DICCIONARIO MÉDICO
Potasio
El potasio es un metal alcalino, de símbolo K y número atómico 19, que en el organismo humano actúa como el principal catión del interior de las células. De él dependen procesos tan distintos como la transmisión del impulso nervioso, la contracción muscular y el mantenimiento del ritmo cardíaco. El nombre potasio procede del neolatín potassium, acuñado por el químico británico Humphry Davy a partir del inglés potash (literalmente, cenizas de olla): el método tradicional para obtener compuestos de potasio consistía en lixiviar cenizas vegetales y evaporar la disolución resultante en una olla de hierro. Su símbolo químico, K, tiene un origen distinto: procede del latín kalium, que a su vez viene del árabe al-qalyah, cenizas de plantas, y fue el químico alemán Ludwig Wilhelm Gilbert quien propuso esa forma latinizada, del mismo modo que natrium dio el símbolo del sodio. Pertenece, junto con el litio y el sodio, al grupo de los metales alcalinos de la tabla periódica. Su número atómico es 19 y su peso atómico ronda los 39, cifras que ya aparecían, de forma más imprecisa, en los tratados de química del siglo XIX. Davy lo aisló en 1807 mediante la electrólisis de potasa cáustica fundida (hidróxido de potasio), lo que lo convirtió en el primer metal obtenido por ese procedimiento. Lo presentó ante la Royal Society de Londres el 19 de noviembre de aquel año: al hacer pasar la corriente de una batería de 250 placas a través de la potasa fundida, observó cómo se formaban en el polo negativo pequeños glóbulos de brillo metálico que ardían con una llama violeta al contacto con el aire. Pocos días después aisló el sodio por el mismo método, a partir de la sosa cáustica. El hallazgo confirmó, además, una hipótesis de Lavoisier: que la potasa y la sosa, hasta entonces consideradas sustancias simples, eran en realidad compuestos. En el interior celular, el potasio se concentra en cifras muy superiores a las del exterior: aproximadamente treinta veces más dentro de la célula que fuera de ella. El sodio ocupa el lugar opuesto, con concentraciones mucho más altas en el líquido extracelular. Esta diferencia, sostenida de forma activa por la bomba de sodio y potasio de la membrana celular, genera el potencial eléctrico del que dependen la transmisión nerviosa, la contracción muscular y la actividad del corazón; se calcula que mantener este gradiente consume entre una quinta y una tercera parte de la energía en reposo del organismo. El potasio interviene también en un número limitado de reacciones enzimáticas y en el metabolismo del glucógeno y de las proteínas. Ninguna otra función celular depende de un desequilibrio tan sostenido entre dos compartimentos. Del potasio total del cuerpo, cerca del 98% se encuentra dentro de las células, sobre todo en el músculo, y solo una fracción mínima circula en el plasma. El riñón elimina la mayor parte del que se ingiere con la dieta, en torno al 90%, mientras que el resto se pierde por el sudor y las heces. La aldosterona, hormona producida en la corteza suprarrenal, estimula esa excreción renal cuando el potasio circulante aumenta, en un mecanismo de ajuste que mantiene su concentración plasmática dentro de un margen estrecho. El potasio abunda en frutas y verduras: plátanos, cítricos, tomates, patatas con piel, legumbres y frutos secos figuran entre los alimentos que más aportan. Está presente también, en menor proporción, en la leche, el pescado y la carne. Una alimentación variada cubre, en la mayoría de las personas, el aporte que el organismo necesita. Potasio y sodio son químicamente parecidos: ambos son metales alcalinos blandos y muy reactivos con el agua, pero desempeñan papeles opuestos en fisiología. Uno es el catión dominante dentro de la célula; el otro, fuera de ella. La oposición no es simétrica en todos los sentidos: el exceso o el defecto de sodio afecta sobre todo al volumen de los líquidos corporales y a la presión arterial, mientras que las alteraciones del potasio repercuten antes en la actividad eléctrica del músculo cardíaco. Pese a compartir columna en la tabla periódica, ambos iones ocupan capítulos distintos en la fisiología del equilibrio hidroelectrolítico. Porque el símbolo no deriva de la palabra española potasio, sino del nombre latino kalium, tomado a su vez del árabe. La letra P, además, ya estaba reservada para el fósforo cuando se fijó la notación química moderna en el siglo XIX. Sí. Reacciona de forma violenta con el agua, con más intensidad incluso que el sodio, por lo que debe conservarse sumergido en un líquido que lo aísle del aire y de la humedad, como el queroseno. No de forma indefinida. El potasio intracelular constituye una reserva funcional considerable, pero el balance diario depende de un ajuste constante entre lo que se ingiere y lo que el riñón elimina; no existe un depósito de largo plazo comparable al que el organismo mantiene, por ejemplo, con el calcio en el hueso. Humphry Davy, en 1807, mediante electrólisis. Fue el primer metal aislado con esa técnica, y el propio Davy aisló el sodio apenas unos días después.Qué es el potasio
Descubrimiento
Papel biológico
Distribución y regulación
Fuentes dietéticas
Diferenciación con el sodio
Preguntas frecuentes
¿Por qué el símbolo del potasio es K y no P?
¿Es peligroso el potasio metálico?
¿Puede el organismo almacenar potasio para usarlo más tarde?
¿Cuándo y quién descubrió el potasio?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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