DICCIONARIO MÉDICO
Absorción percutánea
La absorción percutánea es el paso de una sustancia a través de la piel hasta alcanzar la circulación sanguínea. Interesa tanto a la farmacología —porque permite administrar principios activos por vía transdérmica— como a la toxicología, que estudia la entrada involuntaria de compuestos nocivos por contacto cutáneo. Se denomina absorción percutánea al proceso por el cual una sustancia depositada sobre la superficie de la piel atraviesa sus capas sucesivas y llega al torrente circulatorio. El adjetivo "percutáneo" viene del latín per ("a través de") y cutaneus, derivado de cutis ("piel"). Literalmente, pues, significa "a través de la piel", y la RAE lo registra con esa acepción: "dicho de una sustancia o de un medicamento: que se administra y actúa a través de la piel". Conviene no confundirlo con la aplicación tópica en sentido estricto. Cuando una crema o una pomada se aplica para que actúe localmente —en la propia epidermis o en la dermis superficial, sin pretender un efecto sistémico—, no se habla de absorción percutánea sino de efecto tópico. La absorción percutánea implica que la sustancia supera por completo la barrera cutánea y se incorpora a la sangre. La piel no es una barrera homogénea. De fuera adentro se distinguen la epidermis (con su estrato córneo como capa más superficial), la dermis y el tejido subcutáneo. De todas ellas, el estrato córneo —una lámina de apenas 10-20 µm formada por corneocitos aplanados y una matriz de lípidos intercelulares— es la que opone la resistencia principal al paso de sustancias. Sin él, la piel sería casi tan permeable como una mucosa. Los lípidos del estrato córneo se organizan en capas lamelares alternas —ceramidas, colesterol, ácidos grasos libres— que funcionan como un ladrillo y mortero microscópico. La queratina de los corneocitos hace de ladrillo; la matriz lipídica, de mortero. Para alcanzar la dermis vascularizada, una molécula depositada sobre la piel debe sortear ese entramado, y ahí es donde se deciden las posibilidades reales de absorción. Se reconocen dos vías principales. La más frecuente —responsable de más del 95 % del flujo total en piel sana— es la transepidérmica, que a su vez puede ser intercelular (la molécula serpentea por la matriz lipídica entre los corneocitos) o transcelular (cruza directamente a través de los corneocitos y su contenido proteico). La vía intercelular predomina para la mayoría de las sustancias porque, aunque el recorrido es más tortuoso, el medio lipídico favorece la difusión de compuestos lipófilos. La segunda vía es la transanexial: la sustancia se cuela por los anejos cutáneos, es decir, a través de los conductos de las glándulas sudoríparas o por el canal del folículo piloso y su glándula sebácea asociada. Aunque los anejos representan menos del 1 % de la superficie cutánea, ofrecen un atajo que esquiva el estrato córneo y que cobra importancia en los primeros minutos tras la aplicación, antes de que la difusión transepidérmica alcance su estado estacionario. ¿Qué determina que una sustancia se absorba más o menos? Varios factores actúan a la vez. El peso molecular es uno de los más decisivos: por encima de 500 dáltones, la penetración cae de forma drástica. La liposolubilidad también cuenta —las moléculas lipófilas se disuelven mejor en la matriz lipídica intercelular—, pero una sustancia excesivamente lipófila puede quedar retenida en el estrato córneo sin progresar hacia la dermis acuosa. El estado de la piel importa igualmente: la hidratación del estrato córneo lo hincha y abre las vías de difusión, mientras que la inflamación, las erosiones o las dermatosis que alteran la barrera multiplican la permeabilidad de una zona que, intacta, apenas dejaría pasar nada. Hay diferencias regionales notorias, porque la piel del párpado o de la zona retroauricular es mucho más fina y permeable que la de la planta del pie. El prefijo latino per- significa "a través de", de modo que "percutáneo" indica que la sustancia atraviesa la piel de lado a lado hasta llegar a la sangre. "Cutáneo" simplemente se refiere a lo relativo a la piel, sin el matiz de atravesarla. En la literatura médica en español ambos se usan a veces como sinónimos, pero con propiedad la absorción es percutánea —a través de la piel— y no solo cutánea. En la práctica clínica se usan como sinónimos. "Transdérmico" procede del latín trans- ("al otro lado de") y dermis, y transmite la misma idea de cruzar la piel de parte a parte. La diferencia es estilística: "transdérmico" se emplea más para referirse a los sistemas de administración (parches transdérmicos), mientras que "percutáneo" describe el fenómeno fisiológico en sí. Del peso molecular de la sustancia, de su afinidad por las grasas, del grosor y la integridad del estrato córneo en la zona de contacto, del tiempo de exposición y de la presencia o ausencia de vehículos que modifiquen la permeabilidad de la piel. La regla general es que las moléculas pequeñas y moderadamente lipófilas se absorben con más facilidad. Porque la exposición cutánea repetida a disolventes orgánicos, plaguicidas o metales pesados puede producir intoxicación sistémica sin que el trabajador haya ingerido ni inhalado la sustancia. En esos contextos, conocer la velocidad de absorción percutánea de cada compuesto es imprescindible para fijar los límites de exposición y elegir los equipos de protección adecuados. Si desea profundizar en conceptos asociados a la absorción percutánea, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la absorción percutánea
El estrato córneo como paso limitante
Vías de penetración y factores que las condicionan
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dice "percutánea" y no "cutánea"?
¿Es lo mismo absorción percutánea que absorción transdérmica?
¿De qué depende que una sustancia penetre más o menos?
¿Por qué importa la absorción percutánea en toxicología laboral?
Referencias
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