DICCIONARIO MÉDICO
Contraste iodado
Los contrastes yodados son medios de contraste cuya molécula contiene átomos de yodo unidos a un anillo bencénico. Constituyen la familia más empleada en tomografía computarizada y angiografía, donde se administran por vía intravenosa o intraarterial para opacificar vasos y órganos. Un contraste yodado es cualquier compuesto químico diseñado para absorber rayos X gracias a la presencia de yodo, un elemento con número atómico elevado (Z = 53) que atenúa la radiación de forma eficiente. Todos estos compuestos comparten una estructura molecular básica: un anillo de benceno con tres átomos de yodo dispuestos en las posiciones 2, 4 y 6, lo que se conoce como anillo triyodado. Las cadenas laterales unidas a ese anillo determinan las propiedades fisicoquímicas del compuesto concreto (solubilidad, osmolalidad, viscosidad, carga eléctrica). El yodo fue introducido como base de los contrastes radiológicos intravasculares en 1929 por Moses Swick, un urólogo estadounidense que buscaba un medio seguro para opacificar las vías urinarias. Swick empleó compuestos yodados derivados del núcleo de piridina. Era el punto de partida de una línea de desarrollo que ha producido cuatro generaciones de moléculas en poco menos de un siglo. La historia de los contrastes yodados se puede seguir a través de cuatro hitos moleculares. En la década de 1950 aparecieron los derivados triyodados del ácido benzoico (como el diatrizoato y la iotalamida), moléculas que se disocian en iones al entrar en contacto con la sangre y que, por eso, reciben el nombre de contrastes iónicos. Su principal inconveniente era la alta osmolaridad, muy superior a la del plasma, responsable de buena parte de las reacciones adversas. Hacia 1968, el radiólogo sueco Torsten Almén propuso eliminar el grupo carboxilo ionizable. Nacieron así los monómeros no iónicos (iohexol, iopamidol, ioversol), que no se disocian en el agua y mantienen una osmolalidad más baja. La tolerancia mejoró de forma llamativa, y hoy estos compuestos representan la práctica totalidad de los contrastes yodados que se utilizan en los servicios de radiología. Existe una tercera categoría, los dímeros iónicos (ioxaglato), y una cuarta, los dímeros no iónicos (iodixanol), que alcanzan la condición de isoosmolares con el plasma. Cada salto generacional ha buscado reducir la toxicidad sin perder capacidad de opacificación. Cuando se inyecta un contraste yodado, el compuesto se distribuye por el compartimento vascular y luego difunde al espacio extracelular. El yodo contenido en la molécula atenúa los rayos X de manera proporcional a su concentración local, lo que genera un aumento de densidad en la imagen (se ve blanco). Ese realce transitorio permite delimitar la luz de arterias y venas, identificar áreas de hipervascularización en un tumor o detectar zonas de interrupción del flujo. La eliminación es predominantemente renal, sin metabolismo previo. En condiciones normales, más del 90 % de la dosis inyectada aparece en la orina en las primeras 24 horas. Esa excreción es, precisamente, lo que permite la opacificación del tracto urinario en la urografía intravenosa. El riñón es el órgano más expuesto al contraste yodado, dado que recibe toda la carga de eliminación. En pacientes con función renal previamente deteriorada, la administración de contraste puede agravar temporalmente esa disfunción, un fenómeno que se conoce como nefropatía inducida por contraste. El riesgo disminuye con los compuestos de baja osmolalidad, la hidratación adecuada antes y después del estudio, y la limitación de la dosis administrada. Las reacciones de tipo alérgico (urticaria, broncoespasmo, hipotensión) son menos frecuentes con los contrastes no iónicos que con los iónicos clásicos, aunque pueden presentarse con cualquier compuesto yodado. La incidencia de reacciones graves se sitúa por debajo del 0,1 % con las moléculas actuales. El yodo combina tres características que lo hacen idóneo: un número atómico suficientemente alto para atenuar los rayos X, una química orgánica bien conocida que permite sintetizar moléculas estables y biocompatibles, y una vía de eliminación renal rápida que evita la acumulación en el organismo. No exactamente. La mayoría de los contrastes yodados intravenosos son hidrosolubles, pero la clasificación atiende a criterios distintos: "yodado" se refiere a la composición química (contiene yodo) y "hidrosoluble" se refiere a la propiedad fisicoquímica (se disuelve en agua). Existen contrastes yodados liposolubles, como el Lipiodol, que no se disuelven en agua sino en grasa. Depende. La relación entre alergia al marisco y reacción al contraste yodado se ha exagerado históricamente. Las reacciones adversas al contraste no están mediadas por el yodo como nutriente, sino por la molécula del contraste en su conjunto. No obstante, cualquier antecedente alérgico (al marisco o a otras sustancias) se comunica al radiólogo, que valorará si es necesaria una premedicación. Moses Swick (1900-1985) fue un urólogo neoyorquino que en 1929, durante una estancia en Berlín, sintetizó junto al químico Arthur Binz los primeros compuestos yodados aptos para la urografía intravenosa. Su trabajo abrió el camino a toda la radiología contrastada moderna basada en yodo. Si desea profundizar en conceptos asociados a los contrastes yodados y su contexto radiológico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un contraste yodado
Generaciones y clasificación química
Cómo funcionan en la imagen radiológica
Nefrotoxicidad como riesgo principal
Preguntas frecuentes
¿Por qué se usa el yodo y no otro elemento?
¿Es lo mismo un contraste yodado que un contraste hidrosoluble?
¿Se puede administrar contraste yodado a un paciente alérgico al marisco?
¿Quién fue Moses Swick?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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