DICCIONARIO MÉDICO
Sodio intercambiable
El sodio intercambiable es la fracción del sodio corporal total que se equilibra con rapidez entre los líquidos y tejidos del organismo, a diferencia del sodio que queda fijado, de forma prácticamente inaccesible, en la estructura cristalina del hueso. El concepto procede de la fisiología renal y se distingue de la natremia, que mide solo la concentración de sodio en el plasma. Un adulto de complexión media contiene en torno a 58 mEq de sodio por kilogramo de peso, unos 4.000 mEq en total. De esa cantidad, no todo participa en los intercambios diarios entre el líquido extracelular, el intracelular y los tejidos blandos. Cerca de una cuarta parte queda incorporada a la estructura mineral del hueso, en forma de apatita, y se comporta como un depósito casi inerte que solo se moviliza con la remodelación ósea. El resto, el sodio intercambiable, es el que responde en horas a los cambios de ingesta o de pérdida. La distinción nació de la investigación sobre composición corporal de mediados del siglo XX. En 1959, los fisiólogos Isidore Edelman y Jack Leibman publicaron en el American Journal of Medicine un trabajo de referencia que empleaba isótopos radiactivos del propio sodio (²²Na, ²⁴Na) inyectados por vía intravenosa. Al cabo de veinticuatro horas, el trazador se había repartido de forma homogénea por todos los compartimentos que intercambian sodio con rapidez, pero apenas había penetrado en el hueso. Esa proporción, la del trazador diluido frente al total inyectado, es lo que define matemáticamente el sodio intercambiable. Dentro del sodio intercambiable, la mayor parte, en torno al 65 % del sodio corporal total, se encuentra en el líquido extracelular: plasma y líquido intersticial. Una fracción menor, entre el 5 % y el 10 %, ocupa el espacio intracelular. El sodio óseo se divide a su vez en dos partes: una porción superficial, adherida a la superficie de los cristales de hidroxiapatita, que sí se intercambia, aunque con lentitud, y otra porción interna, encerrada dentro del propio cristal, que no lo hace. Sumadas ambas fracciones intercambiables (extracelular, intracelular y ósea superficial), representan entre el 70 % y el 75 % del sodio total del organismo. El sodio intercambiable no se mide en la práctica clínica habitual porque exige isótopos y un tiempo de equilibrado de horas. Su valor es sobre todo fisiológico: permite entender por qué la natremia, un simple cociente entre sodio y agua en el plasma, puede ser normal aun cuando el sodio corporal total esté muy alterado, como ocurre en algunos estados de retención hidrosalina. También se ha empleado en investigación para estudiar el balance de sodio en la insuficiencia renal y en la insuficiencia cardíaca, donde el reparto entre compartimentos se desvía del patrón habitual. No. El sodio corporal total incluye también la fracción ósea no intercambiable, la que queda encerrada en el cristal mineral. El sodio intercambiable es, por definición, algo menor. Con sodio radiactivo, habitualmente ²²Na o ²⁴Na, administrado por vía intravenosa. La técnica se conoce como dilución isotópica y da nombre a toda una familia de métodos empleados también para medir el agua corporal total o el potasio intercambiable. Apenas. Es una herramienta de investigación fisiológica más que una prueba diagnóstica de rutina, porque requiere equipamiento especializado y no aporta información que cambie el manejo inmediato de un paciente concreto. Porque la hidroxiapatita, el mineral óseo, admite la sustitución parcial de calcio por sodio en su red cristalina. Esa capacidad convierte al esqueleto en un reservorio de sodio de largo plazo, distinto en su cinética del que se mueve a diario entre la sangre y el interior celular.Qué es el sodio intercambiable
Cómo se reparte
Utilidad del concepto
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo sodio intercambiable que sodio corporal total?
¿Con qué isótopos se mide?
¿Se usa hoy en los hospitales?
¿Por qué el hueso guarda sodio si su función principal es otra?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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