DICCIONARIO MÉDICO

Anticuerpo antitiroglobulina

El anticuerpo antitiroglobulina (anti-Tg o TgAb) es un autoanticuerpo dirigido contra la tiroglobulina, la glucoproteína precursora de las hormonas tiroideas. Es el segundo marcador serológico de autoinmunidad tiroidea —por detrás de los anti-TPO— y desempeña un papel particular en el seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides.

Qué es el anticuerpo antitiroglobulina

La tiroglobulina es una proteína de gran tamaño —aproximadamente 660 kDa— sintetizada por las células foliculares de la glándula tiroides. En condiciones normales se almacena dentro del folículo tiroideo, donde la peroxidasa tiroidea (TPO) yoda sus residuos de tirosina para generar tiroxina (T4) y triyodotironina (T3). Pequeñas cantidades de tiroglobulina se filtran al torrente sanguíneo; cuando el sistema inmunitario pierde la tolerancia frente a ella, genera anticuerpos que la reconocen.

El nombre del anticuerpo combina el prefijo griego ἀντί (antí, "contra") con tiroglobulina, término formado a su vez por θυρεοειδής (thyreoeidḗs, "en forma de escudo" → tiroides) y el latín globulina ("proteína globular pequeña"). En la nomenclatura de laboratorio se abrevia como anti-Tg o TgAb.

En cuanto a su sensibilidad diagnóstica para la autoinmunidad tiroidea, los anti-Tg están presentes en alrededor del 70 % de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto y en un porcentaje algo menor de los que padecen enfermedad de Graves-Basedow. Estas cifras los sitúan por debajo de los anti-TPO, que superan el 90 % de sensibilidad en Hashimoto. Por esta razón, cuando el clínico quiere confirmar el origen autoinmune de una disfunción tiroidea, el primer anticuerpo que suele solicitar es el anti-TPO; los anti-Tg se añaden sobre todo cuando los anti-TPO son negativos pero la sospecha clínica persiste.

Anti-Tg y seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides

Donde los anti-Tg adquieren una importancia que los otros anticuerpos antitiroideos no tienen es en oncología tiroidea. Tras la tiroidectomía total y la ablación con yodo radiactivo por un carcinoma papilar o folicular, la tiroglobulina sérica se emplea como marcador tumoral: si la glándula se ha extirpado y no hay tejido tiroideo residual, la tiroglobulina debería ser indetectable. Cualquier elevación sugiere persistencia o recurrencia del tumor.

El problema aparece cuando el paciente tiene anti-Tg positivos, porque estos anticuerpos interfieren en la medición de la tiroglobulina. Dependiendo del tipo de inmunoensayo utilizado, la presencia de anti-Tg puede hacer que la tiroglobulina medida resulte falsamente baja —enmascarando una recurrencia— o, con menos frecuencia, falsamente alta. Es una interferencia analítica bien documentada que obliga al laboratorio a informar siempre los anti-Tg junto con la tiroglobulina sérica, y al clínico a interpretar el valor de tiroglobulina con cautela cuando los anti-Tg son positivos.

Un dato adicional: algunos estudios recientes han planteado que la propia evolución del título de anti-Tg a lo largo del seguimiento puede funcionar como un marcador subrogado. Títulos de anti-Tg que descienden progresivamente tras la cirugía tienden a correlacionarse con la remisión, mientras que un repunte o una persistencia en títulos elevados puede señalar actividad tumoral residual, aun cuando la tiroglobulina no sea valorable por la interferencia. Es un campo en desarrollo, pero que refuerza la utilidad de medir los anti-Tg de forma seriada en estos pacientes.

Preguntas frecuentes

¿Anti-Tg positivos equivalen a enfermedad tiroidea?

No. Un porcentaje de la población sana —en torno al 5-8 %— presenta anti-Tg positivos sin enfermedad tiroidea clínica. La proporción es mayor en mujeres y aumenta con la edad. Como ocurre con los anti-TPO, un resultado positivo aislado indica autoinmunidad tiroidea, pero no implica necesariamente que exista enfermedad activa.

¿Por qué se piden anti-Tg junto con tiroglobulina en el seguimiento del cáncer de tiroides?

Porque los anti-Tg interfieren en la medición de la tiroglobulina sérica. Si el paciente tiene anti-Tg positivos, el valor de tiroglobulina puede no ser fiable y el clínico deberá apoyarse en otras pruebas —como la ecografía cervical o la gammagrafía con yodo— para valorar la presencia de enfermedad residual.

¿Es lo mismo anti-Tg que anti-TPO?

No. Son dos anticuerpos distintos con dianas diferentes: los anti-TPO se dirigen contra la peroxidasa tiroidea y los anti-Tg contra la tiroglobulina. Los anti-TPO son más sensibles para detectar autoinmunidad tiroidea; los anti-Tg aportan valor añadido cuando los anti-TPO son negativos y, sobre todo, cuando hay que interpretar la tiroglobulina como marcador tumoral.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Prueba de anticuerpos antitiroglobulina. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Galofré JC, Davies TF. Utilidad clínica de los anticuerpos antitiroideos. Revista de Medicina de la Universidad de Navarra, 2008; 52(2): 3-8.
  3. Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEMEDLAB). Tiroglobulina. Lab Tests Online ES.
  4. Manual MSD, versión para profesionales. Inmunodiagnóstico tumoral. MSD Manuals.

Entradas relacionadas en el diccionario

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