DICCIONARIO MÉDICO

Asma

El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias que se caracteriza por episodios recurrentes de obstrucción bronquial reversible. Afecta a los bronquios y bronquiolos, cuya luz se estrecha por la combinación de inflamación de la mucosa, contracción del músculo liso y producción excesiva de moco. La Organización Mundial de la Salud estima que 363 millones de personas padecen asma en el mundo.

Qué es el asma

Ante todo, se trata de una enfermedad del árbol bronquial. Las vías aéreas de la persona asmática mantienen un estado de inflamación persistente que las hace hiperreactivas: responden con un estrechamiento desproporcionado ante estímulos que a la mayoría de la población no le causan molestia alguna. Esos estímulos pueden ser alérgenos (polen, ácaros, epitelio de animales), infecciones víricas, aire frío, ejercicio físico o irritantes ambientales como el humo.

La palabra procede del griego ἆσθμα (ásthma), que significaba "jadeo" o "respiración dificultosa", derivado del verbo ἀάζω (aázo), "soplar", "respirar con fuerza". En los tratados hipocráticos del siglo V a. C., asma designaba un síntoma, no una enfermedad: la respiración acelerada y trabajosa que podía acompañar a cuadros muy diversos. Galeno precisó más su uso y distinguió el asma como jadeo crónico sin fiebre, separándolo de la disnea simple. Fue Areteo de Capadocia, en el siglo II, quien añadió una dimensión que hoy reconocemos de inmediato: la de los ataques episódicos con intervalos libres de molestias.

En el siglo XII, el médico cordobés Maimónides redactó un Libro del asma que ha llegado hasta nosotros, uno de los textos medievales más completos sobre la enfermedad. Y la primera definición documentada en español la ofrece Alfonso Chirino en 1429, en su Menor daño de la medicina: "asma es resollo muy malo que les suena e apresurado e non pueden escopir". Esa descripción, casi seiscientos años antes de la espirometría, ya captura lo que sigue siendo el núcleo clínico de la enfermedad.

Una nota lingüística: en español, asma es un sustantivo femenino (la asma, esta asma) que adopta el artículo masculino en singular (el asma) por comenzar con /a/ tónica, igual que el agua o el alma. El plural, en cambio, recupera el artículo femenino: las asmas.

Inflamación bronquial y obstrucción reversible

Tres fenómenos coinciden para estrechar la luz de las vías aéreas durante un episodio asmático. La mucosa bronquial se inflama por la infiltración de eosinófilos, mastocitos y linfocitos T, lo que engruesa la pared del bronquio y reduce por sí solo el calibre de paso. El músculo liso que rodea las vías aéreas se contrae involuntariamente (broncoespasmo), un proceso mediado en buena parte por la liberación de histamina y leucotrienos. A ello se añade una hipersecreción de moco viscoso que tapona las vías de menor calibre.

Lo que distingue al asma de otras enfermedades obstructivas es que esa triple constricción puede revertir, sea de forma espontánea o con intervención. Un bronquio asmático fuera de la crisis recupera gran parte de su calibre normal. Esa reversibilidad es, de hecho, uno de los criterios que permite diferenciar el asma de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), en la que la obstrucción tiende a ser fija y progresiva.

Con el tiempo, sin embargo, la inflamación mantenida puede producir lo que se conoce como remodelado bronquial: cambios estructurales (fibrosis subepitelial, hipertrofia del músculo liso, engrosamiento de la membrana basal) que hacen la obstrucción menos reversible. Este proceso explica por qué un asma no controlada durante años puede acabar comportándose de forma parecida a una EPOC.

Clasificación general

La clasificación más difundida distingue dos grandes categorías según el mecanismo desencadenante. El asma extrínseca o alérgica es la forma más frecuente, sobre todo en la infancia. Está mediada por inmunoglobulina E (IgE): el sistema inmunitario del paciente reconoce como amenaza sustancias inocuas (un alérgeno) y desencadena la cascada inflamatoria cada vez que entra en contacto con ellas. Es habitual que coexista con rinitis alérgica, dermatitis o ambas, dentro del espectro que se denomina atopia.

El asma intrínseca o no alérgica suele debutar en la edad adulta (con frecuencia a partir de los 35 años) y no se asocia a sensibilización frente a alérgenos identificables. Los niveles de IgE son normales. Los desencadenantes habituales son infecciones respiratorias, ejercicio, aire frío, estrés o irritantes como el humo de tabaco. Este subtipo representa un porcentaje menor de los casos pero tiende a seguir un curso más persistente.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra asma?

Del griego ἆσθμα (ásthma), "jadeo". Hipócrates la usaba como síntoma, no como diagnóstico. El término pasó al latín a través de Plinio en el siglo I y al español medieval con la forma que conserva hoy. En 1429, Alfonso Chirino ofreció la primera definición documentada en castellano.

¿Es lo mismo asma que EPOC?

No. La diferencia principal está en la reversibilidad. En el asma, la obstrucción de las vías aéreas se resuelve total o casi totalmente entre los episodios; en la EPOC, la obstrucción es persistente y progresiva. Además, el asma suele debutar en la infancia o la juventud y tiene un fuerte componente alérgico, mientras que la EPOC aparece en la edad adulta y está ligada sobre todo a la exposición prolongada al humo de tabaco. Dicho esto, hay pacientes en los que ambas entidades se solapan, lo que complica tanto la clasificación como el manejo.

¿El asma se cura?

Estrictamente, no. Es una enfermedad crónica. En muchos niños los episodios disminuyen con la edad y pueden llegar a desaparecer, pero la hiperreactividad bronquial de base tiende a persistir y las molestias pueden reaparecer décadas después.

¿Cuántas personas padecen asma?

Según datos de la OMS de 2023, unos 363 millones de personas en el mundo. Es la enfermedad crónica más frecuente en la población infantil. En España, la prevalencia se sitúa en torno al 5 % en adultos y alcanza el 10 % en niños, con una proporción considerable de casos aún sin diagnosticar.

Referencias

  1. MedlinePlus. Asma. Enciclopedia médica.
  2. Organización Mundial de la Salud. Asma. Datos y cifras.
  3. National Heart, Lung, and Blood Institute. Asma. National Institutes of Health.
  4. Manual MSD (versión para profesionales). Asma.

Consulte también la información clínica completa sobre el asma bronquial

Si busca información sobre síntomas, diagnóstico y opciones de manejo del asma, puede consultar la ficha clínica del asma bronquial elaborada por los departamentos de Neumología y Alergología de la Clínica Universidad de Navarra.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al asma, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Broncoespasmo: contracción involuntaria del músculo liso bronquial que estrecha las vías respiratorias.
  • Broncoconstricción: estrechamiento de los bronquios por contracción de su musculatura lisa.
  • Atopia: predisposición genética a desarrollar respuestas alérgicas mediadas por IgE.
  • Alergia: reacción de hipersensibilidad del sistema inmunitario frente a sustancias habitualmente inocuas.
  • Inmunoglobulina E: isotipo de anticuerpo que interviene en las reacciones de hipersensibilidad inmediata.
  • Sibilancia: sonido respiratorio agudo producido por el paso de aire a través de vías aéreas estrechas.
  • Alvéolo pulmonar: saco de aire microscópico donde se produce el intercambio gaseoso entre aire y sangre.
  • Tos: reflejo protector que expulsa aire y partículas de las vías respiratorias.
  • Eosinófilo: leucocito granular que interviene en la defensa antiparasitaria y en los procesos alérgicos.

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