DICCIONARIO MÉDICO
Aleteo auricular
El aleteo auricular es una arritmia supraventricular en la que las aurículas se contraen a una frecuencia de entre 250 y 350 latidos por minuto, con un patrón eléctrico organizado y repetitivo. Representa aproximadamente el 10 % de las taquiarritmias supraventriculares y su prevalencia aumenta con la edad, sobre todo a partir de los 60 años, con predominio en varones. Se trata de un trastorno del ritmo cardíaco producido por un circuito eléctrico anómalo que recorre la pared de la aurícula de forma circular, autoperpetuándose con cada vuelta. En el latido normal, el impulso nace en el nodo sinusal y recorre el corazón de arriba abajo; en el aleteo auricular, ese impulso queda atrapado dentro de la aurícula y gira a velocidades muy superiores a las que el nodo auriculoventricular puede transmitir. Ese nodo actúa como filtro: deja pasar solo una parte de los impulsos, de modo que los ventrículos laten a una fracción de la frecuencia auricular, habitualmente la mitad (conducción 2:1, con unos 150 latidos por minuto efectivos). La denominación castellana, aleteo, traslada la imagen de un ala que se mueve a gran velocidad sin apenas desplazamiento; la aurícula "aletea" en lugar de contraerse con la fuerza coordinada que requiere el llenado ventricular. En la literatura anglosajona el término equivalente es atrial flutter, anglicismo que ha dado lugar a la forma hispanizada flúter, admitida por la Real Academia Nacional de Medicina en su Diccionario de Términos Médicos. En condiciones normales, una vez que el impulso eléctrico ha despolarizado la aurícula, el tejido entra en un período refractario durante el cual no puede conducir nuevos estímulos. El aleteo auricular aparece cuando una combinación de factores —tejido auricular dilatado, fibrosis, cicatrices de cirugía previa o zonas de conducción lenta— permite que el frente de activación encuentre tejido ya excitable al completar su recorrido. Nace así un circuito cerrado que se alimenta a sí mismo. La forma más habitual, denominada aleteo típico, presenta un circuito que gira alrededor de la válvula tricúspide dentro de la aurícula derecha, y su punto vulnerable es un corredor estrecho de tejido muscular situado entre el anillo tricúspide y el orificio de la vena cava inferior: el istmo cavotricuspídeo. La velocidad de conducción en ese istmo y la longitud total del circuito determinan la frecuencia del aleteo, que suele rondar los 300 latidos auriculares por minuto en pacientes sin sustancias antiarrítmicas. Hay que señalar que ciertos agentes que enlentecen la conducción auricular pueden reducirla hasta 200-240 por minuto, lo cual, paradójicamente, facilita en ocasiones que el nodo auriculoventricular conduzca todos los impulsos (conducción 1:1) y la frecuencia ventricular aumente de golpe. Desde el punto de vista electrofisiológico, los circuitos se clasifican según su relación con el istmo cavotricuspídeo. Aleteo típico (istmo-dependiente). El circuito recorre la aurícula derecha en sentido antihorario (lo más frecuente) u horario alrededor del anillo tricúspide, y el istmo cavotricuspídeo es paso obligado. En el electrocardiograma produce un patrón inconfundible: ondas auriculares en dientes de sierra —llamadas ondas F— que se suceden sin línea isoeléctrica entre ellas, visibles con especial nitidez en las derivaciones inferiores. Cuando la conducción auriculoventricular es 2:1, cada dos ondas F hay un complejo QRS, y la frecuencia ventricular se sitúa en torno a 150 por minuto. Aleteo atípico (no istmo-dependiente). Agrupa circuitos de macrorreentrada que no utilizan el istmo cavotricuspídeo. Pueden asentarse en la aurícula derecha fuera de la ruta habitual o en la aurícula izquierda —particularmente tras intervenciones previas sobre el tejido auricular—. Su morfología electrocardiográfica es más variable y su identificación precisa exige con frecuencia estudios electrofisiológicos invasivos, dado que el trazado de superficie no siempre permite diferenciarlo de otras taquicardias supraventriculares. El aleteo auricular rara vez aparece en corazones completamente sanos. Se asocia sobre todo a cardiopatía estructural (valvulopatías, miocardiopatías, cardiopatía isquémica), hipertensión arterial, enfermedad pulmonar crónica y estados posquirúrgicos, en particular tras la corrección de cardiopatías congénitas. Su prevalencia global se estima en torno al 0,09 % de la población adulta, con una incidencia que crece de forma marcada a partir de la sexta década de vida. Un dato clínicamente relevante es la estrecha relación entre aleteo y fibrilación auricular: aproximadamente la mitad de los pacientes con aleteo presentan también episodios de fibrilación auricular en algún momento de su evolución. Ambas arritmias comparten factores de riesgo y sustrato auricular, hasta el punto de que muchos electrofisiólogos las consideran manifestaciones del mismo espectro patológico. La confusión entre aleteo y fibrilación auricular es frecuente, en parte porque ambas pueden coexistir y porque algunas formas de aleteo con conducción auriculoventricular variable imitan el ritmo irregular de la fibrilación. Sin embargo, la distinción tiene implicaciones prácticas: en el aleteo típico, la actividad auricular es regular, organizada y sigue un circuito anatómico identificable; en la fibrilación, la actividad es caótica y multifocal, sin patrón repetitivo. El electrocardiograma del aleteo muestra las ondas F en dientes de sierra; el de la fibrilación sustituye las ondas P por una oscilación irregular de la línea de base (ondas f minúsculas). Ambas arritmias aumentan el riesgo de episodios tromboembólicos, aunque algunos estudios sugieren que el aleteo auricular aislado conlleva un riesgo algo menor que la fibrilación. En la práctica clínica se tienden a equiparar, y las guías actuales recomiendan la misma estrategia preventiva para las dos. Porque la aurícula se contrae de forma repetitiva y muy rápida, con un movimiento que recuerda al batir de un ala. La palabra castellana procede de aletear (del latín ala). En inglés se usa flutter, un término onomatopéyico que describe el mismo tipo de vibración rápida y de escasa amplitud. No necesariamente. El riesgo tromboembólico del aleteo auricular aislado parece ser ligeramente inferior, pero en la práctica más de la mitad de los pacientes con aleteo desarrollan también fibrilación auricular. Por ello, las guías internacionales de la ACC, la AHA y la ESC aplican los mismos criterios de valoración del riesgo a ambas arritmias. Que de cada dos impulsos generados por el circuito auricular, solo uno consigue atravesar el nodo auriculoventricular y llegar a los ventrículos. Si las aurículas se contraen a 300 por minuto, la frecuencia ventricular resultante es de 150 por minuto. Es el patrón de conducción más habitual en pacientes que no reciben medicación que modifique la velocidad de conducción del nodo. Sí. Flúter es la adaptación al español de la voz inglesa flutter. La Real Academia Nacional de Medicina la recoge en su Diccionario de Términos Médicos como sinónimo de aleteo auricular, y en la práctica hospitalaria hispanohablante ambas formas se emplean indistintamente, con preferencia variable según el país y el contexto académico. Si desea profundizar en conceptos asociados al aleteo auricular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el aleteo auricular
Mecanismo de la macrorreentrada auricular
Clasificación: aleteo típico y atípico
Epidemiología y contexto clínico
Diferenciación con la fibrilación auricular
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama aleteo auricular?
¿El aleteo auricular es más grave que la fibrilación auricular?
¿Qué significa conducción 2:1 en el aleteo auricular?
¿Es lo mismo flúter que aleteo auricular?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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