DICCIONARIO MÉDICO
Carótida interna
La arteria carótida interna (en latín, arteria carotis interna) es la rama de la carótida común que penetra en el cráneo para irrigar el cerebro, el ojo y las estructuras orbitarias. Junto con la arteria vertebral del lado opuesto, forma la circulación anterior del encéfalo y constituye la fuente de sangre más importante para los hemisferios cerebrales. La carótida interna nace en la bifurcación de la carótida común, a la altura del borde superior del cartílago tiroides, donde también se origina la carótida externa. A diferencia de esta, que se ramifica desde el primer tramo de su recorrido, la carótida interna asciende por el cuello sin emitir ni una sola rama. Es, en ese trayecto cervical, un tubo limpio y recto que discurre dentro de la vaina carotídea junto con la vena yugular interna y el nervio vago. No da ramas hasta que ya está dentro del cráneo, bien pasado el peñasco del temporal. El adjetivo "interna" (del latín internus) señala que su territorio final es intracraneal, en contraposición a la carótida externa, que irriga estructuras situadas fuera de la cavidad del cráneo. La raíz "carótida" proviene del griego καρωτίδες (karōtídes), "las que adormecen": la compresión de estas arterias reduce el flujo cerebral y provoca pérdida de conciencia, un hecho que ya describió Rufo de Éfeso en el siglo I-II d. C. La Terminologia Anatomica divide la carótida interna en cuatro porciones según las estructuras que atraviesa. La porción cervical es la más sencilla: asciende por el cuello sin ramas ni relaciones complejas. La porción petrosa comienza cuando la arteria entra en el conducto carotídeo del peñasco del hueso temporal; discurre dentro del hueso describiendo un primer codo y emite pequeñas ramas timpánicas para el oído medio, sin mayor calibre. La porción cavernosa es la más llamativa. Al salir del peñasco, la arteria penetra en el seno cavernoso —un plexo venoso situado a ambos lados de la silla turca— y describe dentro de él un trazado en forma de S conocido como sifón carotídeo. En este segmento la arteria mantiene una relación muy estrecha con los nervios oculomotores (III, IV y VI pares craneales) y con la rama oftálmica del trigémino, lo que explica por qué una patología del seno cavernoso, como una fístula carótido-cavernosa, puede producir síntomas oculares. La entrada carótida cavernosa del diccionario desarrolla en detalle este segmento. Finalmente, la porción cerebral (o supraclinoidea) es el tramo intradural donde la arteria ya discurre libre en el espacio subaracnoideo y emite sus ramas principales antes de dividirse en las dos arterias cerebrales terminales. La primera rama intracraneal de importancia es la arteria oftálmica, que nace habitualmente en la porción supraclinoidea y se dirige hacia la órbita para irrigar el globo ocular, los músculos extraoculares y la retina. Es la rama cuya oclusión produce la amaurosis fugaz —la pérdida transitoria de visión en un ojo— que constituye un signo de alerta de enfermedad carotídea. Tras la oftálmica, la carótida interna emite la arteria comunicante posterior (que conecta con la circulación posterior del encéfalo) y la arteria coroidea anterior (que irriga estructuras profundas como la cápsula interna y el tracto óptico). Después se divide en sus dos ramas terminales: la arteria cerebral anterior, que irriga la cara medial de los hemisferios, y la arteria cerebral media, la más voluminosa, responsable de la irrigación de gran parte de la corteza lateral —incluidas las áreas motora y sensitiva del brazo y la cara, y el área del lenguaje en el hemisferio dominante—. Las arterias cerebrales anteriores de ambos lados se conectan entre sí mediante la arteria comunicante anterior, y las comunicantes posteriores unen la carótida interna con las arterias cerebrales posteriores del sistema vertebrobasilar. El resultado es un anillo anastomótico en la base del cerebro —el polígono de Willis— que permite redistribuir el flujo si una de las carótidas se ocluye parcial o totalmente. No todas las personas tienen un polígono completo: las variantes son muy frecuentes, y su ausencia reduce la capacidad de compensación ante una estenosis. Es la forma latina del nombre (arteria carotis interna), aún habitual en la nomenclatura anatómica internacional. "Carotis" procede del griego καρωτίδες, "las que adormecen"; "interna", del latín internus, indica que su territorio es intracraneal. Porque aporta la mayor parte del flujo sanguíneo a los hemisferios cerebrales a través de sus ramas terminales (cerebral anterior y cerebral media). Se estima que el encéfalo, con apenas un 2 % del peso corporal, consume alrededor del 20 % del gasto cardíaco, y la carótida interna es la vía principal por la que le llega esa sangre. El territorio. La carótida externa irriga cara, cuero cabelludo, faringe y meninges —todo lo que queda fuera del cráneo—. La carótida interna irriga el cerebro, el ojo y las estructuras orbitarias. En el cuello, la externa da ramas desde el principio; la interna asciende sin ramificarse hasta que entra en el cráneo. La consecuencia más grave es el ictus isquémico: la interrupción del flujo deja sin oxígeno a una parte del cerebro. Si el polígono de Willis está completo y funciona, puede compensar parcialmente la obstrucción; si no, el daño puede ser extenso. La obstrucción de la carótida interna es una de las causas más frecuentes de accidente cerebrovascular de origen aterotrombótico. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteria carótida interna, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteria carótida interna
Porciones de la carótida interna
Ramas principales y polígono de Willis
Preguntas frecuentes
¿Qué significa "carotis interna"?
¿Por qué la carótida interna es tan importante para el cerebro?
¿Qué diferencia hay entre la carótida interna y la externa?
¿Qué ocurre si la carótida interna se obstruye?
Referencias
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