DICCIONARIO MÉDICO

Absorción

La absorción es el paso de una sustancia desde el medio externo —o desde la luz de un órgano hueco— al medio interno del organismo, atravesando una o varias membranas biológicas. Constituye una etapa común a procesos tan distintos como la nutrición, la acción de los fármacos o la exposición involuntaria a tóxicos.

Qué es la absorción

En fisiología y en farmacología, absorción designa el proceso por el cual moléculas —nutrientes, fármacos, gases, iones— cruzan las barreras epiteliales del organismo y acceden a la sangre o a la linfa. El término procede del latín tardío absorptĭo, -ōnis, derivado del verbo absorbēre, compuesto de ab- ("desde", "a partir de") y sorbēre ("sorber", "tragar"). La palabra se documenta en francés en 1586 con un sentido teológico figurado; el uso fisiológico aparece por primera vez en inglés en 1804, cuando los químicos describen la captación de gases por los tejidos, y poco después se incorpora al español con la misma acepción.

Lo que distingue la absorción de un simple contacto entre sustancia y tejido es el franqueamiento efectivo de la barrera: la molécula no se queda adherida a la superficie (eso sería adsorción, concepto distinto), sino que la atraviesa y entra en el compartimento interno. Para ello necesita superar la membrana plasmática de las células epiteliales y, en muchos casos, la de los capilares subyacentes.

Mecanismos de paso a través de la membrana

La membrana celular es una bicapa lipídica que impone reglas: las moléculas pequeñas y liposolubles la cruzan con facilidad, mientras que las hidrosolubles o de gran tamaño necesitan ayuda. De ahí que la absorción no sea un fenómeno único, sino un conjunto de mecanismos que la célula utiliza según la naturaleza de cada sustancia.

Cuando una molécula es lo bastante pequeña y lipófila, se disuelve directamente en la bicapa y la atraviesa a favor de gradiente de concentración: es la difusión simple, sin gasto de energía ni mediación de proteínas. Así se absorben el oxígeno, el dióxido de carbono y buena parte de los fármacos liposolubles. Para sustancias polares o de tamaño intermedio que no pueden disolverse en la fase lipídica, intervienen proteínas de canal o transportadores que permiten el transporte pasivo facilitado —sigue a favor de gradiente, pero la molécula viaja escoltada—. Es la vía que emplea, por ejemplo, la fructosa en el enterocito.

En sentido contrario al gradiente opera el transporte activo, que requiere energía metabólica. Un caso clásico es el cotransportador sodio-glucosa del intestino delgado, capaz de bombear glucosa hacia el interior de la célula incluso cuando la concentración intracelular ya es alta. Y para moléculas de gran tamaño —proteínas, complejos lipídicos, partículas— la célula recurre a la endocitosis: la membrana se invagina, engloba el material y forma una vesícula que lo internaliza.

Contextos fisiológicos en los que opera la absorción

Casi toda superficie epitelial del organismo es, en mayor o menor grado, una superficie absorbente. Con diferencia, la más relevante es la mucosa del intestino delgado —sobre todo del yeyuno y del íleon—, cuyas vellosidades y microvellosidades multiplican la superficie de contacto hasta alcanzar unos 200-300 m² efectivos. Es en esa mucosa donde se absorben la glucosa, los aminoácidos, los ácidos grasos, las vitaminas y la mayor parte de los fármacos administrados por vía oral. La entrada dedicada a la absorción intestinal desarrolla en detalle esos mecanismos.

La piel, pese a su función de barrera, permite el paso de ciertas sustancias lipófilas a través de la epidermis y la dermis, especialmente cuando el estrato córneo está hidratado o dañado. Este fenómeno —la absorción percutánea— tiene interés tanto farmacológico (parches, cremas) como toxicológico, porque explica la intoxicación por contacto con sustancias industriales o plaguicidas.

También los alvéolos pulmonares absorben gases y vapores con enorme rapidez, gracias a que la barrera alveolocapilar apenas tiene 0,5 µm de espesor y la superficie alveolar total ronda los 70 m². Y en el riñón, los túbulos recuperan del filtrado glomerular la mayor parte del agua, la glucosa y los electrólitos mediante una forma especializada de absorción que recibe el nombre de reabsorción tubular.

Diferenciación entre absorción y adsorción

Las dos palabras se confunden con frecuencia. La diferencia es física: en la absorción, la sustancia penetra en el interior de un tejido o se incorpora al medio interno del organismo; en la adsorción, se queda retenida en la superficie de un sólido sin atravesarla. El carbón activado, que atrapa moléculas tóxicas en su superficie porosa dentro de la luz intestinal, es un ejemplo de adsorción. Que esas mismas moléculas crucen la mucosa y pasen a la sangre sería absorción. El prefijo lo dice: ab- indica separación y movimiento hacia dentro; ad-, acercamiento y adherencia.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra absorción?

Del latín tardío absorptĭo, formado sobre el verbo absorbēre: ab- ("desde") + sorbēre ("sorber"). La palabra existe en español desde al menos el siglo XIX, tomada del francés absorption. En su sentido fisiológico —paso de sustancias al interior de los tejidos— se documenta a partir de 1804.

¿Es lo mismo absorción que adsorción?

No. La absorción implica penetración: la sustancia cruza una barrera biológica y entra en el medio interno. La adsorción es un fenómeno de superficie: la sustancia queda retenida sobre un sólido sin atravesarlo. Un ejemplo práctico: el carbón activado adsorbe tóxicos en la luz del intestino precisamente para impedir que se absorban hacia la sangre.

¿Dónde se absorbe la mayor parte de los nutrientes?

En el intestino delgado, sobre todo en el yeyuno. La superficie absorbente se amplifica enormemente gracias a los pliegues circulares, las vellosidades y las microvellosidades del borde en cepillo, que multiplican el área de contacto entre el contenido intestinal y la mucosa.

¿Puede la piel absorber sustancias?

Sí, aunque de forma mucho más limitada que el intestino. Las sustancias lipófilas de bajo peso molecular pueden atravesar el estrato córneo de la epidermis e incorporarse a la circulación. Esa propiedad se aprovecha en farmacología —parches transdérmicos, por ejemplo— y se vigila en toxicología laboral.

Referencias

  1. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Malabsorción. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  2. Le J, Vivian EM. Absorción de los fármacos. Manual MSD, versión para profesionales.
  3. Instituto Nacional del Cáncer (NCI). Definición de absorción. Diccionario de cáncer del NCI.
  4. Real Academia Española. Absorción. Diccionario de la lengua española.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la absorción, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Absorción intestinal: paso de nutrientes y fármacos desde la luz del intestino delgado a la circulación sanguínea y linfática.
  • Absorción percutánea: penetración de sustancias a través de la piel hacia el torrente circulatorio.
  • Adsorción: retención de moléculas en la superficie de un sólido, sin penetración en su interior.
  • Difusión: movimiento de moléculas a favor de gradiente de concentración a través de una membrana.
  • Transporte activo: paso de sustancias a través de la membrana celular en contra de gradiente, con gasto de energía.
  • Endocitosis: internalización de macromoléculas o partículas mediante invaginación de la membrana plasmática.
  • Reabsorción tubular: recuperación de agua, glucosa y electrólitos desde el filtrado glomerular en los túbulos renales.
  • Biodisponibilidad: fracción de una sustancia administrada que alcanza la circulación sistémica en forma activa.
  • Ósmosis: paso de agua a través de una membrana semipermeable desde una solución diluida hacia otra más concentrada.

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