DICCIONARIO MÉDICO
Curva de crecimiento
La curva de crecimiento es una gráfica que representa los valores de peso, talla o perímetro cefálico de una población infantil sana en función de la edad y el sexo. Permite a los profesionales sanitarios comparar las medidas de un niño con las de la población de referencia y detectar desviaciones que requieran valoración. Crecer no es un proceso lineal. Un lactante puede duplicar su peso de nacimiento en cuatro o cinco meses y triplicarlo al año, mientras que un escolar gana apenas dos kilos anuales hasta el estirón puberal. Para interpretar si un niño crece dentro de lo esperable, los pediatras disponen de las curvas de crecimiento: gráficas en las que una serie de líneas suaves (los percentiles) trazan el recorrido que sigue la mayoría de los niños sanos de cada edad y sexo. El concepto se formalizó en la segunda mitad del siglo XX. En 1977, el Centro Nacional de Estadísticas de Salud de Estados Unidos (NCHS) publicó las primeras tablas de referencia ampliamente adoptadas, basadas en datos de niños estadounidenses. La Organización Mundial de la Salud las utilizó durante casi tres décadas, pero en 2006 las sustituyó por un estándar nuevo, el Multicentre Growth Reference Study, elaborado con datos de niños de Brasil, Ghana, India, Noruega, Omán y Estados Unidos que habían recibido lactancia materna y una atención sanitaria óptima. La diferencia es sutil pero relevante: las tablas del NCHS describían cómo crecían los niños de un país concreto; las de la OMS pretenden describir cómo deberían crecer en condiciones ideales. Cada línea de la gráfica corresponde a un percentil. Un niño situado en el percentil 25 de peso para su edad pesa más que el 25 % de la población de referencia y menos que el 75 % restante. No es una nota. Un percentil 10 no significa malnutrición, del mismo modo que un percentil 90 no indica obesidad por sí solo. Lo que realmente importa es la trayectoria. Un niño que mantiene su canal de crecimiento a lo largo de los meses (sigue una línea de percentil con oscilaciones moderadas) suele estar sano, con independencia de si ese canal es el 15 o el 85. Las alarmas se encienden cuando la curva cruza dos o más líneas de percentil en poco tiempo, ya sea al alza o a la baja, o cuando las medidas se sitúan de forma persistente por debajo del percentil 3 o por encima del 97. En investigación y en contextos de salud pública se prefieren las puntuaciones Z (desviaciones estándar desde la mediana), que permiten comparaciones numéricas más precisas entre poblaciones. Las curvas más utilizadas registran tres medidas básicas. El peso es el indicador más sensible a cambios nutricionales agudos: un episodio de gastroenteritis o un periodo de inapetencia se reflejan enseguida. La talla o longitud (medida en decúbito hasta los dos años y en bipedestación a partir de esa edad) responde con más lentitud y refleja el crecimiento acumulado. El perímetro cefálico se mide hasta los tres años y es un indicador indirecto del crecimiento cerebral; sus desviaciones pueden orientar hacia patología neurológica. A partir de los dos años se añade el índice de masa corporal (IMC) ajustado por edad y sexo, que la OMS utiliza como indicador de sobrepeso y obesidad infantil. La OMS define sobrepeso como un IMC por encima de dos desviaciones estándar y obesidad por encima de tres en menores de cinco años. La elección de una u otra referencia no es irrelevante. Las curvas OMS 2006, construidas a partir de lactantes amamantados, muestran un crecimiento más rápido en los primeros meses y un enlentecimiento posterior si se comparan con las tablas CDC 2000, que incluían una proporción amplia de lactantes alimentados con fórmula. En la práctica, un lactante evaluado con las tablas CDC puede parecer que crece adecuadamente cuando en realidad ha comenzado a desviarse del patrón óptimo descrito por la OMS. Para niños de cinco a diecinueve años, la OMS publicó en 2007 una referencia complementaria, reconstruida a partir de los datos históricos del NCHS pero ajustada para hacer la transición suave con las curvas de 0 a 5 años. En España, la Asociación Española de Pediatría recomienda utilizar los patrones OMS para la práctica clínica, aunque algunos servicios de salud autonómicos conservan tablas locales como complemento. El término percentil procede del latín per centum ("por ciento") y se usa en estadística desde finales del siglo XIX. Su aplicación al crecimiento infantil se generalizó en los años setenta, cuando el NCHS sistematizó las tablas de referencia que después adoptó la OMS. No necesariamente. Un percentil bajo indica que el niño es más pequeño que la mayoría de los de su edad y sexo, pero si su trayectoria es estable y sus padres tienen una constitución similar, puede tratarse de una variante normal. Lo que preocupa al pediatra no es tanto el número del percentil como los cambios bruscos de canal. Para prematuros se utilizan curvas específicas, como las de Fenton (2013), que abarcan desde las 24 semanas de edad gestacional hasta las 50. A partir de las 40-50 semanas corregidas se realiza la transición a las curvas OMS estándar, corrigiendo la edad del niño hasta los dos o tres años según la práctica local. No. La antropometría es la disciplina que se ocupa de medir las dimensiones corporales. La curva de crecimiento es una herramienta gráfica que utiliza esos datos antropométricos para seguir la evolución de un niño a lo largo del tiempo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la curva de crecimiento, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la curva de crecimiento
Percentiles, desviaciones estándar y cómo leer la gráfica
Parámetros que se monitorizan
Patrones OMS 2006 frente a referencias CDC 2000
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el concepto de percentil aplicado al crecimiento?
¿Mi hijo está enfermo si su percentil es bajo?
¿Las curvas sirven para niños prematuros?
¿Es lo mismo curva de crecimiento y antropometría?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026