DICCIONARIO MÉDICO

Atopia

La atopia es la predisposición hereditaria a producir cantidades elevadas de inmunoglobulina E (IgE) frente a sustancias ambientales (ácaros, pólenes, epitelios animales, determinados alimentos) que en la mayoría de las personas no provocan respuesta inmunitaria relevante. No es una enfermedad, sino un rasgo de fondo sobre el cual pueden desarrollarse varias enfermedades alérgicas. Se calcula que alrededor del 30 % de la población general posee esta predisposición.

Qué es la atopia

En 1923, los médicos estadounidenses Arthur Fernández Coca y Robert Anderson Cooke publicaron un artículo en The Journal of Immunology donde proponían distinguir un grupo de hipersensibilidades que, frente a la anafilaxia experimental, mostraban un componente hereditario marcado y se manifestaban ante sustancias cotidianas. Necesitaban un nombre. El filólogo Edward D. Perry les sugirió atopy, a partir del griego ἀτοπία (atopía), formado por ἀ- (sin) y τόπος (tópos, lugar): algo "fuera de lugar", inhabitual, raro. Coca y Cooke no sabían aún qué molécula mediaba esa reacción; la IgE no se identificaría hasta 1966, cuando Kimishige e Ishizaka la aislaron en el suero de pacientes alérgicos.

Conviene aclarar una confusión frecuente. Atopia y alergia no son sinónimos. El concepto de alergia (acuñado por Clemens von Pirquet en 1906, del griego ἄλλος ἔργον, "reacción diferente") abarca cualquier respuesta inmunitaria exagerada ante un antígeno externo, incluidas las mediadas por otros mecanismos inmunológicos. La atopia se refiere exclusivamente a la predisposición mediada por IgE. Una persona atópica puede no tener ninguna alergia activa en un momento dado; simplemente posee la maquinaria inmunológica que facilita su aparición.

Base inmunológica de la predisposición atópica

Cuando un alérgeno entra en contacto con las mucosas de un individuo atópico, el sistema inmunitario responde con un perfil de tipo 2 (antes llamado Th2): los linfocitos T colaboradores liberan interleucinas (IL-4, IL-5, IL-13) que estimulan a los linfocitos B a producir IgE específica. Esa IgE se fija a receptores de alta afinidad en la superficie de mastocitos y basófilos. Si el mismo alérgeno vuelve a aparecer, se une a la IgE ya anclada y provoca la desgranulación de esas células, que liberan histamina y otros mediadores inflamatorios. El resultado clínico depende de dónde ocurra la reacción: en la mucosa nasal genera rinitis, en los bronquios asma, en la piel eccema.

Se trata de un rasgo poligénico. No existe un solo gen de la atopia; múltiples variantes genéticas, relacionadas con el control de la respuesta inmunitaria de tipo 2, con la integridad de la barrera cutánea (como las mutaciones del gen de la filagrina) y con la regulación de la IgE, contribuyen de forma aditiva. El componente ambiental también pesa: la hipótesis de la higiene, formulada por David Strachan en 1989, propone que la menor exposición a infecciones en la primera infancia favorece la polarización Th2 y, con ella, la expresión del fenotipo atópico.

La marcha atópica

En muchos individuos atópicos, las manifestaciones clínicas siguen una secuencia temporal que los alergólogos conocen como marcha atópica. El patrón típico comienza con dermatitis atópica en el lactante, seguida de asma en la infancia y rinitis alérgica en la adolescencia o la edad adulta. No todos los atópicos recorren las tres etapas; algunos solo desarrollan una de ellas, y la secuencia puede alterarse o detenerse en cualquier punto. El concepto tiene valor pronóstico limitado pero resulta útil como marco descriptivo.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra atopia?

Del griego ἀτοπία, que significa "rareza" o "cosa fuera de lugar". En 1923 el filólogo Edward D. Perry se la propuso a los alergólogos Coca y Cooke para nombrar un tipo de hipersensibilidad que les parecía inhabitual. La RAE recoge atopia (llana, sin tilde); la variante esdrújula atopía está rechazada expresamente por el Diccionario de términos médicos de la RANM.

¿Tener atopia significa tener alergia?

No necesariamente. La atopia es la predisposición; la alergia, la manifestación clínica. Hay personas con IgE específica detectable frente a un alérgeno que jamás presentan reacciones al exponerse a él. La mayoría de los alérgicos son atópicos, pero no todos los atópicos son alérgicos.

¿La atopia se hereda?

Tiene un componente hereditario muy importante. Si ambos progenitores son atópicos, la probabilidad de que un hijo lo sea supera el 60 %. Si solo uno de los dos lo es, la cifra ronda el 30 %. Pero no se hereda de forma mendeliana simple; son muchos genes los implicados, y el ambiente modula la expresión del rasgo.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para público general). Reacciones alérgicas.
  2. MedlinePlus (Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU.). Alergia.
  3. Real Academia Española. Atopia. Diccionario de la lengua española.
  4. Sociedad Española de Alergología (SEAIC). ¿Qué es la atopia?.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la atopia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Alergia: respuesta inmunitaria exagerada ante un antígeno externo; concepto más amplio que la atopia.
  • Alérgeno: sustancia capaz de desencadenar una reacción alérgica en individuos predispuestos.
  • Inmunoglobulina E: clase de anticuerpo que media las reacciones alérgicas de tipo inmediato.
  • IgE: abreviatura de inmunoglobulina E, el anticuerpo central en la fisiopatología atópica.
  • Asma: enfermedad inflamatoria crónica de los bronquios, una de las manifestaciones clásicas de la atopia.
  • Eccema atópico: dermatitis inflamatoria crónica frecuente en individuos atópicos, sobre todo en la infancia.
  • Rinitis: inflamación de la mucosa nasal; su variante alérgica es otra expresión habitual de la atopia.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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