DICCIONARIO MÉDICO
Palpitaciones
Las palpitaciones son la percepción consciente y a menudo desagradable del propio latido del corazón: la persona nota que late con más fuerza, más rápido, de forma irregular o como si se saltara un compás. No constituyen una enfermedad, sino un síntoma, y pueden acompañar tanto a un ritmo cardíaco normal como a una alteración real de la conducción eléctrica del corazón. En una proporción relevante de quienes consultan por este motivo, el registro eléctrico del corazón resulta completamente normal. El término describe una experiencia subjetiva, no una medida objetiva. Quien las padece las relata de formas muy distintas: un aleteo en el pecho, un vuelco, un golpe seco, una carrera repentina o, con menos frecuencia, una pulsación incómoda en el cuello. Esa variedad de descripciones no es anecdótica: cada una apunta, con bastante fiabilidad, a un mecanismo distinto detrás de la sensación. Puede haber percepción de palpitaciones con un corazón que late con total normalidad, del mismo modo que existen arritmias objetivas que el paciente nunca llega a sentir. Sentir el propio latido no equivale, por sí solo, a tener una alteración del ritmo. Los circuitos nerviosos responsables de que el cerebro registre el latido del corazón no están del todo aclarados; se cree que intervienen estructuras tanto dentro del propio corazón como en su entorno torácico, aunque su papel exacto sigue en estudio. Lo que sí se conoce con más precisión es la relación entre el tipo de sensación descrita y su origen probable. Un vuelco o un golpe aislado suele corresponder a una extrasístole: un latido prematuro seguido de una pausa y de una contracción posterior más enérgica, que es la que realmente se percibe. Un aleteo rápido y mantenido apunta, en cambio, a un episodio sostenido de conducción acelerada, auricular o ventricular. La sensación de golpeteo en el cuello, menos frecuente, suele deberse a que la aurícula se contrae contra una válvula tricúspide cerrada, lo que genera lo que se conoce como onda A cañón. Rara vez el origen es un ritmo lento. Las causas se agrupan, en términos generales, en dos bloques. El primero es cardíaco: incluye tanto arritmias, ya sean extrasístoles o episodios sostenidos de conducción acelerada, como estados de gasto cardíaco elevado sin alteración del ritmo de fondo, entre ellos la anemia, la fiebre, el embarazo o la enfermedad de Paget ósea. El segundo bloque queda fuera del corazón: trastornos metabólicos como el hipertiroidismo o la hipoglucemia, cuadros de ansiedad o pánico, y sustancias como la cafeína, el alcohol, la nicotina o ciertos estimulantes. Desde un punto de vista clínico suele distinguirse, además, entre cuatro perfiles de presentación: extrasistólico, de conducción acelerada, ansioso e intenso. El perfil ansioso es, según los trabajos publicados sobre el tema, el más frecuente de los cuatro. Conviene no confundir palpitación con taquicardia. La taquicardia es un dato objetivo, una frecuencia cardíaca superior a 100 latidos por minuto medible en un registro; la palpitación es la vivencia subjetiva de esa frecuencia, y puede sentirse con el pulso acelerado, normal o incluso lento. Tampoco es sinónimo de arritmia: hay arritmias silenciosas que nunca generan palpitaciones, y hay palpitaciones frecuentes sobre un ritmo eléctricamente correcto. La extrasístole, por su parte, es una de las causas más habituales de palpitación, pero solo una de varias; no toda palpitación nace de un latido prematuro. No. En la mayoría de los casos el corazón funciona con normalidad y lo que varía es la intensidad con la que la persona percibe su propio ritmo, no el ritmo en sí. Porque la ausencia de estímulos externos que compitan por la atención facilita que se registren señales corporales que durante el día pasan inadvertidas. La postura horizontal, además, redistribuye el volumen de sangre y puede acentuar levemente la fuerza de cada contracción. No exactamente: la taquicardia se define por una cifra medible en un registro, mientras que la palpitación es la forma en que esa cifra, o incluso un ritmo normal, llega a percibirse. Con bastante frecuencia. Un estudio realizado en un servicio de urgencias español entre 2018 y 2019 encontró que en torno al 16 % de las personas atendidas ese año fueron triadas por este motivo, y que en cerca de un 84 % de los casos se logró identificar una causa: aproximadamente un 43 % de origen cardíaco, un 31 % psiquiátrico y un 10 % relacionado con fármacos, tóxicos o alteraciones metabólicas. En el 16 % restante no se llegó a ninguna causa concreta. Sí, y no es infrecuente. En una parte de los casos estudiados, ni siquiera una evaluación completa consigue determinar el origen del síntoma.Qué son las palpitaciones
Cómo se genera la sensación
Origen cardíaco y extracardíaco
Diferencias con taquicardia, arritmia y extrasístole
Preguntas frecuentes
¿Sentir el propio latido significa siempre que algo va mal?
¿Por qué se notan más al acostarse o en un ambiente silencioso?
¿Es lo mismo que la taquicardia?
¿Con qué frecuencia motivan una consulta médica?
¿Pueden aparecer sin ninguna causa identificable?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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