DICCIONARIO MÉDICO
Neurohipófisis
La neurohipófisis es el lóbulo posterior de la hipófisis, la parte de la glándula que no está formada por tejido glandular, sino por una prolongación del propio hipotálamo. No sintetiza hormonas: almacena y libera a la sangre la vasopresina y la oxitocina, dos péptidos fabricados en neuronas hipotalámicas. Su contrapartida es la adenohipófisis, el lóbulo anterior, de naturaleza glandular. El nombre combina dos raíces griegas. La segunda, hipófisis, ya se explica con detalle en su propia entrada del diccionario. La primera, neuro-, procede de νεῦρον (neûron), un término que en Galeno designaba el nervio, aunque originalmente se refería a un tendón o a la cuerda de un arco (un matiz que la anatomía moderna heredó sin conservarlo). Al combinarla con hipófisis, el compuesto señala de forma directa la naturaleza del tejido: nervioso, y no glandular. La pareja terminológica se completa con adenohipófisis, donde el prefijo adeno- (glándula) marca justo la distinción contraria. Se la conoce también como lóbulo posterior o pituitaria posterior. Es, en rigor, una extensión anatómica del hipotálamo más que una glándula independiente, y forma con él una unidad funcional que se estudia en detalle en el eje hipotálamo-hipofisario. Mientras que la adenohipófisis procede de la bolsa de Rathke, una evaginación del ectodermo oral, la neurohipófisis tiene un origen completamente distinto: surge del infundíbulo, una prolongación descendente del suelo del diencéfalo, de naturaleza neuroectodérmica. Ambos esbozos se aproximan durante la gestación y terminan envueltos en una cápsula común, pero nunca se mezclan histológicamente. Esa procedencia doble explica por qué una mitad de la hipófisis fabrica sus propias hormonas y la otra se limita a transportarlas. La neurohipófisis se subdivide en tres regiones continuas: la eminencia media, el infundíbulo o tallo, y la pars nervosa o lóbulo nervioso propiamente dicho, que concentra la mayor parte del volumen. No contiene cuerpos neuronales propios. Las neuronas magnocelulares que la nutren tienen su soma en los núcleos supraóptico y en el núcleo paraventricular del hipotálamo; lo que llega al lóbulo posterior son solo sus axones amielínicos. Esos axones terminan en dilataciones cargadas de gránulos neurosecretores, los cuerpos de Herring, situados junto a una red de capilares fenestrados que permite el paso directo de las hormonas a la circulación. El único tipo celular propio del tejido es el pituicito, una célula glial de sostén. No hay cordones de células secretoras, como sí existen en la adenohipófisis. El transporte del material desde el hipotálamo hasta su punto de liberación tarda alrededor de dos horas. Neurohipófisis e hipófisis posterior suelen usarse como sinónimos, y en la práctica lo son. Existe, sin embargo, un matiz minoritario en la literatura: algunas fuentes incluyen dentro de la «hipófisis posterior» a la pars intermedia, un resto vestigial de la bolsa de Rathke que en el adulto apenas está desarrollado, mientras que la neurohipófisis en sentido estricto se reserva para el tejido de origen neural, es decir, la pars nervosa y el tallo infundibular. Conviene distinguir también la estructura de su contenido. La neurohipófisis es el almacén; las hormonas neurohipofisarias son lo que almacena. El circuito completo, con el hipotálamo como origen y la hipófisis anterior como segundo destino posible, es el eje hipotálamo-hipofisario. Tres términos vecinos, tres objetos distintos. Porque describe con precisión su tejido de origen. El prefijo neuro- señala su procedencia nerviosa; adenohipófisis, con su prefijo adeno-, señala tejido glandular. El nombre de la raíz común, hipófisis, se acuñó en 1778 y se explica en su propia entrada del diccionario. No. Se limita a almacenarlas y liberarlas. Tanto la vasopresina como la oxitocina se sintetizan en el hipotálamo y descienden por los axones hasta el lóbulo posterior, que actúa como punto de salida hacia la sangre. Son dilataciones de los axones neurosecretores donde se acumulan los gránulos con hormona antes de su liberación. Constituyen, junto con los pituicitos y los capilares fenestrados, uno de los tres elementos histológicos característicos del lóbulo nervioso. En la práctica clínica, sí, y ambos términos se usan de forma intercambiable. Con rigor anatómico estricto, algunos autores reservan «hipófisis posterior» para un concepto algo más amplio que incluye la pars intermedia, mientras que «neurohipófisis» designa solo el tejido de estirpe neural. La distinción tiene más interés académico que práctico.Qué es la neurohipófisis
Origen embrionario
Anatomía y composición histológica
Diferenciación con conceptos relacionados
Preguntas frecuentes sobre la neurohipófisis
¿Por qué se llama neurohipófisis?
¿La neurohipófisis fabrica hormonas?
¿Qué son los cuerpos de Herring?
¿Es lo mismo neurohipófisis que hipófisis posterior?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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