DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antimicrosomal
El anticuerpo antimicrosomal —también llamado anticuerpo antimicrosómico tiroideo— es la denominación histórica del anticuerpo antiperoxidasa tiroidea (anti-TPO). Designa el mismo autoanticuerpo: una inmunoglobulina dirigida contra la peroxidasa tiroidea (TPO), enzima implicada en la síntesis de las hormonas tiroideas. El cambio de nombre refleja la evolución de la técnica de laboratorio que permitió identificar la diana molecular exacta. Cuando en las décadas de 1950 y 1960 se describieron por primera vez los autoanticuerpos asociados a la tiroiditis de Hashimoto, las técnicas de inmunofluorescencia solo permitían identificar la diana como una fracción subcelular: los microsomas. En biología celular, "microsoma" designa los fragmentos membranosos del retículo endoplásmico que se obtienen al ultracentrifugar un homogeneizado celular. El término procede del griego μικρός (mikrós), "pequeño", y σῶμα (sōma), "cuerpo": literalmente, "cuerpo pequeño". El anticuerpo se llamaba "antimicrosomal" porque reaccionaba contra esa fracción de la célula tiroidea, sin que se supiera qué proteína concreta era la responsable. La respuesta llegó a finales de los años ochenta. En 1985, Brent y colaboradores propusieron que la peroxidasa tiroidea era el antígeno principal de la fracción microsomal; trabajos posteriores de Czarnocka, Portmann y otros grupos lo confirmaron de forma concluyente entre 1985 y 1990. Desde entonces, el nombre preferido en la literatura clínica es anticuerpo antiperoxidasa tiroidea (anti-TPO), porque identifica la molécula diana con precisión. "Antimicrosomal" ha quedado como sinónimo histórico, pero sigue apareciendo en solicitudes de laboratorio, informes antiguos y parte de la bibliografía en español, lo que explica que mantenga volumen de búsqueda propio. En cuanto a la función clínica, el anticuerpo es exactamente el mismo independientemente del nombre: un marcador de autoinmunidad tiroidea presente en más del 90 % de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto y en torno al 75 % de los afectados por enfermedad de Graves-Basedow. La determinación que se solicita hoy en el laboratorio es el anti-TPO; cuando un informe menciona "anticuerpos antimicrosomales", se está refiriendo al mismo análisis. Sí. Son dos nombres para el mismo anticuerpo. El primero se acuñó cuando solo se sabía que reaccionaba contra la fracción microsomal de la célula tiroidea; el segundo se adoptó al descubrirse que la diana era la peroxidasa tiroidea. En la práctica clínica actual, el término preferido es anti-TPO. Por inercia terminológica. El nombre estuvo vigente durante más de treinta años, aparece en manuales clásicos y en muchos protocolos de laboratorio que no se han actualizado. También persiste en buscadores, donde "anticuerpo antimicrosomal" sigue generando consultas frecuentes. Se refiere a los microsomas: fragmentos del retículo endoplásmico de la célula tiroidea que se obtienen por ultracentrifugación. No es una estructura que exista como tal dentro de la célula viva; es un artefacto de laboratorio, un producto del procesamiento del tejido. La peroxidasa tiroidea está anclada en esas membranas, y por eso el anticuerpo aparecía asociado a la fracción microsomal. Si desea profundizar en conceptos asociados al anticuerpo antimicrosomal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anticuerpo antimicrosomal y por qué cambió de nombre
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo anticuerpo antimicrosomal que anti-TPO?
¿Por qué sigue usándose el nombre "antimicrosomal"?
¿Qué significa "microsomal" en este contexto?
Referencias
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