DICCIONARIO MÉDICO
Pulso dicroto
El pulso dícroto es un pulso arterial en el que se palpan dos ondas por cada ciclo cardíaco, una sistólica y otra diastólica que en condiciones normales pasa inadvertida. Aparece cuando el tono de la pared arterial cae lo suficiente como para que esa segunda onda se haga perceptible. Todo pulso arterial esconde dos ondas por ciclo, aunque solo un registro gráfico, el esfigmograma, las distingue con claridad. La primera, dominante, nace de la eyección ventricular. Después del cierre de la válvula aórtica aparece una segunda, mucho más discreta, producida por el rebote de la columna de sangre contra las valvas cerradas y por la reflexión de la onda en la periferia arterial. Entre ambas queda una pequeña muesca, la incisura dicrótica. En un pulso normal, esa segunda onda es tan pequeña que solo el trazado la revela: al tacto, pasa inadvertida. El pulso se llama dícroto cuando esa onda diastólica crece lo bastante como para notarse con los dedos. El explorador percibe entonces un doble golpe por latido: un pico firme seguido de otro más suave tras una pausa breve pero clara. El nombre viene del griego δίκροτος (díkrotos), formado por δίς (dís), «dos veces», y κρότος (krótos), «golpe». Galeno ya empleaba el término en el siglo II después de Cristo con un sentido muy próximo al actual, aunque el latín renacentista no lo documentó hasta 1534. Dos factores explican su aparición: una caída del gasto cardíaco y una reducción marcada de las resistencias periféricas. Cuando ambos coinciden, la pared arterial pierde tono, la onda sistólica se atenúa y la dicrótica gana peso relativo hasta hacerse palpable. El contexto más habitual es la miocardiopatía dilatada en fase de descompensación. También se describió, ya en el siglo XIX, en la fiebre tifoidea, un hallazgo tan característico que los tratados de la época lo consideraban casi distintivo de la enfermedad, y hoy se reconoce en estados de sepsis con vasodilatación intensa y en el postoperatorio de cirugía cardíaca con bajo gasto transitorio. Conviene no confundir el dícroto con el pulso bisferiens (del latín bis ferire, «golpear dos veces»), que también presenta dos picos por ciclo, pero ambos sistólicos: uno de percusión y otro de marea. El bisferiens acompaña a la combinación de estenosis e insuficiencia aórtica. El dícroto, en cambio, reparte sus dos ondas entre la sístole y la diástole, separadas por la incisura. Existe además una variante todavía más rara, el pulso tricrótico, en la que se palpan tres ondas por ciclo y que comparte con el dícroto el mismo mecanismo de fondo. Sí. Toda arteria genera esa segunda onda en cada ciclo cardíaco. Lo que varía es si llega a percibirse al tacto o si queda oculta en el trazado gráfico, que es lo habitual en una persona sana. No demasiado. Fuera de la miocardiopatía dilatada descompensada, el pulso dícroto franco es poco común en la exploración habitual, y su detección suele motivar un estudio instrumental que lo confirme. Desde la Antigüedad clásica. Galeno ya describía en el siglo II una onda de doble golpe, aunque el término latino dicrotus no quedó documentado hasta 1534, ya en pleno Renacimiento. En el número de ondas diastólicas que llegan a palparse. El dícroto tiene una, separada de la sistólica por la incisura; el tricrótico añade una segunda onda diastólica, con lo que el explorador percibe tres golpes por ciclo en lugar de dos. Ambos comparten mecanismo, pero el tricrótico es una rareza incluso dentro de un hallazgo ya de por sí poco frecuente. Si desea profundizar en conceptos asociados al pulso dícroto, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el pulso dícroto
Cuándo aparece
Dícroto, bisferiens y tricrótico: no confundir
Preguntas frecuentes
¿Todo el mundo tiene una onda dicrótica?
¿Es un hallazgo frecuente en la práctica clínica?
¿Desde cuándo se conoce este signo?
¿En qué se diferencia del pulso tricrótico?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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