DICCIONARIO MÉDICO
Osmolalidad del suero
La osmolalidad en suero mide la concentración de partículas osmóticamente activas disueltas en la fracción líquida de la sangre, expresada en miliosmoles por kilogramo de agua (mOsm/kg). Sus valores se mantienen dentro de un margen muy estrecho gracias a la regulación hormonal del organismo. El suero es la parte líquida de la sangre que queda tras la coagulación. Su única diferencia respecto al plasma es que carece de fibrinógeno, la proteína que se consume durante ese proceso. Para la osmolalidad, esta distinción apenas tiene consecuencias prácticas, y por eso algunas fuentes hablan indistintamente de osmolalidad sérica y osmolalidad plasmática. El sodio y sus aniones acompañantes, sobre todo el cloro, explican la mayor parte de la presión osmótica del suero. La glucosa y la urea completan el cálculo, aunque en condiciones normales su contribución es menor. El sodio actúa, con diferencia, como el determinante principal. Los valores normales oscilan entre 275 y 295 mOsm/kg, con ligeras variaciones según el laboratorio y la técnica de medición empleada, que suele basarse en el descenso del punto de congelación de la muestra. Ese margen es mucho más estrecho que el de la osmolalidad en orina, cuyo rango puede oscilar entre 50 y 1.200 mOsm/kg según el estado de hidratación. Cuando no se dispone de un osmómetro, la osmolalidad sérica puede estimarse con una fórmula que combina el sodio, la glucosa y la urea: el doble de la concentración de sodio, más la glucosa dividida entre 18, más la urea dividida entre 2,8, todo ello en las unidades habituales de una analítica de sangre. El valor calculado y el medido directamente en el laboratorio no siempre coinciden. A la diferencia entre ambos se la denomina brecha osmolar. Su existencia revela que hay partículas disueltas que la fórmula no contempla, sin necesidad de identificarlas todavía. No todos los solutos que aportan osmolalidad total generan el mismo efecto sobre las células. El sodio y la glucosa no atraviesan libremente las membranas celulares, de modo que su acumulación provoca un movimiento real de agua entre compartimentos. La urea, en cambio, cruza esas membranas con facilidad y apenas participa en ese desplazamiento, aunque sí se contabiliza en la osmolalidad total medida en el laboratorio. A efectos prácticos, sí. La diferencia entre ambas muestras es la presencia de fibrinógeno, una proteína que apenas influye en la concentración de partículas disueltas que mide esta prueba. Son magnitudes complementarias. La sérica permanece casi constante porque el organismo la defiende con firmeza; la urinaria varía mucho más, ya que es el mecanismo que el riñón utiliza precisamente para mantener esa constancia. El osmómetro no siempre está disponible en todos los centros ni en todos los momentos. La fórmula ofrece una estimación rápida a partir de datos que suelen figurar ya en una analítica de sangre convencional. En miliosmoles por kilogramo de agua, la fracción más pequeña del osmol. Un osmol entero resultaría una cifra incómoda para las concentraciones que maneja la sangre humana, de ahí el uso sistemático de su fracción milesimal.Qué es el suero y qué mide esta prueba
Qué solutos la determinan
Valores de referencia
El cálculo estimado y la brecha osmolar
Diferenciación con la osmolalidad total y la tonicidad
Preguntas frecuentes
¿Osmolalidad en suero y en plasma son lo mismo?
¿Qué relación existe con la osmolalidad en orina?
¿Por qué existe una fórmula si ya hay un aparato que la mide?
¿En qué unidad se expresa el resultado?
Referencias
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