DICCIONARIO MÉDICO
Pulso carotídeo
El pulso carotídeo es la pulsación que se palpa en la arteria carótida común, a cada lado del cuello, entre la tráquea y el músculo esternocleidomastoideo. Es el pulso central de referencia en la exploración cardiovascular y el primero que se busca en situaciones de reanimación cardiopulmonar, porque persiste cuando los pulsos periféricos ya no son palpables. La arteria carótida común asciende por el cuello desde el tórax y, a la altura del borde superior del cartílago tiroides, se bifurca en carótida interna (que irriga el cerebro) y carótida externa (que irriga la cara y el cuero cabelludo). El pulso se palpa justo por debajo de esa bifurcación, en el triángulo carotídeo: una depresión anatómica delimitada por el músculo esternocleidomastoideo por detrás, el vientre posterior del digástrico por arriba y el omohioideo por abajo. En la práctica, basta con buscar el surco que queda entre la tráquea y el borde anterior del esternocleidomastoideo, a la altura de la nuez de Adán. La palabra "carótida" tiene una etimología llamativa. Procede del griego καρωτίδες (karōtídes), derivado de κάρος (káros), que significaba "sopor profundo" o "estupor". Los médicos de la Antigüedad observaron que la compresión mantenida de estas arterias provocaba la pérdida de conocimiento, y las bautizaron con ese nombre: las arterias del sueño. La observación era correcta —la carótida interna es la principal vía de aporte sanguíneo al cerebro—, y la precaución que de ella se deriva sigue vigente hoy en la clínica. Se colocan las yemas de los dedos índice y medio en el surco carotídeo, entre la tráquea y el esternocleidomastoideo, y se ejerce una presión suave hasta percibir la pulsación. El pulgar no debe usarse porque tiene pulso propio y puede confundir al explorador. Conviene que el paciente esté sentado o en decúbito supino, con el cuello relajado y la cabeza ligeramente girada hacia el lado contrario al que se explora. Hay dos precauciones que se enseñan desde el primer año de medicina y que conviene recordar siempre. Primera: no comprimir ambas carótidas a la vez, porque la reducción simultánea del flujo cerebral puede provocar un síncope. Segunda: evitar presionar demasiado alto en el cuello, en la zona donde la carótida se bifurca, porque allí se encuentra el seno carotídeo, una estructura con barorreceptores cuya estimulación mecánica puede desencadenar una respuesta vagal intensa —bradicardia, hipotensión— e incluso un síncope del seno carotídeo. En personas mayores con aterosclerosis carotídea, el riesgo de desprender material embólico añade otra razón para ser delicado. En la exploración cardiovascular de rutina, el pulso carotídeo aporta información que el pulso radial no puede ofrecer. Al estar tan cerca del corazón, la onda de pulso apenas se ha amortiguado: su contorno refleja con mayor fidelidad el volumen y la velocidad de eyección del ventrículo izquierdo. Un ascenso lento y tardío (pulsus parvus et tardus) orienta hacia una estenosis aórtica; un ascenso rápido con colapso brusco sugiere insuficiencia aórtica. Pero donde el pulso carotídeo adquiere su papel más conocido es en la reanimación cardiopulmonar. Las guías de la American Heart Association indican que, ante una persona inconsciente que no respira con normalidad, el profesional sanitario debe buscar el pulso carotídeo durante un máximo de 10 segundos. Si no se detecta, se inician de inmediato las compresiones torácicas. La razón por la que se elige este punto —y no la muñeca ni la ingle— es que la arteria carótida, por su calibre y su proximidad al corazón, mantiene un pulso palpable incluso cuando la presión arterial ha caído a niveles que anulan los pulsos periféricos. En lactantes, sin embargo, el cuello corto y el tejido subcutáneo dificultan la palpación carotídea, y se recomienda buscar en su lugar el pulso braquial. Del griego καρωτίδες, derivado de κάρος, "sopor profundo". Los médicos griegos comprobaron que la compresión de estas arterias causaba pérdida de conocimiento, y las llamaron "las arterias del sueño". La explicación fisiológica es que la carótida interna es la principal vía de irrigación del cerebro. Sí, colocando los dedos índice y medio en el surco del cuello, junto a la tráquea, y presionando con suavidad. Es la segunda localización más accesible después de la muñeca. Pero no debe presionarse con fuerza ni durante mucho tiempo, y nunca en ambos lados a la vez. Porque cuando la presión arterial cae a niveles muy bajos —como ocurre en una parada cardíaca o en un shock grave—, los pulsos periféricos desaparecen mucho antes que los centrales. La carótida, por su gran calibre y su cercanía al corazón, sigue transmitiendo una pulsación palpable en situaciones en las que el pulso radial ya no se detecta. Si desea profundizar en conceptos asociados al pulso carotídeo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el pulso carotídeo y dónde se localiza
Técnica de palpación
El pulso carotídeo en la exploración clínica y en la reanimación
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama "carótida" la arteria del cuello?
¿Se puede tomar el pulso carotídeo uno mismo?
¿Por qué en la RCP se busca el pulso en el cuello y no en la muñeca?
Referencias
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