DICCIONARIO MÉDICO
Inmunoelectroforesis
La inmunoelectroforesis es una técnica de laboratorio que combina la electroforesis (separación de proteínas por carga eléctrica) con la reacción antígeno-anticuerpo (inmunodifusión) para identificar y tipificar las inmunoglobulinas presentes en una muestra de suero o de orina. En la práctica actual ha sido sustituida en gran parte por la inmunofijación, más rápida y sensible, aunque el término "inmunoelectroforesis" sigue usándose con frecuencia en los informes de laboratorio. En una electroforesis de proteínas convencional, las proteínas del suero se separan en fracciones según su carga y su tamaño, pero el trazado resultante —el proteinograma— no dice a qué inmunoglobulina concreta pertenece cada banda. Para averiguarlo, la inmunoelectroforesis añade un segundo paso: una vez separadas las proteínas en el gel, se depositan antisueros específicos (anti-IgG, anti-IgA, anti-IgM, anti-cadenas kappa, anti-cadenas lambda) en canales paralelos a la dirección de migración. Las inmunoglobulinas difunden hacia los antisueros y, donde antígeno y anticuerpo se encuentran en proporción adecuada, forman arcos de precipitación visibles. La forma, la posición y la intensidad de esos arcos permiten identificar la clase de inmunoglobulina y el tipo de cadena ligera de una proteína monoclonal. El nombre es transparente: "inmuno-" (del latín immunis, "libre de carga", raíz que en medicina designa al sistema de defensa del organismo) más "electroforesis" (del griego ἤλεκτρον, ḗlektron, "ámbar/electricidad", y φόρησις, phórēsis, "transporte"). La técnica la describieron Pierre Grabar y Curtis Williams en 1953, combinando la electroforesis en gel de Tiselius con la inmunodifusión doble de Ouchterlony. Durante la segunda mitad del siglo XX fue la prueba de referencia para tipificar las gammapatías monoclonales. La muestra habitual es suero sanguíneo, aunque también se puede realizar en orina (donde detecta cadenas ligeras monoclonales, es decir, la proteinuria de Bence-Jones) y, más raramente, en líquido cefalorraquídeo. El procedimiento consta de dos fases bien definidas. En la primera, la muestra se deposita en un gel de agarosa y se aplica un campo eléctrico: las proteínas migran y se separan según su movilidad electroforética. En la segunda, se carga el antisuero en una ranura del gel y se deja difundir durante varias horas. Donde la inmunoglobulina separada y su antisuero se encuentran, precipitan formando un arco característico. La lectura de esos arcos requiere experiencia: hay que comparar su forma y su posición con los de un suero normal de referencia. Un arco engrosado, deformado o con un "empuje" localizado indica la presencia de un componente monoclonal. Pero el proceso es lento (la difusión necesita entre 24 y 48 horas), la interpretación tiene un componente subjetivo apreciable, y la sensibilidad para detectar bandas pequeñas es limitada. Esas son, precisamente, las razones por las que la inmunofijación la fue desplazando. La inmunofijación parte del mismo principio —electroforesis seguida de reacción con antisueros—, pero invierte el orden del segundo paso: en lugar de dejar que el antígeno y el anticuerpo difundan uno hacia otro en el gel, el antisuero se aplica directamente sobre la zona donde han migrado las proteínas, y la reacción de precipitación se produce in situ. El resultado se fija y se tiñe, dando bandas nítidas en unas pocas horas, frente a los arcos difusos que requieren uno o dos días en la inmunoelectroforesis clásica. La inmunofijación es más sensible (detecta cantidades menores de paraproteína), más rápida y más fácil de interpretar, lo que la ha convertido en el estándar actual para tipificar la proteína monoclonal detectada en el proteinograma. La inmunoelectroforesis clásica de Grabar-Williams apenas se utiliza ya en los laboratorios de hospital, pero hay un matiz importante: muchos laboratorios y muchos informes siguen empleando la palabra "inmunoelectroforesis" para referirse a lo que técnicamente es una inmunofijación. El paciente que busca "inmunoelectroforesis" a menudo tiene en la mano un resultado de inmunofijación. El contexto clínico habitual es el siguiente: el proteinograma ha detectado una banda sospechosa —un pico monoclonal en la zona gamma o, a veces, en beta—, y el paso siguiente es averiguar a qué inmunoglobulina pertenece y qué tipo de cadena ligera tiene. Eso es lo que resuelve la inmunoelectroforesis (o, hoy, la inmunofijación): decir, por ejemplo, que la paraproteína es una IgG con cadenas kappa, o una IgA con cadenas lambda, o cadenas ligeras libres sin inmunoglobulina completa. Esa tipificación es imprescindible para orientar el diagnóstico entre las distintas gammapatías monoclonales (gammapatía monoclonal de significado incierto, mieloma múltiple, macroglobulinemia de Waldenström, amiloidosis AL, enfermedad de las cadenas pesadas) y para el seguimiento posterior del paciente, ya que la desaparición o reaparición de la banda monoclonal se utiliza para valorar la respuesta al tratamiento. Es un compuesto de "inmuno-" (del latín immunis, "libre de carga", usado en medicina para todo lo relativo al sistema inmunitario) y "electroforesis" (del griego ἤλεκτρον, "ámbar/electricidad", y φόρησις, "transporte"). La técnica fue descrita por Pierre Grabar y Curtis Williams en 1953. Técnicamente, no. La inmunoelectroforesis clásica separa las proteínas por electroforesis y luego deja que antígeno y antisuero difundan hasta formar arcos de precipitación; la inmunofijación aplica el antisuero directamente sobre las proteínas ya separadas y fija el resultado con tinción. La inmunofijación es más rápida, más sensible y más fácil de leer, y ha sustituido a la inmunoelectroforesis en la práctica de la mayoría de los laboratorios. Pero muchos informes siguen usando el término "inmunoelectroforesis" de forma genérica. Lo habitual es que el informe indique si se ha detectado un componente monoclonal y, en caso afirmativo, de qué tipo: por ejemplo, "IgG kappa monoclonal" o "cadenas ligeras lambda libres". Si el resultado es "sin evidencia de componente monoclonal" o "patrón policlonal", significa que no se ha encontrado una paraproteína. Cualquier hallazgo debe interpretarlo su médico en el contexto del proteinograma y del resto de la analítica. Porque cumplen funciones complementarias. El proteinograma detecta la presencia de un pico monoclonal (un exceso de una proteína concreta), pero no dice de qué inmunoglobulina se trata. La inmunoelectroforesis —o, más a menudo hoy, la inmunofijación— añade esa información: identifica la clase (IgG, IgA, IgM) y el tipo de cadena ligera (kappa o lambda) del componente monoclonal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la inmunoelectroforesis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la inmunoelectroforesis
Cómo se realiza y qué muestra
Inmunoelectroforesis e inmunofijación: por qué la segunda sustituyó a la primera
Para qué se utiliza en el estudio de las gammapatías
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "inmunoelectroforesis"?
¿Es lo mismo inmunoelectroforesis que inmunofijación?
Mi informe dice "inmunoelectroforesis". ¿Qué debo mirar?
¿Por qué se pide junto con el proteinograma?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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