DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo antitiroglobulina
El anticuerpo antitiroglobulina (anti-Tg) es un autoanticuerpo dirigido contra la tiroglobulina, la glucoproteína que la tiroides utiliza como armazón para sintetizar y almacenar las hormonas tiroideas. Es uno de los anticuerpos antitiroideos, junto con el anti-TPO y los TRAb. Tiene doble interés clínico: como marcador de autoinmunidad tiroidea y como posible interferente en la medición de tiroglobulina sérica durante el seguimiento de ciertos tumores de tiroides. La tiroglobulina es una proteína de gran tamaño —unos 660 kDa— sintetizada exclusivamente por las células foliculares de la tiroides. Dentro del folículo, sirve de soporte para la incorporación de yodo a los residuos de tirosina que, una vez acoplados, dan lugar a la tiroxina (T4) y la triiodotironina (T3). Una pequeña cantidad de tiroglobulina escapa al torrente sanguíneo, y es esa fracción circulante la que el sistema inmunitario puede reconocer como diana en un proceso autoinmune. El anti-Tg se detecta en alrededor del 70 % de los pacientes con tiroiditis de Hashimoto, en un 60 % de los afectados por enfermedad de Graves-Basedow y en un porcentaje menor de personas con otras tiroiditis. También puede encontrarse positivo en aproximadamente un 3 % de la población general sin enfermedad tiroidea conocida. Comparado con el anti-TPO —que aparece en más del 90 % de los Hashimoto—, el anti-Tg es algo menos sensible y menos específico como marcador de autoinmunidad tiroidea, lo que explica que no se solicite habitualmente de forma aislada para ese fin. Un anti-Tg positivo indica, en primer lugar, que el sistema inmunitario ha generado anticuerpos contra la tiroglobulina — un signo de autoinmunidad tiroidea, igual que el anti-TPO. Los títulos elevados se asocian con mayor probabilidad de disfunción tiroidea, aunque, como ocurre con el anti-TPO, un resultado positivo aislado no equivale a enfermedad establecida. Hay personas con anti-Tg alto que conservan una función tiroidea normal durante años. Pero el anti-Tg tiene una segunda implicación que no comparte con el anti-TPO: puede interferir con la medición de la tiroglobulina sérica. Esto importa especialmente en el seguimiento del cáncer diferenciado de tiroides tras una tiroidectomía total. La lógica de ese seguimiento es sencilla: si se ha extirpado toda la tiroides, la tiroglobulina circulante debería ser indetectable; si sube, puede indicar recurrencia tumoral. El problema es que, cuando hay anti-Tg en el suero del paciente, los anticuerpos se unen a la tiroglobulina y alteran su cuantificación por las técnicas de laboratorio habituales, lo que puede producir valores falsamente bajos y enmascarar una recidiva. Por eso, en los pacientes con anti-Tg positivo, el seguimiento no puede basarse en la tiroglobulina sola. En esos casos, la evolución del propio título de anti-Tg se convierte en un indicador indirecto: un descenso progresivo de los anticuerpos sugiere ausencia de enfermedad residual; una elevación persistente o un repunte, en cambio, obligan a investigar. Aproximadamente un 25 % de los pacientes en seguimiento por cáncer diferenciado de tiroides tienen anti-Tg positivo, lo que da idea de la magnitud del problema. No. Ambos son anticuerpos antitiroideos, pero atacan proteínas distintas: el anti-Tg va contra la tiroglobulina; el anti-TPO, contra la peroxidasa tiroidea. El anti-TPO es más sensible y más específico para el diagnóstico de autoinmunidad tiroidea. El anti-Tg tiene, además, una utilidad diferente: su presencia condiciona la interpretación de la tiroglobulina sérica en el seguimiento del cáncer de tiroides. Que el sistema inmunitario produce anticuerpos contra la tiroglobulina. Si el contexto es un estudio de autoinmunidad tiroidea, apoya la sospecha de tiroiditis, aunque por sí solo es menos concluyente que el anti-TPO. Si el contexto es el seguimiento de un cáncer de tiroides operado, el dato tiene otra lectura: obliga a interpretar con cautela la tiroglobulina sérica y a vigilar la tendencia del propio anti-Tg. Porque si el anti-Tg es positivo, la medición de tiroglobulina puede no ser fiable. Solicitar ambos en paralelo permite saber si el resultado de tiroglobulina se puede usar tal cual o si hay que tener en cuenta la posible interferencia. Es una precaución metodológica, no un segundo marcador de enfermedad. Si desea profundizar en conceptos asociados al anticuerpo antitiroglobulina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el anticuerpo antitiroglobulina
Anti-Tg positivo: significado e interferencia con la tiroglobulina sérica
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo anti-Tg que anti-TPO?
¿Qué significa tener el anti-Tg alto?
¿Por qué se pide anti-Tg junto con la tiroglobulina?
Referencias
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