DICCIONARIO MÉDICO

Factor de crecimiento derivado de las plaquetas

Proteína almacenada en las plaquetas que regula la reparación tisular, la formación de vasos sanguíneos y el crecimiento celular.


El factor de crecimiento derivado de las plaquetas, conocido internacionalmente como PDGF (del inglés platelet-derived growth factor), es una proteína señalizadora que desempeña funciones esenciales en la cicatrización de heridas, la formación de nuevos vasos sanguíneos y la regulación del crecimiento y la división de múltiples tipos celulares. Almacenado en los gránulos alfa de las plaquetas sanguíneas, el PDGF se libera cuando estas se activan en respuesta a una lesión tisular, iniciando una cascada coordinada de eventos que conducen a la reparación del tejido dañado. Su descubrimiento representó un hito en la biología celular al establecer por primera vez la conexión directa entre los oncogenes virales y los factores de crecimiento humanos.

Qué es el factor de crecimiento derivado de las plaquetas

El PDGF es un factor de crecimiento de naturaleza proteica que fue identificado originalmente en las plaquetas sanguíneas como una molécula capaz de estimular la proliferación de fibroblastos y células del músculo liso vascular. Pertenece a la familia de factores de crecimiento PDGF/VEGF y existe en varias isoformas que se forman por la combinación de cuatro cadenas polipeptídicas diferentes: PDGF-A, PDGF-B, PDGF-C y PDGF-D.

Estas cadenas se asocian formando dímeros (moléculas compuestas por dos subunidades), entre los que destacan:

  • PDGF-AA: homodímero formado por dos cadenas A.
  • PDGF-BB: homodímero de dos cadenas B, la isoforma más estudiada y la que posee mayor actividad biológica.
  • PDGF-AB: heterodímero formado por una cadena A y una cadena B.
  • PDGF-CC y PDGF-DD: homodímeros de cadenas C y D respectivamente, identificados más recientemente.

Aunque las plaquetas son la fuente principal de PDGF circulante, esta molécula también es producida por macrófagos, células endoteliales, fibroblastos, células del músculo liso y diversas células tumorales, lo que amplía su espectro de acción más allá del contexto de la hemostasia.

Receptores del PDGF y mecanismo de acción

El PDGF ejerce sus funciones biológicas mediante la unión a receptores específicos de la superficie celular denominados receptores de PDGF (PDGFR). Existen dos tipos de receptores: el PDGFR-alfa y el PDGFR-beta, ambos pertenecientes a la familia de receptores tirosina quinasa.

Cuando el PDGF se une a su receptor, se produce la dimerización y la autofosforilación del receptor, lo que activa su dominio tirosina quinasa intracelular. Esta activación desencadena múltiples cascadas de señalización intracelular, entre las que destacan:

  • Vía RAS-MAPK: promueve la proliferación celular y la expresión de genes relacionados con la división celular.
  • Vía PI3K/AKT: favorece la supervivencia celular, la migración y el metabolismo.
  • Vía PLCγ: moviliza el calcio intracelular y participa en la regulación de diversas funciones celulares.

La especificidad de la respuesta depende de la isoforma de PDGF presente, del tipo de receptor expresado por la célula diana y del contexto tisular en el que se produce la señalización. Los receptores de PDGF se encuentran presentes en fibroblastos, células del músculo liso vascular, pericitos, células mesenquimales y células gliales, lo que determina los tejidos y órganos sobre los que el PDGF puede actuar de forma directa.

Funciones del PDGF en la cicatrización de heridas

El PDGF es uno de los primeros factores de crecimiento que se liberan en el lugar de una lesión tisular y desempeña un papel coordinador central en las distintas fases de la reparación, desde la hemostasia inicial hasta la remodelación final del tejido cicatricial.

Fase de hemostasia e inflamación

Tras una herida, las plaquetas se adhieren a la zona lesionada, se activan y liberan el contenido de sus gránulos alfa, que incluye PDGF junto con otros factores de crecimiento como el TGF-beta, el IGF-1, el EGF y el VEGF. El PDGF actúa como un potente quimioatrayente, reclutando neutrófilos, monocitos y macrófagos hacia la zona de la lesión. Los macrófagos, a su vez, producen PDGF adicional, amplificando la señal reparadora.

Fase proliferativa

El PDGF estimula la proliferación y migración de fibroblastos hacia la herida, promoviendo la síntesis de colágeno y otros componentes de la matriz extracelular necesarios para la formación del tejido de granulación. También estimula la proliferación de células del músculo liso vascular y de pericitos, contribuyendo a la estabilización de los nuevos vasos sanguíneos formados durante la angiogénesis.

Fase de remodelación

Durante la fase de remodelación, el PDGF continúa regulando la actividad de los fibroblastos, que reorganizan la matriz de colágeno para dar lugar a un tejido cicatricial funcional. La acción coordinada del PDGF con otros factores de crecimiento determina la calidad final de la cicatriz y la restauración de la funcionalidad del tejido.

PDGF y el desarrollo vascular

El PDGF desempeña un papel crucial en la formación y el mantenimiento de los vasos sanguíneos. Durante la angiogénesis, los vasos recién formados por acción del VEGF necesitan ser estabilizados mediante el reclutamiento de pericitos y células del músculo liso que rodeen sus paredes. El PDGF-BB, producido por las células endoteliales, actúa como señal de reclutamiento para estas células de soporte vascular a través de la activación del receptor PDGFR-beta.

La deficiencia de PDGF o de sus receptores en modelos experimentales provoca una fragilidad vascular significativa, con vasos sanguíneos malformados y propensos a la hemorragia. Este hallazgo subraya la importancia del PDGF no solo en la formación de nuevos vasos, sino también en el mantenimiento de la integridad de la vasculatura existente.

PDGF y cáncer

La conexión entre el PDGF y el cáncer tiene una relevancia histórica particular. En 1983 se descubrió que el oncogén sis del virus del sarcoma de simio codificaba una proteína prácticamente idéntica a la cadena B del PDGF. Este hallazgo estableció por primera vez un vínculo directo entre los factores de crecimiento y los oncogenes, demostrando que la producción desregulada de un factor de crecimiento normal podía contribuir a la transformación maligna de las células.

La desregulación de la señalización PDGF/PDGFR contribuye al cáncer a través de varios mecanismos:

  • Estimulación autocrina: algunas células tumorales producen PDGF y expresan simultáneamente sus receptores, creando un circuito de autoestimulación que impulsa la proliferación descontrolada.
  • Reclutamiento del estroma tumoral: el PDGF secretado por las células tumorales recluta fibroblastos y pericitos al microambiente tumoral, contribuyendo a la formación de un estroma que favorece el crecimiento del tumor.
  • Angiogénesis tumoral: la estabilización de los vasos tumorales mediada por PDGF facilita el aporte de nutrientes y oxígeno al tumor.
  • Mutaciones activadoras: en tumores como el tumor del estroma gastrointestinal (GIST) y determinados gliomas, se han identificado mutaciones que activan de forma constitutiva los receptores PDGFR.

Estos hallazgos han impulsado el desarrollo de terapias dirigidas contra la señalización PDGF/PDGFR. El imatinib, un inhibidor de tirosina quinasa que actúa sobre el PDGFR entre otros receptores, ha revolucionado el tratamiento de los tumores del estroma gastrointestinal y de la leucemia mieloide crónica. El oncólogo determinará la idoneidad de estos tratamientos según el perfil molecular de cada tumor.

PDGF y otras enfermedades

Fibrosis

La señalización PDGF está implicada en el desarrollo de procesos fibróticos en diversos órganos. La estimulación sostenida de fibroblastos por el PDGF puede dar lugar a una producción excesiva de colágeno y otros componentes de la matriz extracelular, contribuyendo a la fibrosis pulmonar, hepática, renal y cardíaca. Los inhibidores del PDGFR, como el nintedanib, se utilizan en el tratamiento de la fibrosis pulmonar idiopática.

Aterosclerosis

El PDGF participa en la patogénesis de la aterosclerosis al estimular la migración y proliferación de las células del músculo liso vascular hacia la íntima de los vasos sanguíneos, contribuyendo a la formación y progresión de la placa aterosclerótica. También promueve la inflamación vascular y el remodelado de la pared arterial.

Aplicaciones terapéuticas del PDGF

PDGF-BB recombinante en regeneración tisular

El PDGF-BB recombinante (becaplermina) fue uno de los primeros factores de crecimiento aprobados para uso clínico. Se ha utilizado en el tratamiento de úlceras diabéticas del pie, donde los estudios clínicos han demostrado reducciones significativas del tamaño de la herida en los pacientes tratados. Se investiga también su aplicación en la regeneración ósea, la reparación periodontal y la cicatrización de heridas crónicas. Los resultados varían en función de cada paciente, y es el profesional sanitario quien determinará la indicación más adecuada.

Plasma rico en plaquetas como fuente de PDGF

El plasma rico en plaquetas (PRP) es un concentrado autólogo de plaquetas que, al activarse, libera una combinación de factores de crecimiento, entre ellos el PDGF. Esta preparación se ha investigado en múltiples contextos clínicos, incluyendo la traumatología deportiva, la cirugía ortopédica, la odontología y la medicina estética. Los resultados clínicos son variables según la indicación y el método de preparación utilizado, por lo que la decisión de emplear PRP debe ser valorada por el profesional sanitario en cada caso particular.

PDGF en el desarrollo embrionario

El PDGF desempeña funciones esenciales durante el desarrollo embrionario, participando en la formación de múltiples órganos y sistemas. La señalización PDGF/PDGFR es necesaria para el desarrollo normal del sistema vascular, el sistema nervioso, los pulmones, los riñones y el tracto gastrointestinal. En modelos experimentales, la ausencia de PDGF-B o de PDGFR-beta provoca defectos graves en la formación de los vasos sanguíneos, con ausencia de pericitos y células mesangiales que son esenciales para la estabilidad vascular y la función renal.

La señalización PDGF-A/PDGFR-alfa es fundamental para el desarrollo del tejido conectivo, el tubo neural y la formación de los alvéolos pulmonares. Los defectos en esta vía de señalización durante el desarrollo se asocian con malformaciones del esqueleto, alteraciones en la mielinización del sistema nervioso central y una formación incompleta de los alvéolos que puede comprometer la función respiratoria.

PDGF y regulación del tono vascular

Además de su papel en la angiogénesis, el PDGF participa en la regulación del tono y la estructura de los vasos sanguíneos en la vida adulta. Actúa sobre las células del músculo liso vascular regulando su contracción y su respuesta a otros mediadores vasoactivos. En condiciones patológicas como la hipertensión arterial, la señalización PDGF puede estar alterada, contribuyendo al remodelado vascular y al engrosamiento de la pared arterial.

El PDGF también interactúa con el sistema de óxido nítrico endotelial, una molécula clave en la regulación de la vasodilatación y la prevención de la trombosis. La comprensión de estas interacciones tiene implicaciones para el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas en enfermedades cardiovasculares, aunque la valoración clínica corresponde al especialista.

PDGF en la biología del tejido conectivo

Los fibroblastos, principales células del tejido conectivo, son una de las dianas celulares más importantes del PDGF. La señalización PDGF regula múltiples aspectos de la biología de los fibroblastos:

  • Proliferación: el PDGF es uno de los mitógenos más potentes para los fibroblastos, estimulando su entrada en el ciclo celular y su división.
  • Migración: el PDGF actúa como quimioatrayente, dirigiendo el desplazamiento de los fibroblastos hacia zonas donde se necesita reparación tisular.
  • Síntesis de matriz extracelular: estimula la producción de colágeno, fibronectina, ácido hialurónico y otros componentes estructurales del tejido conectivo.
  • Contracción de la herida: promueve la transformación de fibroblastos en miofibroblastos, células contráctiles que contribuyen al cierre de las heridas.

Esta amplia capacidad de regulación sobre los fibroblastos explica tanto las propiedades reparadoras del PDGF como su participación en los procesos patológicos de fibrosis, donde la activación excesiva de los fibroblastos conduce a la acumulación anormal de tejido conectivo.

Importancia del PDGF en la regeneración ósea y periodontal

El PDGF-BB ha demostrado propiedades osteogénicas significativas que lo convierten en un candidato terapéutico valioso en la regeneración de defectos óseos. Estimula la proliferación y migración de células osteoprogenitoras, promueve la diferenciación de osteoblastos y favorece la formación de nuevo hueso. En el ámbito de la periodoncia, el PDGF-BB recombinante se ha utilizado en combinación con matrices de fosfato tricálcico para promover la regeneración del hueso alveolar perdido a causa de la enfermedad periodontal.

En cirugía ortopédica, el PDGF se investiga como componente de estrategias de reparación de fracturas complejas, pseudoartrosis y defectos óseos segmentarios. La combinación de PDGF con materiales biocompatibles que actúan como soporte para la regeneración ósea representa una línea de investigación activa. Los resultados clínicos varían según la indicación y las características del defecto óseo, y el especialista en traumatología u odontología evaluará la idoneidad de estas terapias en cada caso.

Preguntas frecuentes

¿Por qué el PDGF se almacena en las plaquetas?

Las plaquetas actúan como primeros respondedores ante cualquier lesión tisular que implique la rotura de un vaso sanguíneo. Al almacenar PDGF y otros factores de crecimiento en sus gránulos alfa, las plaquetas garantizan que estas señales reparadoras se liberen de forma inmediata y localizada exactamente en el sitio de la lesión. Este mecanismo permite iniciar la cascada de cicatrización de forma rápida y coordinada, atrayendo las células necesarias para la reparación del tejido dañado.

¿Qué relación tiene el PDGF con los oncogenes?

El descubrimiento de que el oncogén sis del virus del sarcoma de simio codifica una proteína prácticamente idéntica a la cadena B del PDGF fue un hallazgo de enorme trascendencia en la investigación del cáncer. Demostró que la producción descontrolada de un factor de crecimiento normal podía ser suficiente para transformar una célula normal en una célula cancerosa. Este descubrimiento estableció el paradigma de que muchos oncogenes actúan alterando las vías de señalización de los factores de crecimiento, un principio que sigue siendo fundamental en la oncología molecular actual.

¿El PDGF puede empeorar la fibrosis?

Sí, la estimulación excesiva o sostenida de los fibroblastos por parte del PDGF puede contribuir al desarrollo de fibrosis en diversos órganos, incluyendo los pulmones, el hígado, los riñones y el corazón. La fibrosis se caracteriza por la acumulación excesiva de tejido conectivo que puede alterar la estructura y la función del órgano afectado. Por este motivo, los inhibidores de la señalización PDGF/PDGFR se investigan y utilizan como tratamiento antifibrótico en determinadas enfermedades, como la fibrosis pulmonar idiopática.

¿El plasma rico en plaquetas contiene PDGF?

Sí, el plasma rico en plaquetas contiene concentraciones elevadas de PDGF junto con otros factores de crecimiento como TGF-beta, VEGF, IGF-1 y EGF. Cuando las plaquetas del concentrado se activan, liberan estos factores de crecimiento almacenados en sus gránulos alfa. La concentración y el perfil de factores de crecimiento del PRP pueden variar según el método de preparación utilizado y las características individuales de cada paciente. El profesional sanitario valorará si esta preparación está indicada según el contexto clínico concreto.

¿Cómo se utiliza el PDGF en el tratamiento de úlceras diabéticas?

El PDGF-BB recombinante en forma de gel tópico (becaplermina) se aplica directamente sobre las úlceras neuropáticas del pie diabético que alcanzan el tejido subcutáneo pero no afectan a tendones, articulaciones ni hueso. El tratamiento se combina siempre con un adecuado cuidado local de la herida, que incluye el desbridamiento del tejido no viable y el uso de apósitos apropiados. Los estudios clínicos han demostrado que los pacientes tratados con becaplermina presentan reducciones significativas del tamaño de la herida en comparación con los tratados únicamente con el cuidado estándar. La indicación y la pauta del tratamiento corresponden al profesional sanitario, que evaluará cada caso de forma individual teniendo en cuenta la extensión de la lesión, la presencia de infección y las condiciones vasculares del paciente.

Referencias para pacientes:

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