DICCIONARIO MÉDICO
Osmolalidad
La osmolalidad es la concentración de partículas osmóticamente activas disueltas en un kilogramo de agua u otro disolvente, expresada en miliosmoles por kilogramo (mOsm/kg). En el organismo se mide sobre todo en la sangre y en la orina, donde refleja el equilibrio entre el agua corporal y los solutos que la acompañan. El osmol es la unidad que cuenta las partículas de un soluto capaces de generar presión osmótica. La osmolalidad toma esa unidad y la relaciona con la masa de disolvente en la que están disueltas esas partículas, de manera que expresa cuántos miliosmoles hay por cada kilogramo de agua. La osmolaridad relaciona los mismos osmoles con el volumen total de la disolución; la osmolalidad los relaciona con la masa del disolvente. La distinción parece un matiz técnico, pero tiene consecuencias prácticas: el volumen de una solución cambia con la temperatura y con la propia concentración de solutos, mientras que la masa de agua no se altera por esas variables. Los laboratorios clínicos prefieren por eso la osmolalidad, que puede determinarse por descenso crioscópico o por presión de vapor sin que el resultado dependa de la temperatura de la muestra. El sodio y sus aniones acompañantes, principalmente el cloro y el bicarbonato, aportan la mayor parte de la presión osmótica del plasma. La glucosa y la urea completan el cálculo, aunque su peso relativo es menor en condiciones normales. El sodio es, con diferencia, el determinante principal de la osmolalidad plasmática. Cuando no se dispone de un osmómetro, la osmolalidad puede estimarse mediante una fórmula que combina estas variables: el doble de la concentración de sodio, la glucosa dividida entre 18 y la urea dividida entre 2,8, todas ellas expresadas en las unidades habituales de una analítica de sangre. El resultado calculado y el medido directamente en el laboratorio no siempre coinciden. A esa diferencia se la llama brecha osmolar, y un valor elevado señala la presencia de alguna partícula osmóticamente activa que la fórmula no contempla. El cuerpo mantiene la osmolalidad plasmática dentro de un margen muy estrecho gracias a la hormona antidiurética, también llamada vasopresina. Cuando la osmolalidad sanguínea sube, unos receptores del hipotálamo detectan el cambio y desencadenan la liberación de esta hormona desde la hipófisis posterior. La hormona antidiurética actúa sobre el riñón y aumenta la reabsorción de agua, lo que diluye la sangre y devuelve la osmolalidad a sus valores habituales. Cuando la osmolalidad desciende, ocurre el proceso contrario: se frena la secreción de la hormona, el riñón reabsorbe menos agua y se elimina orina más diluida. Ese mecanismo, descrito con más detalle en las entradas sobre la osmolalidad en orina y la osmolalidad en suero, es el que permite al riñón adaptar la concentración de la orina de un momento a otro. La osmolalidad total no equivale a la tonicidad, aunque ambos términos se confunden con frecuencia. La tonicidad solo tiene en cuenta los solutos que no atraviesan libremente las membranas celulares, como el sodio, y que por tanto generan un movimiento real de agua entre compartimentos. La urea, en cambio, contribuye a la osmolalidad total pero apenas afecta a la tonicidad, porque cruza las membranas con facilidad y no fuerza ese desplazamiento. Dos solutos, dos comportamientos distintos frente a la misma membrana. No son la misma magnitud, aunque en el plasma sus valores numéricos casi coinciden. La primera se refiere a un kilogramo de agua; la segunda, a un litro de disolución. En soluciones diluidas, como los líquidos corporales, la diferencia entre ambas cifras suele ser pequeña. La plasmática se mantiene en un margen muy estrecho por la acción de la hormona antidiurética. La urinaria, en cambio, varía mucho más, porque es precisamente el instrumento con el que el riñón ajusta el equilibrio hídrico del conjunto del organismo. Entre 275 y 295 mOsm/kg en la mayoría de los laboratorios, aunque el rango puede variar ligeramente según la técnica empleada y el equipo del centro que realiza el análisis. La fórmula que combina sodio, glucosa y urea ofrece una buena aproximación, útil cuando no hay un osmómetro disponible. Sin embargo, no detecta sustancias ajenas al cálculo, como ciertos alcoholes o fármacos, que sí elevan la osmolalidad medida directamente. Esa es la razón por la que ambos valores, calculado y medido, se comparan en algunos análisis.Qué es la osmolalidad
Qué solutos determinan la osmolalidad
Cómo regula el organismo la osmolalidad
Diferenciación con la tonicidad
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la osmolalidad que la osmolaridad?
¿Qué diferencia hay entre la osmolalidad plasmática y la urinaria?
¿Cuál es el valor normal de la osmolalidad en sangre?
¿Por qué se prefiere medir la osmolalidad y no calcularla siempre?
Referencias
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