatotropina), un polipéptido de 191 aminoácidos cuya liberación sigue un patrón pulsátil, con picos nocturnos más pronunciados durante la infancia y la pubertad. La GH actúa sobre el hígado y otros tejidos estimulando la producción de factor de crecimiento análogo a la insulina (IGF-1), que es el mediador directo de buena parte de los efectos sobre el cartílago de crecimiento. Pero la GH no trabaja sola. Las hormonas tiroideas son necesarias para la síntesis normal de GH y para la maduración del esqueleto; sin un aporte tiroideo adecuado, el crecimiento lineal se frena aunque los niveles de somatotropina sean normales. Durante la pubertad, los esteroides sexuales (estrógenos y testosterona) provocan el llamado "estirón puberal" y, al mismo tiempo, aceleran la fusión de las epífisis, lo que marca el final del crecimiento longitudinal. La insulina y los glucocorticoides también modulan el proceso, y su exceso o su déficit se traducen en alteraciones del ritmo de ganancia ponderal y estatural. El componente genético es igualmente determinante. La talla adulta final depende en gran medida de la herencia poligénica; se estima que alrededor del 80 % de la variabilidad en la estatura de una población se explica por factores genéticos, mientras que la nutrición, el entorno hormonal y las enfermedades intercurrentes modulan el 20 % restante. El crecimiento prenatal es el periodo de mayor velocidad: en nueve meses, una única célula (el cigoto) se convierte en un organismo de unos 50 centímetros y 3.000 gramos. Las alteraciones graves de esta fase pueden dar lugar a un crecimiento intrauterino retardado. Tras el nacimiento, la velocidad de crecimiento es alta durante los dos primeros años, decrece paulatinamente en la etapa prepuberal y experimenta un nuevo pico en la adolescencia. En las niñas, el estirón puberal suele comenzar hacia los 10 u 11 años; en los varones, algo más tarde, en torno a los 12 o 13. Estas son cifras orientativas, porque la variabilidad individual es amplia. Las curvas de crecimiento permiten comparar la evolución de un niño con la de la población de referencia, expresada en percentiles. Un niño situado de forma estable en el percentil 25, por ejemplo, no presenta necesariamente un problema: lo relevante es que su trayectoria sea coherente a lo largo del tiempo. Los cambios bruscos de canal percentil, tanto hacia arriba como hacia abajo, son los que requieren estudio. Más allá del eje endocrino sistémico, el crecimiento tisular depende de señales locales conocidas como factores de crecimiento. Se trata de proteínas que actúan de forma paracrina o autocrina, regulando la proliferación, la diferenciación y la supervivencia de poblaciones celulares concretas. Entre los más estudiados se encuentran el factor de crecimiento epitelial (EGF), el factor de crecimiento derivado de plaquetas (PDGF) y el factor de crecimiento de fibroblastos (FGF). Cada uno de ellos se une a receptores específicos de membrana y desencadena cascadas de señalización intracelular que, en último término, modifican la expresión génica. El equilibrio entre señales proliferativas y señales de freno (como la apoptosis o muerte celular programada) es lo que garantiza que el crecimiento sea ordenado. Cuando ese equilibrio se rompe, pueden aparecer tanto defectos de crecimiento como proliferaciones descontroladas. Del latín crescĕre, que significa "ir en aumento" o "hacerse mayor". El sustantivo castellano "crecimiento" está documentado desde la Edad Media y conserva fielmente el sentido original del verbo latino. No. El crecimiento se refiere al aumento cuantitativo de tamaño (peso, longitud, perímetro). El desarrollo abarca la maduración cualitativa de funciones y estructuras: un niño desarrolla la marcha, el lenguaje o la coordinación motora, procesos que no se miden solo en centímetros. Ambos conceptos suelen avanzar en paralelo, pero no siempre coinciden en ritmo. Depende del sexo y de la genética individual. En general, las mujeres completan su crecimiento longitudinal entre los 15 y los 17 años, y los varones entre los 17 y los 21. El marcador definitivo es el cierre de los cartílagos de crecimiento de los huesos largos (las fisis), que puede verificarse mediante una radiografía de la mano y la muñeca izquierdas. Sin un aporte calórico y proteico suficiente, el organismo no puede sostener la síntesis de nuevos tejidos. La desnutrición crónica durante la infancia frena el crecimiento lineal y puede producir una talla baja difícil de recuperar si se prolonga más allá de los primeros años. También influyen micronutrientes específicos como el hierro, el zinc, el yodo y la vitamina D. Si desea profundizar en conceptos asociados al crecimiento, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el crecimiento
Regulación hormonal y genética
Fases del crecimiento humano
Factores de crecimiento a nivel celular
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "crecimiento"?
¿Es lo mismo crecimiento que desarrollo?
¿Hasta qué edad se crece?
¿Qué papel desempeña la nutrición en el crecimiento?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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