DICCIONARIO MÉDICO
Alergeno
Un alérgeno es cualquier sustancia capaz de inducir una respuesta de hipersensibilidad inmunológica, generalmente mediada por IgE, en individuos genéticamente predispuestos. Pólenes, ácaros del polvo, epitelios de animales, ciertos alimentos y algunos fármacos son los grupos más frecuentes. Clemens von Pirquet introdujo el término Allergen en el mismo artículo de 1906 en que acuñó la palabra alergia. Lo formó añadiendo el sufijo griego -γεν (-gen, "que produce" o "que origina") a la raíz Allergie. Literalmente, un alérgeno es aquello que produce una reacción alérgica. La RAE lo registra como sustantivo masculino y lo define como la sustancia que, al introducirse en el organismo, provoca una reacción alérgica. Conviene precisar que el alérgeno no es intrínsecamente tóxico. La particularidad reside en la respuesta del huésped, no en la sustancia en sí. Una proteína del polen de gramíneas puede convivir con la mucosa nasal de millones de personas sin incidente alguno; solo en quienes han desarrollado IgE específica desencadena la cascada de sensibilización y degranulación del mastocito. La inmensa mayoría de los alérgenos son proteínas o glucoproteínas con un peso molecular comprendido entre 5 y 70 kDa. Ese rango no es casual: por debajo, las moléculas suelen ser demasiado pequeñas para ser reconocidas por el sistema inmunitario; por encima, tienen dificultades para atravesar las barreras mucosas. Existen excepciones. Algunos metales (níquel, cromo, cobalto) y ciertos fármacos de bajo peso molecular actúan como haptenos: por sí solos no son inmunógenos, pero al unirse a proteínas del organismo forman conjugados que sí pueden inducir una respuesta inmunitaria. Dentro de una fuente alergénica (un grano de polen, por ejemplo) coexisten varias proteínas con capacidad sensibilizante. Se denomina alérgeno mayor a aquel frente al cual reacciona más del 50 % de los pacientes sensibilizados a esa fuente, y alérgeno menor al que sensibiliza a menos de la mitad. La nomenclatura internacional utiliza las tres primeras letras del género, la primera del epíteto y un número: Phl p 1 designa al alérgeno mayor del polen de Phleum pratense (hierba timotea), Pru p 3 al alérgeno mayor del melocotón. Aeroalérgenos (inhalados). Los pólenes de gramíneas, árboles (olivo, ciprés, abedul, plátano de sombra) y malezas (artemisia, parietaria) constituyen el grupo más numeroso en las consultas de alergología. Ácaros del género Dermatophagoides, esporas de hongos (Alternaria, Cladosporium) y epitelios de animales domésticos completan el panorama de la alergia respiratoria. Alérgenos alimentarios. Leche de vaca, huevo, pescado, marisco, frutos secos, cacahuete, soja y trigo encabezan la lista en la infancia. En adultos del área mediterránea ganan peso las frutas rosáceas (melocotón, manzana), vinculadas a proteínas de transferencia de lípidos (LTP), y el marisco. Alérgenos de contacto y venenos. Los de contacto (níquel, fragancias, conservantes cosméticos) suelen provocar reacciones de tipo IV, retardadas, no mediadas por IgE. Los venenos de himenópteros (abeja, avispa) pueden causar reacciones IgE-mediadas graves, incluida la anafilaxia. Los alérgenos farmacológicos (antibióticos betalactámicos, contrastes yodados, la propia insulina) configuran un grupo heterogéneo donde a veces resulta difícil distinguir la verdadera alergia inmunológica de las reacciones pseudoalérgicas. Algunas familias de proteínas están conservadas en fuentes taxonómicamente lejanas. Las profilinas, por ejemplo, aparecen en prácticamente todos los pólenes y en numerosos alimentos vegetales; las LTP, en frutas rosáceas, frutos secos y cereales. Cuando un paciente sensibilizado a una de estas proteínas reacciona frente a alimentos que nunca ha comido, el fenómeno se llama reactividad cruzada. El alérgeno compartido recibe el nombre de panalérgeno, un concepto que ha transformado la forma de entender la alergia alimentaria en los últimos veinte años. La creó Clemens von Pirquet en 1906, en el mismo artículo en que acuñó "alergia". Tomó la raíz Allergie y le añadió el sufijo griego -gen ("que produce"): el alérgeno es, literalmente, lo que genera la alergia. En la gran mayoría de los casos, sí. Las moléculas responsables de la respuesta IgE suelen ser proteínas o glucoproteínas de entre 5 y 70 kDa. Pero hay alérgenos que no son proteínas: el níquel, algunos fármacos de bajo peso molecular y ciertos compuestos químicos actúan como haptenos, sustancias demasiado pequeñas para ser inmunógenas por sí solas, que necesitan conjugarse con una proteína del organismo para desencadenar la respuesta. Sí, y el mecanismo se llama reactividad cruzada. Si alguien está sensibilizado al melocotón a través de su LTP (Pru p 3), puede reaccionar la primera vez que come mango o cereza, porque estos frutos contienen LTP estructuralmente muy parecidas. La sensibilización se adquirió frente a una fuente, pero la respuesta se dispara con otra. Si desea profundizar en conceptos asociados al alérgeno, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un alérgeno
Naturaleza molecular
Clasificación por vía de exposición
Panalérgenos y reactividad cruzada
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra alérgeno?
¿Un alérgeno es siempre una proteína?
¿Se puede ser alérgico a algo que nunca se ha comido?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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