DICCIONARIO MÉDICO
Glándula ecrina
La glándula ecrina (o glándula sudorípara ecrina) es una glándula exocrina tubular simple distribuida por prácticamente toda la superficie cutánea. Es la principal responsable de la termorregulación por evaporación en el ser humano: produce un sudor acuoso, hipotónico e inodoro cuya evaporación disipa el calor corporal. El adjetivo ecrina procede del griego ekkrínein (ἐκκρίνειν), formado por el prefijo ek- (ἐκ, "fuera") y el verbo krínein (κρίνειν, "separar, secretar"). Designa, por tanto, una glándula que secreta hacia el exterior. El término fue acuñado en alemán como ekkrin por el histólogo Gustav Schiefferdecker en 1922, al proponer la distinción entre glándulas sudoríparas ecrinas y apocrinas que sigue vigente. En el cuerpo humano se estima una población de entre 2 y 4 millones de glándulas ecrinas. Su densidad varía según la región: palmas de las manos, plantas de los pies y frente concentran el mayor número, mientras que el tronco y las extremidades presentan cifras más modestas. Están ausentes en el borde libre de los labios y en el lecho ungueal. Ningún otro mamífero posee tantas ni tan uniformemente repartidas, lo que convierte al ser humano en una especie particularmente eficiente en la disipación de calor por sudoración. Cada glándula ecrina consta de tres segmentos: una porción secretora, un conducto dérmico y un conducto intraepidérmico (acrosiringio). La porción secretora forma un ovillo (glomérulo) muy enrollado que se aloja en la dermis profunda o en la hipodermis y contiene tres tipos celulares: células claras, responsables de la producción del componente acuoso del sudor; células oscuras (mucoides), que secretan glicoproteínas; y células mioepiteliales, cuya contracción impulsa la secreción hacia la luz del conducto. El conducto excretor es un tubo estrecho y rectilíneo formado por dos capas de células cúbicas. A su paso por la epidermis se enrolla en espiral (acrosiringio) y desemboca directamente en un poro sudoríparo visible en la superficie de la piel, sin relación con folículo piloso alguno. Esta independencia del folículo es precisamente lo que distingue a las ecrinas de las glándulas apocrinas, cuyos conductos desembocan en el canal folicular. La secreción es merocrina: el producto sale de la célula por exocitosis sin que esta pierda parte de su membrana ni de su citoplasma. El sudor se forma en dos fases. Primero, el ovillo secretor genera un ultrafiltrado casi isotónico, similar al plasma en su contenido de sodio y cloro. Después, a medida que el líquido recorre el conducto excretor, las células ductales reabsorben activamente parte del cloruro de sodio, de modo que el sudor que llega a la superficie cutánea es hipotónico. Cuando la velocidad de sudoración aumenta (ejercicio intenso, calor extremo), el conducto no puede reabsorber tanto sodio y la concentración de sal en el sudor se eleva. Bajo estimulación máxima, el cuerpo humano puede producir hasta 3 litros de sudor por hora. La composición es en más de un 99 % agua, con pequeñas cantidades de sodio, potasio, cloro, urea, lactato y amoniaco. El sudor ecrino es inodoro; el olor corporal se genera cuando las bacterias cutáneas degradan los componentes del sudor apocrino, no del ecrino. Las glándulas ecrinas presentan una peculiaridad neurofisiológica: su inervación es anatómicamente simpática pero funcionalmente colinérgica. Las fibras posganglionares simpáticas que las alcanzan liberan acetilcolina (y no noradrenalina, como ocurre en la mayoría de las terminaciones simpáticas), lo que convierte a estas glándulas en una excepción notable dentro del sistema nervioso autónomo. Los termorreceptores cutáneos y el centro termorregulador hipotalámico integran las señales y modulan la respuesta sudoral según la temperatura corporal, el esfuerzo físico y el estado emocional. El péptido dermcidina, secretado por las glándulas ecrinas, posee actividad antimicrobiana de amplio espectro y contribuye a la defensa innata de la piel. No es una función menor: la superficie cutánea queda constantemente expuesta a microorganismos, y el sudor ecrino actúa como un medio hostil para muchos de ellos. Las ecrinas se distribuyen por casi toda la piel, desembocan directamente en la superficie mediante un poro independiente y producen un sudor acuoso destinado a la termorregulación. Las apocrinas se concentran en axilas, región inguinal y periné, drenan al canal del folículo piloso y secretan un líquido más espeso, rico en lípidos y proteínas, cuya degradación bacteriana genera el olor corporal característico. Están presentes desde el nacimiento y son funcionales desde las primeras semanas de vida, aunque la capacidad de sudoración plena se alcanza gradualmente durante la infancia. Las palmas de las manos y las plantas de los pies responden con especial intensidad a estímulos emocionales (ansiedad, miedo, estrés), además de a los térmicos. Esta sudoración emocional, mediada por la corteza cerebral y el sistema límbico, se superpone a la termorreguladora y explica las "manos sudorosas" que muchas personas experimentan ante situaciones de tensión.Qué es la glándula ecrina
Estructura histológica
Mecanismo de secreción y sudor ecrino
Inervación y control
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia la glándula ecrina de la apocrina?
¿Cuándo empiezan a funcionar?
¿Por qué sudamos más en las palmas cuando estamos nerviosos?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026