DICCIONARIO MÉDICO
Hormona antidiurética
La hormona antidiurética (ADH) es el nombre que recibe la vasopresina cuando se la mira por su función renal: frenar la pérdida de agua. Ordena al riñón recuperar agua antes de que salga con la orina, de modo que esta se concentra y su volumen disminuye. Con ese gesto, el cuerpo defiende la cantidad de agua de la sangre. La hormona antidiurética es un péptido de nueve aminoácidos que el hipotálamo fabrica y la neurohipófisis almacena y libera. Es la misma molécula que la vasopresina: dos nombres para un solo péptido. Cada uno subraya una faceta distinta. "Vasopresina" mira a los vasos sanguíneos, que la hormona contrae en dosis altas; "antidiurética" mira al riñón, donde ejerce su efecto más constante. La entrada de vasopresina desarrolla la estructura y el origen de la molécula con detalle; aquí interesa lo que hace contra la diuresis. El término lo dice todo. Se forma con el prefijo griego ἀντί (antí, "contra") y diuresis, la producción de orina. Antidiurética significa, sin rodeos, "que se opone a orinar en exceso". El punto de acción está en la última parte de la nefrona, el túbulo colector. Allí la hormona se une a un receptor de membrana, el receptor V2, y pone en marcha una señal interna que traslada a la superficie de la célula unos canales de agua llamados acuaporinas. Con esos canales abiertos, el agua de la orina en formación atraviesa la pared del túbulo y regresa a la sangre. El resultado se nota de inmediato. La orina sale más concentrada y en menor cantidad, y el cuerpo retiene el agua que necesitaba. Cuando la hormona falta, el proceso se invierte: el túbulo colector se vuelve casi impermeable, el agua no se recupera y se eliminan grandes volúmenes de orina muy diluida. Dos vigilantes deciden cuándo liberarla. El primero mide la osmolaridad de la sangre, es decir, cómo de concentrada está: si aumenta, unos sensores del hipotálamo detectan la señal y ordenan soltar hormona. El segundo atiende al volumen y la presión de la sangre a través de receptores repartidos por el sistema circulatorio. Basta una subida pequeña de la concentración del plasma para que la secreción se dispare. Cuando el equilibrio se recupera, la liberación se detiene y la diuresis vuelve a su cauce. Esa sensibilidad fina explica por qué la sed y la orina cambian a lo largo del día según lo que bebemos, sudamos o perdemos. Sí. Es un único péptido de nueve aminoácidos con dos nombres. "Antidiurética" pone el acento en la función renal de retener agua; "vasopresina", en la contracción de los vasos. La molécula no cambia. Porque, en condiciones normales, su efecto dominante es renal. Concentrar la orina para ahorrar agua ocurre de forma continua, mientras que la contracción de los vasos solo cobra protagonismo en situaciones de estrés circulatorio intenso, como una hemorragia. El riñón deja de recuperar agua y se eliminan grandes cantidades de orina diluida, con sed intensa como acompañante. Ese cuadro, por defecto o por resistencia a la hormona, es la diabetes insípida, muy distinta de la diabetes que afecta al azúcar. Sí, con la oxitocina. Ambas son nonapéptidos de la neurohipófisis y se parecen tanto en su estructura que solo se diferencian en un par de aminoácidos.Qué es la hormona antidiurética
Cómo concentra la orina
Qué la enciende y qué la apaga
Preguntas frecuentes
¿Hormona antidiurética y vasopresina son lo mismo?
¿Por qué se llama antidiurética y no vasopresina a secas?
¿Qué pasa si el cuerpo no produce suficiente?
¿Guarda parentesco con otras hormonas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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