DICCIONARIO MÉDICO
Urografía
La urografía es la técnica radiológica que muestra los riñones, los uréteres y la vejiga después de inyectar un contraste yodado que el riñón filtra y expulsa por la orina. La palabra procede del griego oûron, orina, y del sufijo -grafía, de graphein, escribir o registrar, tal como recoge la Real Academia Española. Literalmente, un registro de la orina, aunque en la práctica lo que se registra es el trayecto que sigue un contraste a su paso por el aparato urinario. Bajo ese nombre conviven en realidad dos procedimientos distintos, con un punto de partida opuesto. En la urografía descendente, también llamada excretora o intravenosa, el contraste se inyecta en una vena del brazo y recorre el sistema de arriba abajo: riñón, uréter, vejiga. En la ascendente o retrógrada, el contraste se introduce mediante un catéter que sube desde la vejiga hasta el uréter con ayuda de un cistoscopio. El resultado visual es parecido, pero el camino que recorre el contraste es el inverso. La primera de las dos técnicas en aparecer fue la retrógrada. En 1906, Fritz Voelcker y Alexander von Lichtenberg inyectaron colargol, un compuesto de plata coloidal, a través de un catéter ureteral en el Sankt Hedwigs Krankenhaus de Berlín, y consiguieron ver por primera vez la vía urinaria superior delineada en una radiografía. La versión intravenosa tardó todavía 23 años. Von Lichtenberg volvió a estar presente, esta vez junto a Moses Swick, un médico estadounidense que investigaba en su servicio de Berlín. Swick había observado que un compuesto yodado que ensayaba como antibiótico, el uroselectan, se acumulaba en la orina y era radiopaco. La combinación resultó tan eficaz que la urografía intravenosa se convirtió, durante décadas, en la prueba de referencia del aparato urinario. En España, la técnica retrógrada llegó casi a la vez que se organizaba la especialidad: la Sociedad Española de Urología se fundó en Madrid en 1911, cinco años después de la primera pielografía ascendente de Voelcker y von Lichtenberg. La urografía convencional ha perdido terreno frente a la tomografía computarizada y la resonancia magnética, capaces de dar información equivalente con menos tiempo de exploración. Sigue siendo útil en algunos servicios de radiología, sobre todo cuando esas técnicas no están disponibles o están contraindicadas. No ha desaparecido. Su papel, simplemente, ha cambiado. Del griego oûron, orina, y el sufijo -grafía. La Real Academia Española la define como la radiografía que permite visualizar las vías urinarias mediante contraste. No exactamente, aunque en la práctica se usan como sinónimos. Pielografía pone el acento en la pelvis renal, la cavidad donde confluye la orina antes de bajar por el uréter; urografía es el término más amplio, referido a todo el aparato urinario. Con menos frecuencia que hace treinta años. La tomografía computarizada urológica y la resonancia magnética ofrecen imágenes más detalladas en menos tiempo, y han desplazado a la urografía convencional como primera opción en la mayoría de los servicios de radiología. Aun así, la técnica sigue teniendo indicaciones concretas: pacientes en los que el contraste yodado intravenoso no está contraindicado pero sí lo están otras pruebas, o centros donde la disponibilidad de TC o RM es limitada. Los radiólogos con más años de ejercicio suelen conocerla mejor que las generaciones más jóvenes, formadas ya con las técnicas seccionales como referencia. Sí. Son dos nombres para el mismo procedimiento, descrito por primera vez en 1906. El calificativo retrógrada alude a que el contraste avanza en sentido contrario al habitual de la orina, de la vejiga hacia el riñón.Qué es la urografía
Origen y desarrollo
Su lugar en el diagnóstico actual
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra urografía?
¿Es lo mismo una urografía que una pielografía?
¿Sigue usándose la urografía hoy en día?
¿Ascendente y retrógrada son la misma técnica?
Referencias
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