DICCIONARIO MÉDICO
Proteus
Proteus es un género de bacterias gramnegativas con forma de bastón, muy móviles, que viven en el intestino de personas y animales, en el suelo y en el agua, y que incluye varias especies capaces de causar infecciones oportunistas, sobre todo urinarias. El nombre se lo debe a una divinidad griega que mudaba de aspecto, por la forma en que sus colonias se transforman y se extienden sobre los medios de cultivo. Su historia ha dejado huella fuera de la propia bacteria: de él proceden la antigua reacción de Weil-Felix y las letras H y O con que todavía se designan los antígenos bacterianos. Proteus Proteus (género) Tipo: bacteria Morfología: bacilos gramnegativos móviles, anaerobios facultativos, oxidasa negativos y ureasa positivos Transmisión: endógena (desde el propio intestino) y contacto directo en el medio sanitario Reservorio: humano y animal (intestino) y ambiental (suelo y agua) Patogenicidad: oportunista Enfermedades: infección urinaria, litiasis infecciosa, bacteriemia Se trata de un género de bacterias formado por bacilos gramnegativos que se mueven gracias a numerosos flagelos y que, en su mayoría, se extienden sobre la superficie de los medios sólidos en lugar de crecer como colonias aisladas. Habitan el tubo digestivo de personas y animales y abundan también en el suelo y en el agua. Algunas especies son patógenas oportunistas del ser humano, y una de ellas, Proteus mirabilis, reúne casi todas las infecciones que se atribuyen al género. La etimología remite a Proteo (en griego, Πρωτεύς, Prôteus), el dios del mar que en la Odisea de Homero adopta una forma tras otra para no dejarse atrapar. Gustav Hauser eligió ese nombre en 1885, cuando describió estas bacterias en un estudio sobre la putrefacción y observó lo mucho que cambiaba su aspecto al invadir el cultivo. Fijó como especie tipo a Proteus vulgaris. El nombre, curiosamente, arrastró durante más de un siglo un defecto formal: ya existía un Proteus en zoología, un género de protozoos descrito por Müller en 1786, y otro de 1768 atribuido a Laurenti. Tras una solicitud presentada en 2024, la Comisión Judicial del Comité Internacional de Sistemática de Procariotas lo declaró nombre conservado en su Opinión 131, con lo que quedó convertido en un nombre legítimo. Hasta hace poco se incluía en la gran familia de las enterobacterias. Desde 2016, cuando un estudio basado en genomas completos reorganizó el orden Enterobacterales, figura en la familia Morganellaceae. Con Morganella y Providencia forma la tribu Proteeae, nombre que propusieron Castellani y Chalmers en 1919. Los tres géneros comparten la capacidad de desaminar la fenilalanina, y varias especies que hoy pertenecen a los otros dos nacieron dentro de Proteus: la actual Morganella morganii fue Proteus morganii, y Providencia rettgeri se llamó en su día Proteus rettgeri. El catálogo de nombres procariotas LPSN reconoce once especies con nombre válido y correcto. Las dos de Hauser, P. vulgaris y P. mirabilis, son las clásicas; P. myxofaciens data de 1966. Las demás surgieron al comprobarse, mediante hibridación de ADN, que P. vulgaris escondía en realidad varias especies: el antiguo biogrupo 1, negativo para el indol, pasó a llamarse P. penneri, y uno de los componentes del biogrupo 3 recibió en 2000 el nombre de P. hauseri. Entre 2016 y 2025 se han añadido P. terrae, aislada del suelo, P. alimentorum, P. columbae, P. cibi, P. faecis y P. appendicitidis. Las que interesan en medicina son sobre todo P. mirabilis, P. vulgaris y P. penneri. Todas sus especies son anaerobias facultativas, carecen de oxidasa, poseen catalasa e hidrolizan la urea gracias a una ureasa muy activa. Desaminan la fenilalanina y el triptófano. A diferencia de Morganella y Providencia, no fermentan la manosa. La producción de indol varía de una especie a otra y es una de las pruebas que permiten separarlas. Al sembrarlas en agar húmedo, la mayoría de las cepas avanza por ciclos y deja zonas concéntricas, o bien cubre la placa con una película uniforme: es el fenómeno conocido como enjambre (en inglés, swarming), que se describe con detalle en la entrada de P. mirabilis. La ureasa tiene consecuencias más allá del laboratorio. Al descomponer la urea genera amoníaco, eleva el pH de la orina y facilita que precipiten sales de magnesio y calcio, el origen de los cálculos de estruvita. Durante la Primera Guerra Mundial, Edmund Weil y Arthur Felix estudiaban estas bacterias y se fijaron en que las cepas con flagelos cubrían el agar con una capa finísima, parecida al vaho que deja el aliento sobre un cristal. La llamaron Hauch, que en alemán significa aliento o vaho. Las variantes sin flagelos, que crecían en colonias sueltas y sin esa película, quedaron como formas ohne Hauch, sin vaho. De ahí salieron las letras H y O. Fritz Kauffmann y Bruce White las adoptaron después para clasificar Salmonella, y hoy siguen designando el antígeno flagelar (H) y el somático (O) de muchas bacterias gramnegativas. Los mismos autores describieron en 1916 que ciertas cepas de P. vulgaris eran aglutinadas por el suero de los enfermos de tifus exantemático. La explicación es un parecido antigénico casual entre Proteus y las bacterias del género Rickettsia. Sobre esa coincidencia se construyó la reacción de Weil-Felix, que utiliza tres cepas: OX19 y OX2 de P. vulgaris y OXK de P. mirabilis, esta última frente al tifus de los matorrales. Por su escasa precisión ha quedado desplazada en gran medida por técnicas serológicas más específicas, aunque aún se emplea allí donde no se dispone de ellas. El aparato urinario concentra la mayor parte de las infecciones por Proteus, en particular la infección urinaria complicada, la que se acompaña de sonda permanente o de cálculos en el riñón o la vejiga. Su ureasa lo convierte en uno de los agentes típicos de la litiasis infecciosa. Según el Manual MSD, estas bacterias se recuperan también de heridas superficiales, de oídos con supuración y del esputo, sobre todo en personas cuya flora habitual ha desaparecido tras tomar antibióticos, y pueden producir infecciones profundas del oído y de las celdas mastoideas, de la cavidad peritoneal o una bacteriemia. De Proteo, dios marino de la mitología griega que cambiaba de figura para escapar de quien quería interrogarle. Hauser tomó el nombre en 1885 por la variabilidad de las colonias de estas bacterias. Nada, salvo el nombre. El síndrome de Proteus es una enfermedad congénita muy rara, sin relación con ninguna infección, en la que distintos tejidos crecen en exceso y de forma asimétrica. Se debe a una variante del gen AKT1 presente solo en una parte de las células del cuerpo, lo que se conoce como mosaicismo. Lo bautizó en 1983 el pediatra alemán Wiedemann, que buscó en el mismo dios griego una imagen para la enorme variedad de sus manifestaciones. La bacteria y el síndrome comparten, por tanto, padrino mitológico, pero ni una sola característica médica. No. Son tres géneros emparentados, reunidos en la tribu Proteeae, y algunas de sus especies se clasificaron antes como Proteus. Hoy se distinguen por pruebas bioquímicas como la fermentación de la manosa.Qué es Proteus
Clasificación y especies
Rasgos comunes del género
Proteus en la historia de la microbiología
Qué enfermedades produce
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Proteus?
¿Tiene algo que ver con el síndrome de Proteus?
¿Son lo mismo Proteus, Morganella y Providencia?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026