DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antiperoxidasa
El anticuerpo antiperoxidasa, abreviado anti-TPO, es un autoanticuerpo dirigido contra la peroxidasa tiroidea (TPO), la enzima que cataliza la incorporación de yodo a la tiroglobulina durante la síntesis de las hormonas tiroideas. Su presencia en suero constituye el marcador serológico más sensible de autoinmunidad tiroidea: aparece en más del 90 % de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto. Se trata de una inmunoglobulina producida por el sistema inmunitario que reconoce y se une a la peroxidasa tiroidea, una glucoproteína de membrana que las células foliculares del tiroides necesitan para oxidar el yoduro captado de la sangre y acoplarlo a los residuos de tirosina de la tiroglobulina. El nombre del anticuerpo descompone su diana: anti- (del griego ἀντί, «contra»), peroxidasa (del latín per-, «a través de», y del sufijo -asa, que designa enzimas, en referencia a su capacidad de utilizar peróxido de hidrógeno como sustrato oxidante) y tiroidea (del griego θυρεοειδής, thyreoeidḗs, «en forma de escudo»). Hasta mediados de la década de 1980, estos anticuerpos se conocían como anticuerpos antimicrosomales, porque se habían identificado frente a la fracción microsomal de las células tiroideas sin que se supiera con exactitud cuál era la molécula diana. En 1985, los trabajos de Czarnocka, Ruf y Carayon, entre otros, identificaron la tiroperoxidasa como el antígeno principal de esa fracción. El término «antimicrosomal» cayó en desuso a partir de entonces, aunque sigue apareciendo en literatura antigua y en algunas solicitudes de laboratorio. Para entender por qué el anti-TPO se asocia a daño tiroideo conviene recordar brevemente la función de su diana. La tiroperoxidasa es una hemoproteína anclada en la membrana apical de la célula folicular. Cataliza dos reacciones consecutivas: la yodación de los residuos de tirosina de la tiroglobulina (que genera monoyodotirosina y diyodotirosina) y el acoplamiento de esos residuos yodados para formar tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Sin esta enzima, la glándula no puede fabricar sus hormonas con eficacia. Cuando la célula folicular se lesiona, ya sea por infiltración linfocitaria, por apoptosis o por cualquier otro mecanismo, los fragmentos de membrana que contienen TPO quedan expuestos al sistema inmunitario. En individuos genéticamente predispuestos, esa exposición desencadena la producción de anti-TPO, que a su vez puede activar el complemento y reclutar células citotóxicas contra el folículo tiroideo. El resultado es un círculo que se retroalimenta: más daño folicular, más liberación de antígeno, más producción de anticuerpo. La asociación más sólida del anti-TPO es con la tiroiditis de Hashimoto, donde aparece en más del 90 % de los casos. También se detecta con frecuencia en la enfermedad de Graves-Basedow (alrededor del 75 % de los pacientes), en la tiroiditis posparto y en la tiroiditis silente. No es exclusivo del tiroides: puede encontrarse en títulos bajos en otras enfermedades autoinmunes sistémicas, como el lupus eritematoso sistémico, la artritis reumatoide o el síndrome de Sjögren. Un aspecto que genera confusión es su prevalencia en personas sanas. Aproximadamente un 10 a 15 % de la población general presenta títulos detectables de anti-TPO sin disfunción tiroidea aparente, con predominio en mujeres y aumento progresivo a partir de la quinta década de la vida. No todos los portadores desarrollarán enfermedad, pero su riesgo de evolucionar hacia un hipotiroidismo subclínico o clínico es mayor que el de la población seronegativa, lo que justifica un seguimiento periódico de la función tiroidea. Anticuerpo antimicrosomal y anticuerpo antiperoxidasa designan, en la práctica, la misma reactividad. La diferencia es histórica: el primero se identificó mediante hemoaglutinación pasiva con extractos microsomales crudos de tiroides, sin conocer el antígeno exacto; el segundo se definió tras la purificación y clonación de la tiroperoxidasa. Los ensayos actuales, basados en TPO recombinante humana, han reemplazado los antiguos tests de hemoaglutinación. Cuando un laboratorio informa un resultado de «anticuerpos antimicrosomales» está midiendo, en realidad, anti-TPO. El nombre identifica la molécula diana del anticuerpo: la peroxidasa tiroidea (TPO). Peroxidasa alude a la capacidad de la enzima de utilizar peróxido de hidrógeno para oxidar sustratos; tiroidea indica que se localiza en el tiroides. El término sustituyó al antiguo «antimicrosomal» tras los trabajos de Czarnocka y colaboradores en 1985, que identificaron la TPO como el antígeno contenido en la fracción microsomal. No necesariamente. Entre un 10 y un 15 % de la población sana tiene anti-TPO detectable sin que la función tiroidea esté alterada. La positividad indica actividad autoinmune contra la glándula, pero la repercusión hormonal depende de la intensidad del proceso y de otros factores individuales. El seguimiento periódico con una determinación de TSH permite detectar a tiempo una evolución hacia el hipotiroidismo. Sí. Ambos términos se refieren al mismo autoanticuerpo. La denominación «antimicrosomal» era la original y se basaba en la técnica de detección utilizada antes de que se conociera el antígeno exacto. Cuando se identificó la tiroperoxidasa como diana, el nombre se actualizó. Algunas solicitudes de laboratorio conservan aún la denominación antigua. Reconocen antígenos distintos. El anti-TPO va dirigido contra la peroxidasa tiroidea; el antitiroglobulina (anti-Tg), contra la tiroglobulina, la proteína sobre la que se ensamblan las hormonas T3 y T4. Los dos forman parte del perfil de anticuerpos antitiroideos, pero el anti-TPO tiene mayor sensibilidad para la tiroiditis de Hashimoto, mientras que el anti-Tg adquiere relevancia en el seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides, donde puede interferir con la determinación de tiroglobulina sérica. Si desea profundizar en conceptos vinculados al anticuerpo antiperoxidasa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anticuerpo antiperoxidasa
El antígeno: la tiroperoxidasa en la síntesis hormonal
Asociaciones clínicas y prevalencia en la población general
Relación con el anticuerpo antimicrosomal
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre «antiperoxidasa»?
¿Tener anti-TPO positivo significa que mi tiroides funciona mal?
¿Es lo mismo anticuerpo antimicrosomal que anticuerpo antiperoxidasa?
¿En qué se diferencia el anti-TPO del anticuerpo antitiroglobulina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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