DICCIONARIO MÉDICO

Sistema renina-angiotensina-aldosterona

El sistema renina-angiotensina-aldosterona (SRAA) es una cascada hormonal que regula la presión arterial, el volumen sanguíneo y el equilibrio del sodio y el potasio. Comienza en el riñón con la liberación de renina y culmina en la retención renal de sodio y agua mediada por la aldosterona. Funciona como antagonista fisiológico de las hormonas natriuréticas.

Qué es el sistema renina-angiotensina-aldosterona

El nombre del sistema recorre tres idiomas. "Renina" procede del latín ren, riñón, porque la enzima se produce en el aparato yuxtaglomerular renal. "Angiotensina" combina el griego ἀγγεῖον (angeîon, "vaso sanguíneo") con el latín tensio ("tensión"): un péptido que tensa los vasos, es decir, que los contrae y eleva la presión. Y "aldosterona" es un híbrido químico: aldehído + esterol + el sufijo -ona de las hormonas esteroideas, en referencia a su estructura molecular. Las siglas SRAA (o RAAS en inglés, por renin-angiotensin-aldosterone system) designan el conjunto de estas reacciones encadenadas.

La historia del sistema se fue montando por piezas a lo largo de casi un siglo. En 1898, el fisiólogo finlandés Robert Tigerstedt y su estudiante Per Bergman, en el Instituto Karolinska de Estocolmo, obtuvieron de corteza renal de conejo una sustancia presora que llamaron renina. El hallazgo cayó en el olvido durante décadas —la comunidad científica no lo replicó— hasta que en 1934 Harry Goldblatt demostró en perros que la constricción de la arteria renal producía hipertensión sostenida, lo que relanzó el interés por el mecanismo renal de la presión. A partir de ahí se fueron identificando el angiotensinógeno, las angiotensinas I y II, la enzima convertidora (ECA) y, por último, la aldosterona. Hacia 1960 el rompecabezas estaba prácticamente completo.

La cascada, paso a paso

Todo arranca cuando el riñón detecta una caída de la perfusión renal, un descenso de la concentración de sodio en el túbulo distal o un aumento de la actividad simpática. Ante cualquiera de estos estímulos, las células yuxtaglomerulares del riñón (situadas en la pared de la arteria renal aferente) liberan renina al torrente sanguíneo. La renina no es una hormona sino una proteasa: su único sustrato es el angiotensinógeno, una glucoproteína de más de 400 aminoácidos que el hígado vierte de forma continua a la sangre.

De esa escisión nace la angiotensina I, un decapéptido todavía inactivo. Al pasar por los capilares pulmonares —y, en menor medida, por otros lechos vasculares—, la enzima convertidora de angiotensina (ECA) le retira dos aminoácidos y lo transforma en angiotensina II. El salto funcional es enorme. La angiotensina II es un octapéptido con potencia vasoconstrictora muy superior a la de la noradrenalina: contrae las arteriolas, eleva la resistencia periférica y, por tanto, la presión arterial. Pero su acción no se detiene en el vaso.

En la corteza de la glándula suprarrenal, la angiotensina II estimula la síntesis y liberación de aldosterona. Esta hormona esteroidea actúa sobre los túbulos distales y los conductos colectores del riñón para reabsorber sodio (arrastrando agua con él) y excretar potasio. Resultado neto: sube el volumen sanguíneo, sube la presión. A la vez, la angiotensina II potencia la liberación de vasopresina (la hormona antidiurética) por la neurohipófisis y estimula el centro hipotalámico de la sed, dos mecanismos que refuerzan la retención de agua por vías complementarias.

Frenos internos del sistema

La propia angiotensina II cierra un bucle de retroalimentación negativa: inhibe la secreción de renina por las células yuxtaglomerulares, lo que limita la producción de más angiotensina. Sin ese freno, la cascada se autoalimentaría sin control. Existe además un contrapeso externo: cuando la distensión de las aurículas cardíacas indica que el volumen circulante es alto, se liberan los péptidos natriuréticos (ANP y BNP), que promueven la excreción renal de sodio, dilatan los vasos y frenan directamente la secreción de renina y de aldosterona. El resultado es un equilibrio dinámico entre dos sistemas de signo opuesto.

Otros mediadores modulan también el tono final del sistema. El óxido nítrico y la prostaciclina, ambos de origen endotelial, se oponen a la vasoconstricción inducida por la angiotensina II. La endotelina, en cambio, la potencia. El resultado no depende de un solo eje sino de la interacción simultánea de todos ellos, algo que la fisiología de manual a veces simplifica en exceso.

Un metabolito tardío: la angiotensina III

La degradación de la angiotensina II por aminopeptidasas plasmáticas genera un heptapéptido, la angiotensina III. Durante años se la consideró un residuo sin función propia, pero se ha comprobado que conserva capacidad para estimular la secreción de aldosterona —quizá con una potencia similar a la de la angiotensina II en ese efecto concreto— aunque su actividad vasoconstrictora es notablemente menor.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre de cada componente del sistema?

"Renina" viene del latín ren (riñón), porque se produce en el aparato yuxtaglomerular renal. "Angiotensina" combina el griego ἀγγεῖον (vaso sanguíneo) con el latín tensio (tensión): un péptido que contrae los vasos. "Aldosterona" refleja su estructura química: aldehído + esterol + el sufijo -ona de las cetonas esteroideas. Y "ECA" es simplemente la sigla de enzima convertidora de angiotensina.

¿Qué relación tiene el SRAA con las hormonas natriuréticas?

Son antagonistas fisiológicos. El SRAA retiene sodio y agua y eleva la presión; las hormonas natriuréticas (ANP, BNP) excretan sodio y agua, dilatan los vasos y frenan la secreción de renina. Cuando uno se activa, el otro tiende a moderarse. El organismo ajusta el peso relativo de cada sistema según el volumen circulante y la presión del momento.

¿La renina es una hormona?

Estrictamente, no. Es una enzima proteolítica —una proteasa—, no un mensajero hormonal. Lo que hace es cortar el angiotensinógeno para generar angiotensina I. La distinción importa porque su precursor inactivo, la prorrenina, circula en concentraciones mucho más altas y durante años se creyó que carecía de función propia, una idea que investigaciones recientes han empezado a cuestionar.

¿Es lo mismo el SRAA que el "eje renina-angiotensina"?

Casi. "Sistema renina-angiotensina" (SRA) y "sistema renina-angiotensina-aldosterona" (SRAA) se usan a menudo como sinónimos. La forma completa, con aldosterona, es más precisa porque incluye el eslabón final de la cascada. En la literatura anglosajona se ven tanto RAS como RAAS.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Examen de renina en la sangre. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Manual MSD (versión para público general). Regulación de la presión arterial: sistema renina-angiotensina-aldosterona.
  3. Gonzalez A, López B, Díez J. Principales componentes del sistema renina-angiotensina-aldosterona: historia, modulación farmacológica e impacto clínico. Revista Médica Clínica Las Condes (Elsevier).
  4. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Prueba de renina. MedlinePlus.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en los componentes y mediadores asociados al sistema renina-angiotensina-aldosterona, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

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