Fibromialgia

"El futuro del tratamiento de esta enfermedad es esperanzador, ya que las investigaciones sobre fibromialgia están progresando con rapidez. Es cuestión de tiempo que estos adelantos se traduzcan en tratamientos más eficaces".

DR. JAVIER NICOLÁS GARCÍA GONZÁLEZ
ESPECIALISTA. DEPARTAMENTO DE MEDICINA INTERNA

El síndrome de fibromialgia (SFM) es una condición crónica y compleja que causa dolores generalizados y un agotamiento profundo, y también una variedad de otros síntomas acompañantes. Muchas veces, se describe como un dolor de pies a cabeza. 

Afecta principalmente a los tejidos blandos del cuerpo. No ocasiona dolor o hinchazón de las articulaciones.

No se conocen bien los mecanismos por los que se produce y por ello no se encuentran alteraciones en los análisis o en los estudios de imagen que permitan establecer el diagnóstico.

La fibromialgia comparte algunas características con el síndrome de astenia crónica o fatiga crónica o, como recientemente se le ha denominado, enfermedad sistémica por intolerancia al ejercicio.

Imagen del icono de la consulta de Segunda Opinión. Clínica Universidad de Navarra

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¿Cuáles son los síntomas habituales?

Además de dolor y agotamiento, la fibromialgia también puede ocasionar uno o varios de los siguientes síntomas típicos:

  • Trastornos del sueño: A pesar de dormir las horas suficientes, pueden despertarse y sentirse todavía cansados. 
  • Anquilosamiento: rigidez del cuerpo.
  • Incremento de dolores de cabeza o de la cara.
  • Malestar abdominal: trastornos digestivos, dolores abdominales, meteorismo, estreñimiento y/o diarrea. 
  • Problemas genitourinarios: aumento en la frecuencia o de mayor urgencia para orinar, típicamente, sin una infección de la vejiga. 
  • Parestesia: entumecimiento u hormigueo (por ejemplo, en las manos o los pies). 
  • Sensibilidad a la temperatura.
  • Problemas de la piel: Síntomas molestos, como prurito, resequedad o manchas.
  • Síntomas del tórax: dolores del pecho o las partes superiores del cuerpo.
  • Desequilibrio: problemas de vértigo y/o del equilibrio. 
  • Trastornos cognoscitivos: dificultad para concentrarse, "lentitud mental", pérdida de la memoria.
  • Sensaciones en las piernas: "síndrome de las piernas inquietas" (impulso incontrolable de mover las piernas, sobre todo cuando se está descansando o reposando). 
  • Sensibilidad ambiental: hipersensibilidad a la luz, ruidos, olores y cambios del tiempo.
  • Depresión y ansiedad.
<p>Imagen preview del infográfico sobre fibromialgia realizado por la Clínica Universidad de Navarra&nbsp;</p>

Conozca qué es y cómo se trata la fibromialgia

Los síntomas más habituales son:

  • Dolor generalizado.
  • Cansancio.
  • Trastornos del sueño.
  • Depresión y ansiedad.

¿Tiene alguno de estos síntomas?

Puede que presente fibromialgia

¿Cuáles son las causas?

Se han descrito casos de fibromialgia que comienzan después de procesos puntuales, como puede ser una infección bacteriana o viral, un accidente de automóvil, la separación matrimonial, un problema con los hijos...

En otros casos aparece después de que otra enfermedad conocida limite la calidad de vida del enfermo (artritis reumatoide, lupus eritematoso...).

Estos agentes desencadenantes no parecen causar la enfermedad, sino que lo que probablemente hacen es despertarla en una persona que ya tiene una anomalía oculta en la regulación de su capacidad de respuesta a determinados estímulos.

Aunque aún no se sabe con certeza, es probable que una respuesta anormal a los factores que producen estrés desempeñe un papel muy importante en esta enfermedad.

Se han detectado en el sistema nervioso de personas con fibromialgia, niveles bajos de algunas sustancias importantes en la regulación del dolor (particularmente la serotonina).

¿Quién puede padecerlo?

Se trata de una enfermedad frecuente, con un claro predominio en mujeres, de modo que en España hasta un 4,2% de las mujeres pueden padecer la enfermedad, mientras que únicamente afecta al 0,2% de los varones.

No se conocen bien los mecanismos por los que se produce y por ello no se encuentran alteraciones en los análisis o en los estudios de imagen que permitan establecer el diagnóstico.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico de fibromialgia o síndrome fibromiálgico se realiza en aquellos pacientes con un cuadro de dolor osteomuscular generalizado, de varios meses de evolución  en los que se han excluido otras posibles causas del mismo.

El dolor generalmente va asociado a otros síntomas como el cansancio, cefalea, sequedad de mucosas, etc.

En la exploración física, el médico identifica dolor a la presión en unos puntos determinados del cuerpo. Cuando los puntos dolorosos son más de 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer el diagnóstico de fibromialgia.

Otra alteración es la mayor facilidad para el enrojecimiento de la piel al presionar con la mano en cualquier lugar del cuerpo.

Los análisis y las radiografías en esta enfermedad son normales y sirven fundamentalmente para descartar otras enfermedades que se puedan asociar a la fibromialgia.

¿Cómo lo tratamos?

No existe un tratamiento estándar para todos los pacientes y éste debe adecuarse a cada paciente según sus características. El fin del tratamiento es tratar de controlar los síntomas que acompañan a la enfermedad (dolor osteomuscular, cansancio...) procurando evitar los efectos secundarios de la medicación que a menudo padecen los pacientes con fibromialgia.

Es necesario evitar los factores que agravan los síntomas adecuando los hábitos de vida y costumbres a las limitaciones que pueda producir el dolor y el cansancio. Es conveniente procurar conseguir un cambio de mentalidad, tanto en el enfermo como en los que le rodean, buscando un ambiente familiar relajado y libre de exigencias constantes.

De todas las medidas que se han empleado en el tratamiento de la fibromialgia, el ejercicio físico y una adecuada fortaleza muscular son sin duda las más eficaces. Los masajes, los ejercicios de estiramiento muscular, el calor local y algunos tipos de electroterapia ("corrientes"), pueden ser eficaces de forma secundaria.

Las inyecciones locales de los puntos dolorosos con anestésicos locales, sobre todo si luego se siguen de un masaje local, son de gran ayuda para los dolores localizados intensos.

Los calmantes o analgésicos pueden ayudar de forma puntual. Hay un grupo de medicamentos, que actúan entre otros mecanismos de acción, aumentando los niveles de serotonina, y que mejoran los síntomas en un buen número de enfermos.

En los casos refractarios al tratamiento farmacológico, las perfusiones de lidocaína (anestésico local) administradas de forma intravenosa pueden resultar eficaces.

¿Dónde lo tratamos?

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