DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antiperoxidasa
Los anticuerpos anti-TPO —anticuerpos antiperoxidasa tiroidea— son autoanticuerpos dirigidos contra la peroxidasa tiroidea (TPO), la enzima responsable de un paso esencial en la síntesis de las hormonas tiroideas. Constituyen el marcador más sensible de autoinmunidad tiroidea y su determinación en sangre es la prueba más habitual para confirmar el origen autoinmune de una disfunción del tiroides. La peroxidasa tiroidea (TPO) es una enzima anclada a la membrana apical de las células foliculares de la glándula tiroides. Su función es catalizar la oxidación del yodo y su incorporación a los residuos de tirosina de la tiroglobulina, dos reacciones sin las cuales no se forman la tiroxina (T4) ni la triyodotironina (T3). Cuando la tolerancia inmunológica frente a esta enzima se rompe, los linfocitos B generan anticuerpos que la reconocen y se unen a ella. Esos anticuerpos son los anti-TPO. El nombre combina el prefijo griego ἀντί (antí, "contra") con peroxidasa, término acuñado a partir de peróxido y el sufijo -asa que designa a las enzimas. En la literatura clínica anterior a 1985 estos anticuerpos no se llamaban así: figuraban como anticuerpos antimicrosomales, porque los ensayos de la época utilizaban preparaciones de microsomas tiroideos —fragmentos de membrana celular— como sustrato antigénico. Trabajos publicados ese año demostraron que el antígeno principal de aquellas fracciones microsomales era en realidad la TPO purificada. Desde entonces, los términos "antimicrosomal" y "anti-TPO" se consideran sinónimos, aunque el segundo es el vigente en la nomenclatura actual. Encontrar anti-TPO positivos en un análisis de sangre confirma que existe una respuesta autoinmune contra el tiroides. Sin embargo —y este matiz es clínicamente importante—, no equivale a tener una enfermedad tiroidea activa. Los grandes estudios epidemiológicos sitúan la prevalencia de anti-TPO positivos en la población general sana entre el 10 y el 12 %, con cifras más altas en mujeres y en personas con antecedentes familiares de patología tiroidea. Muchas de estas personas mantienen una función tiroidea normal durante años y algunas no desarrollan nunca clínica. Lo que sí hace un título elevado de anti-TPO es aumentar el riesgo. En pacientes cuya TSH ya roza el límite alto de la normalidad, la presencia de anti-TPO indica una probabilidad mayor de evolucionar hacia hipotiroidismo franco en los años siguientes. Y la asociación más estrecha es con la tiroiditis de Hashimoto: más del 90 % de los pacientes con esta tiroiditis autoinmune presentan anti-TPO en títulos elevados. En la enfermedad de Graves-Basedow también son positivos en un porcentaje alto —alrededor del 70 %—, aunque aquí el marcador específico son los anticuerpos anti-receptor de TSH (TRAb/TSI). Hay un contexto en el que los anti-TPO adquieren una relevancia particular: el embarazo. Las mujeres con anti-TPO positivos tienen un riesgo incrementado de disfunción tiroidea durante la gestación y de tiroiditis posparto, razón por la que algunas guías recomiendan su determinación en mujeres con antecedentes personales o familiares de enfermedad tiroidea autoinmune. El título de anticuerpos, por sí solo, no dicta conducta; el médico lo interpreta siempre junto con la TSH y la T4 libre. Sí, aunque con una diferencia técnica. Los ensayos antimicrosomales clásicos usaban como sustrato una fracción cruda de membranas tiroideas; los ensayos anti-TPO actuales emplean peroxidasa purificada o recombinante, lo que mejora la especificidad. Si en un informe antiguo aparecen "anticuerpos antimicrosomales positivos", el equivalente moderno es "anti-TPO positivos". No necesariamente. Un porcentaje relevante de personas sanas los tiene positivos sin desarrollar nunca enfermedad. El riesgo de progresión depende del título de los anticuerpos, de los niveles de TSH y de factores individuales. Lo que sí justifican es un seguimiento periódico de la función tiroidea, especialmente si la TSH se encuentra en el límite alto. Habitualmente cuando los niveles de TSH están alterados y el médico quiere confirmar si la causa es autoinmune. También se solicita en mujeres antes o durante el embarazo con antecedentes de enfermedad tiroidea, y como apoyo al diagnóstico diferencial entre distintas formas de tiroiditis. No está indicada como cribado en la población general sin sospecha clínica. Sí, aunque no es lo habitual. Si la enfermedad tiroidea progresa y destruye gran parte del tejido glandular, el estímulo antigénico disminuye y los títulos pueden caer. También se han descrito descensos espontáneos en personas con títulos inicialmente bajos. En cambio, una reaparición de anti-TPO tras haberse negativizado suele indicar reactivación de la autoinmunidad. Si desea profundizar en conceptos asociados a los anticuerpos anti-TPO, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué son los anticuerpos anti-TPO
Anti-TPO positivos o elevados: qué significan en una analítica
Preguntas frecuentes
¿"Anti-TPO" y "anticuerpos antimicrosomales" son la misma prueba?
¿Anti-TPO positivos significan que voy a desarrollar hipotiroidismo?
¿Cuándo se pide esta prueba?
¿Pueden los anti-TPO negativizarse con el tiempo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026