DICCIONARIO MÉDICO
Urografía descendente
La urografía descendente es la variante de la urografía en la que el contraste se inyecta en una vena y recorre el aparato urinario de arriba abajo, desde el riñón hasta la vejiga. También se la conoce como urografía excretora, urografía intravenosa o, en su nombre más frecuente en la literatura anglosajona, pielografía intravenosa. El calificativo descendente viene del latín descendere, bajar, y describe con precisión lo que ocurre durante la prueba: el contraste avanza en el mismo sentido que la orina, del riñón hacia la vejiga. Se opone así a la urografía ascendente o retrógrada, en la que el contraste sube por un catéter introducido desde la vejiga. El mecanismo es sencillo de entender. Un medio de contraste yodado se inyecta en una vena del brazo, se distribuye por el torrente sanguíneo y llega a los riñones, que lo filtran y lo eliminan por la orina como harían con cualquier otra sustancia. Mientras eso ocurre, se toman radiografías a intervalos determinados, de modo que el contraste va dibujando, en imágenes sucesivas, los riñones, los uréteres y la vejiga. La historia arranca en 1929, en el mismo hospital berlinés donde Alexander von Lichtenberg había ensayado años antes la vía retrógrada. Esta vez su compañero fue Moses Swick, un investigador estadounidense que había observado que un compuesto yodado experimental, el uroselectan, se concentraba en la orina y era visible en una radiografía. La combinación de ambos hallazgos, el suyo y el trabajo previo de von Lichtenberg con la vía urinaria, dio lugar a la primera urografía intravenosa con éxito. Von Lichtenberg no tuvo un final tranquilo. Perseguido por el régimen nazi a causa de su origen judío, abandonó Berlín a finales de los años treinta y acabó estableciéndose en México, donde continuó ejerciendo la medicina. Durante buena parte del siglo XX fue la prueba de referencia para estudiar el aparato urinario. Hoy la tomografía computarizada y la ecografía la han sustituido en la mayoría de las indicaciones, porque ofrecen más detalle en menos tiempo y sin necesidad de esperar a que el contraste recorra todo el trayecto renal. Sigue siendo una alternativa razonable cuando esas otras pruebas no están indicadas o no están disponibles. Porque el contraste sigue el trayecto natural de la orina, de arriba abajo: entra por vena, se filtra en el riñón y desciende por el uréter hasta la vejiga. Sí. Urografía descendente, urografía excretora, urografía intravenosa y pielografía intravenosa designan el mismo procedimiento. La variación de nombre responde más a la tradición de cada país y de cada especialidad que a una diferencia real en la técnica. En la práctica actual, pocas veces se elige como primera opción. Sigue teniendo sentido cuando el paciente no puede someterse a una tomografía por otros motivos, cuando el centro no dispone de esa tecnología, o en el seguimiento de determinadas alteraciones congénitas de la vía urinaria en las que interesa precisamente esa secuencia de imágenes en el tiempo, algo que la tomografía convencional no reproduce de la misma manera. Es la otra rama de la urografía, descrita años antes que esta. El contraste no se inyecta en vena, sino que sube por un catéter desde la vejiga.Qué es la urografía descendente
Cómo nació la técnica
Su lugar en el diagnóstico actual
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama descendente?
¿Es lo mismo que la pielografía intravenosa?
¿Cuándo se prefiere frente a una tomografía?
¿Y la urografía ascendente?
Referencias
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