DICCIONARIO MÉDICO
Sodio
El sodio (Na) es el catión más abundante del líquido extracelular y el electrolito que más influye en el volumen de los fluidos corporales, la transmisión del impulso nervioso y la contracción muscular. Su concentración en sangre se mantiene, en condiciones normales, entre 135 y 145 mEq/L, y del equilibrio entre lo que se ingiere y lo que el riñón elimina depende buena parte del comportamiento del agua en el organismo. En español, el nombre y el símbolo del sodio no coinciden porque proceden de dos tradiciones distintas. Humphry Davy lo obtuvo en 1807 mediante la electrólisis de la sosa cáustica, y del inglés soda tomó el nombre sodium; apenas unos días antes había aislado, con la misma técnica, el potasio. El símbolo Na, en cambio, se debe a Jöns Jacob Berzelius, que en 1814 lo derivó de natrium, la forma latina de natrón, el carbonato de sodio que los egipcios empleaban ya para embalsamar. La Real Academia Española recoge ambas filiaciones en su definición: sodium, del latín medieval soda, y natrium como su otro nombre culto. Es un metal alcalino, del grupo 1 de la tabla periódica, blando y muy reactivo en su forma pura. En el organismo, sin embargo, nunca aparece como metal, sino disuelto en forma de ion Na⁺, casi siempre ligado al cloro en el cloruro de sodio, la sal común. Como electrolito, forma parte del grupo de minerales cargados eléctricamente que regulan el paso de agua entre los compartimentos del cuerpo y permiten la conducción de señales en nervios y músculos. El cuerpo reparte el sodio de forma desigual entre sus compartimentos. Fuera de las células, en el plasma y el líquido intersticial, se concentra la mayor parte del sodio disponible; dentro de ellas domina, en cambio, el potasio. Esa separación no es espontánea. La mantiene de forma activa la sodio-potasio ATPasa, una enzima de la membrana celular que expulsa sodio hacia el exterior e introduce potasio hacia el interior a cambio de energía. Sin ese bombeo continuo, ambos iones se mezclarían por simple difusión y la célula perdería la capacidad de generar impulsos eléctricos. Fuera de la célula, el sodio determina buena parte de la osmolaridad del plasma, la concentración de partículas que atrae agua a través de las membranas. Por eso su cifra en sangre no refleja solo cuánta sal hay, sino también cuánta agua la acompaña. El matiz importa: una lectura baja, la hiponatremia, o alta, la hipernatremia, puede deberse tanto a un problema de sodio como a un problema de agua. El riñón filtra y reabsorbe cada día una cantidad de sodio muy superior a la que aporta la dieta, y ajusta la fracción que finalmente excreta según las necesidades del volumen circulante. Ese ajuste no depende solo del propio riñón. La aldosterona, secretada por la corteza suprarrenal, estimula la reabsorción de sodio cuando el volumen sanguíneo desciende, mientras que el péptido atrial natriurético hace lo contrario cuando ese volumen se expande. Ambos mecanismos se integran en un circuito más amplio, el sistema renina-angiotensina-aldosterona, que conecta el manejo del sodio con la presión arterial. Conviene no confundir el sodio, el ion, con la sal de mesa, el compuesto. El cloruro de sodio contiene sodio y cloro en proporciones desiguales por peso, de modo que un gramo de sal aporta en torno a 400 mg de sodio, bastante menos de lo que muchas etiquetas dan a entender. Tampoco equivalen sodio y natremia: la natremia es la concentración de sodio en sangre, un dato de laboratorio, mientras que el sodio corporal total incluye también el que queda almacenado, en buena parte inaccesible, en el hueso. Ese matiz, cuánto sodio del organismo participa realmente en los intercambios diarios frente a cuánto queda fijo, es el objeto del sodio intercambiable, un concepto de fisiología renal distinto de la simple natremia que mide un análisis de rutina. Porque el símbolo no deriva del nombre común, sino del nombre culto. Berzelius optó por natrium, ligado al natrón egipcio, en vez de sodium, la forma inglesa que había impuesto Davy. El español heredó ambas piezas por separado: la palabra, del inglés; el símbolo, del latín. Entre 135 y 145 mEq/L, según la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Distintos laboratorios pueden manejar límites ligeramente distintos según la técnica analítica que empleen. Sí. En estado puro es un metal alcalino, blando y tan reactivo que arde en contacto con el agua. En el organismo, sin embargo, no existe como metal: circula siempre disuelto, en forma de ion. No exactamente. La sal de mesa es cloruro de sodio, un compuesto formado por dos elementos; el sodio es solo uno de ellos. Son cationes opuestos en su distribución (uno domina fuera de la célula, el otro dentro) y están acoplados por el mismo mecanismo de transporte, la sodio-potasio ATPasa. Un exceso o un defecto de uno rara vez se entiende sin mirar también al otro, y varias hormonas, la aldosterona entre ellas, actúan sobre ambos a la vez.Qué es el sodio
Distribución y función
Regulación renal y hormonal
Diferenciación
Preguntas frecuentes
¿Por qué el símbolo del sodio es Na y no So?
¿Cuál es el valor normal de sodio en sangre?
¿El sodio es un metal?
¿Es lo mismo sodio que sal?
¿Qué relación tiene el sodio con el potasio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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