DICCIONARIO MÉDICO

Omeprazol

El omeprazol es un inhibidor de la bomba de protones, el grupo de fármacos que reduce con mayor intensidad la producción de ácido en el estómago. Fue el primero de su clase que llegó a la práctica clínica y sigue siendo su representante de referencia. Actúa como profármaco: llega inactivo a la célula parietal del estómago y solo se convierte en su forma activa dentro del medio ácido, donde inutiliza de forma duradera la enzima H+/K+-ATPasa. Su código en la clasificación ATC es A02BC01.

Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA).

Qué es el omeprazol

El omeprazol pertenece a la familia química de los benzimidazoles y, más en concreto, es un sulfóxido. A pH neutro se comporta como una base débil y resulta bastante lipófilo, de modo que atraviesa las membranas celulares sin dificultad. Esa propiedad lo lleva a acumularse allí donde el medio es muy ácido, un ambiente que en el organismo prácticamente solo existe en un sitio: los canalículos secretores de la célula parietal, con un pH cercano a 1. En ese reducto, y no antes, la molécula se protona y se reordena hasta una forma reactiva, la sulfenamida, que se enlaza de manera covalente a residuos de cisteína de la H+/K+-ATPasa.

Esa enzima es la que, en el último paso de la secreción gástrica, intercambia iones hidrógeno por iones potasio y vierte el ácido clorhídrico a la luz del estómago. Cuando queda bloqueada, la producción de ácido cae sea cual sea la señal que intentaba estimularla, ya proceda de la histamina, de la gastrina o del nervio vago. Por eso suele decirse que el omeprazol interviene sobre el interruptor final, no sobre alguno de los muchos mandos que lo encienden.

Se emplea en trastornos en los que el ácido daña la mucosa o conviene rebajarlo: la enfermedad por reflujo gastroesofágico, la esofagitis por reflujo, la úlcera péptica gástrica y duodenal, la prevención de lesiones asociadas a los antiinflamatorios y, junto con antibióticos, la erradicación de Helicobacter pylori. También se recurre a él en cuadros de hipersecreción marcada, como el síndrome de Zollinger-Ellison. Se presenta en cápsulas y comprimidos gastrorresistentes y en una forma para uso intravenoso.

Una inhibición que dura más que el fármaco en la sangre

En la sangre, el omeprazol desaparece deprisa: su vida media ronda una hora. El efecto sobre la secreción de ácido, en cambio, se sostiene mucho más, entre uno y dos días. La clave está en el tipo de unión. Al ligarse de forma covalente a la bomba, la inactiva sin vuelta atrás; la célula solo recobra su capacidad de fabricar ácido cuando sintetiza moléculas nuevas de la enzima y las devuelve a la membrana. El fármaco ya no está, pero su huella permanece.

De ahí un comportamiento que sorprende a quien lo toma por primera vez. La supresión no alcanza su punto máximo con la primera toma, sino que se va sumando a lo largo de tres a cinco días, a medida que van quedando inhibidas más bombas. Y como la activación exige un entorno ácido, ocurre únicamente donde de verdad se está secretando ácido. El resto del cuerpo queda al margen. Esa selectividad, involuntaria pero muy conveniente, es la que evita que el fármaco estorbe a las numerosas bombas iónicas que trabajan en otros tejidos.

El omeprazol se transforma en el hígado, sobre todo a través de una enzima llamada CYP2C19. Su actividad varía de una persona a otra por causas genéticas, y esa variación explica que una misma cantidad de fármaco produzca en unos individuos una supresión ácida más intensa que en otros. Una generación posterior de moléculas, los bloqueadores ácidos competitivos con potasio como el vonoprazán, actúa sobre la misma bomba sin necesidad de activarse por el ácido y de forma reversible.

Del primer inhibidor de la bomba de protones al esomeprazol

En 1979, el laboratorio sueco Astra sintetizó el omeprazol, tras años de trabajo con compuestos previos que perseguían frenar la secreción ácida. Llegó al mercado europeo en 1988 con el nombre Losec y a Estados Unidos poco más tarde, con la aprobación de la agencia reguladora estadounidense en 1989. Su irrupción cambió el panorama. Desplazó a los antagonistas de los receptores H2, que hasta entonces eran el recurso principal, porque suprimía el ácido de manera más completa y sostenida.

Desde el punto de vista químico, el omeprazol es una mezcla a partes iguales de dos formas que son imagen especular una de la otra, los enantiómeros R y S. Durante los años noventa, Astra rastreó cientos de derivados en busca de una versión mejorada y terminó por aislar el enantiómero S puro, el esomeprazol, comercializado en el año 2000. Los dos enantiómeros se convierten dentro de la célula en el mismo inhibidor, pero el S se metaboliza de forma más lenta y previsible, lo que le permite mantener concentraciones más altas durante más tiempo. Fue el primer inhibidor de la bomba de protones desarrollado como enantiómero único, una estrategia que en química farmacéutica se conoce como cambio quiral.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el nombre omeprazol?

El segmento final, -prazol, es la terminación que la Denominación Común Internacional reserva para los inhibidores de la bomba de protones derivados del benzimidazol. La comparten el lansoprazol, el pantoprazol o el rabeprazol. No procede del griego ni del latín: es una marca de familia farmacológica, no una raíz con significado propio.

¿Es lo mismo el omeprazol que el esomeprazol?

No exactamente. El esomeprazol es una de las dos formas especulares que componen el omeprazol, en concreto el enantiómero S, que desde el año 2000 se aísla y se vende por separado.

¿Por qué se toma en cápsulas gastrorresistentes si su diana está en el estómago?

Resulta paradójico, pero el omeprazol es inestable en medio ácido. Si se liberara directamente en el estómago, el propio jugo gástrico lo degradaría antes de que pudiera hacer nada. La cubierta gastrorresistente impide que se libere ahí y deja que el fármaco alcance intacto el intestino delgado, donde se absorbe hacia la sangre. Desde la circulación llega a la célula parietal por su cara interna y solo entonces, ya dentro de los canalículos ácidos, adopta su forma activa. Dicho de otro modo: el mismo ácido que viene a reducir es el que lo pone en marcha.

Referencias

  1. MedlinePlus (NIH). Omeprazol.
  2. Manual MSD (versión para público general). Medicamentos para el tratamiento del ácido estomacal.
  3. StatPearls (NCBI/NIH). Omeprazole.
  4. Olbe L, Carlsson E, Lindberg P. A proton-pump inhibitor expedition: the case histories of omeprazole and esomeprazole. Nature Reviews Drug Discovery.

Entradas relacionadas en el diccionario

Para situar el omeprazol dentro de la fisiología y la farmacología de la secreción ácida, puede consultar:

  • Bomba de protones: enzima H+/K+-ATPasa de la célula parietal responsable de verter el ácido clorhídrico a la luz del estómago.
  • Célula parietal: célula de la mucosa gástrica que produce el ácido clorhídrico y el factor intrínseco.
  • Vonoprazán: molécula que bloquea esa misma bomba de manera reversible, sin el paso de activación por el medio ácido que necesitan los inhibidores clásicos.
  • Antiulceroso: grupo de fármacos empleados para prevenir y tratar las úlceras gástricas y duodenales.
  • Helicobacter: género bacteriano cuya especie H. pylori coloniza la mucosa gástrica y se asocia a úlcera y gastritis.

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