DICCIONARIO MÉDICO
Glándula sudorípara
La glándula sudorípara es una estructura tubular exocrina de la piel encargada de producir sudor. Se distribuye por casi toda la superficie corporal y constituye el sistema secretor cutáneo más extenso del organismo, con entre dos y cuatro millones de unidades en el adulto. Según su morfología, su mecanismo de secreción y su localización, se distinguen dos tipos principales: las glándulas ecrinas y las apocrinas. El adjetivo sudorípara procede del latín sudor («sudor, transpiración») y del verbo parĕre («producir, parir»), de modo que, literalmente, designa a la glándula que produce sudor. En la nomenclatura anatómica latina se recoge como glandula sudorifera. El término alternativo sudorífero aparece en textos anglosajones bajo la forma sudoriferous o sudoriparous, todos con idéntica raíz. Las glándulas sudoríparas se desarrollan a partir de la semana 20 de gestación como brotes epidérmicos sólidos que penetran en la dermis subyacente. A medida que el brote se alarga, su extremo se enrolla para formar el primordio de la porción secretora, las células centrales se degeneran y dejan paso a una luz, y las periféricas se diferencian en células secretoras y mioepiteliales contráctiles. El resultado es una estructura tubular simple no ramificada con dos segmentos bien definidos: un ovillo secretor profundo y un conducto excretor que asciende hasta la superficie de la epidermis. La clasificación convencional reconoce dos variedades, que difieren en prácticamente todo salvo en la arquitectura general de ovillo más conducto. Las glándulas ecrinas representan aproximadamente el 75 % de todas las sudoríparas. Están presentes en casi toda la piel (faltan en el borde bermellón de los labios y en el lecho ungueal) y alcanzan su mayor densidad en las palmas de las manos, las plantas de los pies y la frente. Su ovillo secretor, situado en la dermis reticular o en la hipodermis, contiene tres tipos celulares: células claras (responsables de la secreción acuosa), células oscuras o mucoides (que producen glicoproteínas) y células mioepiteliales (que, al contraerse, impulsan el producto hacia el conducto). El sudor ecrino es un líquido hipotónico, incoloro e inodoro, compuesto en un 99 % por agua, con pequeñas cantidades de cloruro de sodio, urea, lactato y péptidos antimicrobianos como la dermicidina. Frente a ellas, las glándulas apocrinas ocupan regiones corporales restringidas: axilas, región anogenital, areolas mamarias y, en menor medida, párpados y conducto auditivo externo. Su porción secretora es de mayor calibre que la ecrina, y su conducto no se abre directamente a la superficie cutánea sino que desemboca en el infundíbulo del folículo piloso. La secreción apocrina, más viscosa y rica en lípidos y proteínas, es inicialmente inodora; el olor corporal característico aparece cuando las bacterias de la microbiota cutánea metabolizan sus componentes orgánicos. Desde el punto de vista evolutivo, las apocrinas son más antiguas que las ecrinas y se cree que desempeñaron un papel en la comunicación química mediante feromonas. De todas las funciones que se atribuyen a las glándulas sudoríparas ecrinas, la más estudiada es la termorregulación. La evaporación de aproximadamente 1,7 ml de sudor disipa alrededor de 1 kilocaloría de calor, un mecanismo que permite al organismo mantener la temperatura central estable durante el ejercicio intenso o la exposición a ambientes cálidos. La tasa máxima de sudoración puede superar los 2 litros por hora en personas aclimatadas al calor. Hay un dato llamativo en la fisiología de estas glándulas: su inervación es simpática desde el punto de vista anatómico, pero funcionalmente colinérgica. En lugar de noradrenalina, como ocurre en la mayoría de las terminaciones simpáticas posganglionares, las fibras que estimulan la secreción ecrina liberan acetilcolina. Las apocrinas, en cambio, responden a estímulos adrenérgicos, lo que explica que la sudoración emocional (el sudor frío del estrés o la ansiedad) se concentre precisamente en axilas y palmas, territorios donde ambos tipos coexisten. Más allá de la termorregulación, las glándulas sudoríparas participan en la excreción de productos de desecho (urea, amoníaco), en el mantenimiento de la hidratación de la capa córnea y en la defensa antimicrobiana innata de la piel a través de péptidos como la dermicidina y la lactoferrina. Entre dos y cuatro millones, según la constitución individual. La densidad varía mucho de una región a otra: las palmas pueden concentrar más de 600 glándulas por centímetro cuadrado, mientras que en la espalda la cifra desciende a menos de 100. Estrictamente, el sudor fresco no tiene olor apreciable. El olor corporal se genera cuando las bacterias residentes en la superficie de la piel (sobre todo corinebacterias y estafilococos) degradan los ácidos grasos, las proteínas y los esteroides presentes en la secreción apocrina. La secreción ecrina, que es básicamente agua y sales, apenas contribuye al olor. Sí. Las glándulas apocrinas del conducto auditivo externo (glándulas ceruminosas) y las glándulas de Moll del borde palpebral se consideran variantes especializadas del tipo apocrino. Algunos autores reconocen además un tipo intermedio, denominado apoeclino, descrito en la axila, cuyas características histológicas combinan rasgos de ambas variedades. Al nacer, las glándulas ecrinas ya están formadas, pero su capacidad funcional madura progresivamente durante las primeras semanas de vida extrauterina. La sudoración se establece primero en la frente y se extiende luego al resto del cuerpo. Esta inmadurez transitoria es uno de los motivos por los que los neonatos son particularmente vulnerables al golpe de calor.Qué es la glándula sudorípara
Tipos de glándulas sudoríparas
Termorregulación y otras funciones
Preguntas frecuentes
¿Cuántas glándulas sudoríparas tiene el cuerpo humano?
¿Por qué el sudor huele?
¿Existen glándulas sudoríparas que no sean ni ecrinas ni apocrinas?
¿Por qué los recién nacidos sudan poco?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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