DICCIONARIO MÉDICO
Paraproteinemia
La paraproteinemia es la presencia en la sangre de una inmunoglobulina monoclonal, la paraproteína, producida en exceso por un único clon de células plasmáticas. El hallazgo se detecta mediante electroforesis de proteínas y constituye la puerta de entrada al estudio de las gammapatías monoclonales, un espectro que va desde hallazgos sin trascendencia clínica hasta neoplasias hematológicas. La paraproteinemia es el hallazgo de laboratorio que define la presencia de una inmunoglobulina monoclonal, completa o fragmentada, en el suero o en la orina. Un único clon de células plasmáticas o de linfocitos B la produce, motivo por el cual todas las moléculas resultantes son copias idénticas entre sí. Del griego παρά (pará), "junto a" o, en su uso médico, "desviado de lo normal", y de proteína, con el sufijo -emia que señala su presencia en la sangre. El nombre resulta preciso: la paraproteína no es ajena al organismo ni tiene alterada su estructura química, pero se comporta como un cuerpo extraño dentro del perfil proteico habitual, porque aparece en cantidad desproporcionada y siempre idéntica a sí misma. En 1940, el patólogo berlinés Kurt Apitz publicó en Virchows Archiv el trabajo que dio nombre al fenómeno, tras estudiar el suero de varios pacientes con plasmocitoma y encontrar en él proteínas cualitativamente distintas de las normales. El hallazgo no partía de cero. Casi un siglo antes, en 1845, Henry Bence Jones había descrito ya una proteína urinaria de propiedades físicas peculiares en un paciente con dolor torácico y fragilidad ósea, el mismo hallazgo que hoy conocemos como proteinuria de Bence-Jones. Millones de clones distintos de células plasmáticas fabrican, en condiciones normales, inmunoglobulinas con especificidades diferentes, dirigidas contra los antígenos que el organismo ha ido encontrando a lo largo de la vida. La paraproteinemia rompe esa diversidad. Una alteración genética en un linfocito B o en una célula plasmática ya madura hace que un único clon se expanda y sature el perfil proteico con copias de una misma molécula. En la electroforesis de proteínas, esa uniformidad se traduce en una banda estrecha y homogénea, muy distinta de la curva ancha y difusa que producen las inmunoglobulinas normales, policlonales por definición. A esa banda se la conoce como componente M o pico monoclonal, y su detección suele ser el primer paso que conduce al hallazgo de una gammapatía monoclonal. El clon no siempre se impone de forma definitiva. En algunos pacientes, sobre todo tras una infección vírica, un trasplante de progenitores hematopoyéticos o en el curso de una enfermedad autoinmunitaria, aparece una paraproteína transitoria que desaparece semanas o meses después sin llegar a instaurar una discrasia de células plasmáticas propiamente dicha. Se debe, según la bibliografía hematológica, a un fallo pasajero en el control regulador de un grupo de linfocitos B ya diferenciados, no a una proliferación sostenida. La paraproteína puede corresponder a una inmunoglobulina completa o a un fragmento aislado de ella. Cuando el clon secreta la molécula entera, la clase predominante es la inmunoglobulina G, presente en algo más de dos tercios de los casos estudiados en series amplias; le siguen la IgM, en torno al 17%, y la IgA, cerca del 11%. Una proporción pequeña, alrededor del 3%, presenta dos componentes monoclonales distintos, la llamada gammapatía biclonal. Otras veces el clon fabrica solo una parte de la molécula. Si se trata de la cadena ligera, kappa o lambda, el fragmento es lo bastante pequeño como para filtrar por el riñón y aparecer en la orina en forma de proteinuria de Bence-Jones. Si, en cambio, el clon produce solo la cadena pesada sin la ligera correspondiente, el cuadro recibe el nombre de enfermedad de cadenas pesadas, una variante mucho menos frecuente. Los tres términos conviven en la bibliografía y generan confusión porque describen capas distintas de un mismo fenómeno, no fenómenos distintos entre sí. La disproteinemia es la más amplia: cualquier desequilibrio entre albúmina y globulinas encaja en esa etiqueta, tenga o no origen en un clon celular; puede deberse a una enfermedad hepática, a una pérdida renal de proteínas o a un estado inflamatorio prolongado, sin que exista ninguna paraproteína de por medio. La gammapatía monoclonal exige algo más concreto: un clon de células plasmáticas o de linfocitos B que produzca una inmunoglobulina idéntica a sí misma. La paraproteinemia nombra el resultado analítico de ese clon, la banda que se detecta en el proteinograma o en la orina. Puede existir una disproteinemia sin gammapatía monoclonal. Lo contrario no ocurre: no hay gammapatía monoclonal sin paraproteinemia, porque una implica necesariamente a la otra, aunque el foco de interés de cada palabra sea distinto. No son sinónimos exactos. El pico monoclonal es la imagen que la paraproteína dibuja en el proteinograma; la paraproteinemia es el hecho biológico que la origina, la presencia de la proteína en sí misma. En la práctica diaria, sin embargo, ambos términos se usan a menudo como intercambiables. Sí, y es lo más frecuente. En la mayoría de los casos detectados de forma incidental, la paraproteína aparece en cantidad pequeña y estable durante años, sin que exista una neoplasia de células plasmáticas subyacente. Los hematólogos encuadran estas situaciones dentro del concepto más amplio de gammapatía monoclonal. La frecuencia depende sobre todo de la edad de la población estudiada. Un estudio poblacional realizado en China sobre casi 1.800 personas sin antecedentes conocidos situó la prevalencia por debajo del 1,2% entre los 41 y los 50 años, y la elevó hasta el 7,8% entre los mayores de 80. La tendencia se repite en cohortes de otros países, aunque con cifras absolutas distintas según el origen de la muestra estudiada. El dato explica por qué la paraproteinemia se descubre casi siempre de forma casual, al revisar un análisis de sangre solicitado por otro motivo. No. La mayoría permanece estable durante años, a veces durante toda la vida, sin evolucionar hacia una neoplasia de células plasmáticas como el mieloma múltiple.Qué es la paraproteinemia
De dónde procede la paraproteína
Tipos según la clase de inmunoglobulina implicada
Paraproteinemia, gammapatía monoclonal y disproteinemia
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo que el pico monoclonal?
¿Puede tener paraproteinemia una persona sin ninguna enfermedad de base?
¿Con qué frecuencia se detecta este hallazgo?
¿Toda paraproteinemia acaba convirtiéndose en un mieloma múltiple?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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