DICCIONARIO MÉDICO

Hipernatremia

La hipernatremia es la elevación de la concentración de sodio en la sangre, por encima de unos 145 mmol/L. Su nombre apunta al sodio, pero casi siempre el problema es el agua: hay poca en relación con la sal que contiene el organismo. Es el trastorno opuesto a la hiponatremia y resulta más habitual en edades extremas de la vida.

Qué es la hipernatremia

El sodio es el principal electrolito del líquido que rodea a las células y el que más contribuye a la osmolaridad del plasma, esto es, a su concentración de partículas. Se considera hipernatremia cuando su cifra en sangre supera los 145 mmol/L. La palabra clave para entenderla no es el exceso de sal, sino el defecto de agua: el sodio se concentra porque el agua escasea.

El término se arma con tres piezas. El griego ὑπέρ (hypér, "por encima de") aporta la idea de exceso; natrium es el nombre latino moderno del sodio, del que procede su símbolo químico Na; y -emia, del griego αἷμα (haîma, "sangre"), sitúa el fenómeno en el torrente circulatorio. Dos lenguas antiguas para una cifra de hoy.

El agua manda

El cuerpo vigila la concentración de sodio con dos herramientas que trabajan sin descanso. Una es la sed, que empuja a beber cuando el plasma se concentra. La otra es la hormona antidiurética o vasopresina, que ordena al riñón retener agua. Mientras ese doble mecanismo funcione y la persona tenga acceso al agua, la natremia se mantiene en su sitio.

La hipernatremia aparece cuando ese equilibrio se rompe: se pierde más agua de la que se repone, o falla la señal hormonal, o simplemente no se bebe lo suficiente. Al concentrarse el líquido extracelular, el agua sale del interior de las células por ósmosis para igualar concentraciones. Ese desplazamiento afecta de manera particular a las neuronas, muy sensibles a los cambios de volumen, lo que explica que las manifestaciones de la hipernatremia sean sobre todo neurológicas.

Tipos según el volumen de líquido

La forma más útil de ordenar las hipernatremias atiende al estado del agua corporal que acompaña a la cifra alta de sodio.

En la hipernatremia hipovolémica se pierden a la vez agua y sodio, pero más agua que sal, de modo que la concentración sube. Son las pérdidas digestivas, la sudoración intensa o la orina abundante. Es la situación más común.

La euvolémica cursa con pérdida casi pura de agua libre y un volumen corporal poco alterado. El ejemplo clásico es la diabetes insípida, en la que la vasopresina falta o no actúa y el riñón deja escapar agua sin freno.

En la hipervolémica el sodio corporal aumenta de verdad, por una ganancia neta de sal, como ocurre al administrar soluciones muy concentradas. Es la variedad menos frecuente.

Quién la presenta con más frecuencia

La hipernatremia se ceba en quienes no pueden regular su propia ingesta de agua. Los lactantes dependen de que otro les dé de beber, y los ancianos pueden tener la sensación de sed embotada o dificultades para alcanzar el vaso, aunque su fisiología esté intacta. La deshidratación es el telón de fondo de la mayoría de los casos. En el otro extremo de la balanza electrolítica, conviene no confundirla con las alteraciones del potasio, la hiperpotasemia y la hipopotasemia, que responden a mecanismos propios.

Diferencia con la hiponatremia

Las dos alteraciones son la cara y la cruz del mismo parámetro. La hiponatremia es la cifra baja de sodio, casi siempre por sobra de agua frente a la sal. La hipernatremia es la cifra alta, casi siempre por defecto de agua. En ambos casos el sodio suele ser un testigo del estado del agua más que el verdadero protagonista.

Preguntas frecuentes

¿La hipernatremia se debe a comer mucha sal?

Rara vez. La causa habitual es la falta de agua, no el aporte de sal. Que la sangre esté concentrada refleja sobre todo cuánta agua libre ha perdido el organismo.

¿De dónde viene la palabra?

De hypér ("exceso"), natrium (sodio, origen del símbolo Na) y -emia ("sangre"). Reúne en un solo término el exceso, el elemento y el lugar.

¿Es lo contrario de la hiponatremia?

Sí. Una es sodio alto y la otra sodio bajo, y ambas suelen reflejar un desequilibrio entre el agua y la sal más que una anomalía del propio sodio.

¿Por qué afecta al cerebro?

Porque al concentrarse la sangre, el agua sale de las células por ósmosis. Las neuronas toleran mal esa pérdida de volumen, y de ahí que las manifestaciones sean principalmente neurológicas.

Referencias

  1. Manual MSD, versión para profesionales. Hipernatremia. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/professional/
  2. Manual MSD, versión para público general. Hipernatremia. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es/hogar/
  3. MedlinePlus en español. Equilibrio de líquidos y electrolitos. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/
  4. Real Academia Nacional de Medicina de España. Diccionario de términos médicos. Disponible en: https://dtme.ranm.es/

Entradas relacionadas

  • Hiponatremia. Concentración baja de sodio en la sangre.
  • Sodio. Electrolito principal del líquido extracelular.
  • Electrolito. Mineral con carga eléctrica disuelto en los líquidos del cuerpo.
  • Osmolaridad. Concentración de partículas disueltas en un líquido.
  • Deshidratación. Pérdida de agua corporal por debajo de lo necesario.
  • Diabetes insípida. Trastorno que provoca pérdida excesiva de agua por la orina.
  • Hormona antidiurética. Hormona que regula la retención de agua en el riñón.
  • Vasopresina. Otro nombre de la hormona antidiurética.
  • Hipovolemia. Descenso del volumen de sangre circulante.
  • Sed. Señal que impulsa a reponer agua.

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