DICCIONARIO MÉDICO
Gastrina
La gastrina es una hormona peptídica producida por las células G del antro gástrico y del duodeno proximal. Su función principal es estimular la secreción de ácido clorhídrico por las células parietales del estómago, y participa también en el mantenimiento y la renovación de la mucosa gástrica. La gastrina es un mensajero químico que el aparato digestivo utiliza para coordinar la producción de ácido con la llegada de alimento al estómago. Su nombre deriva del griego γαστήρ (gastḗr, «estómago»), con el sufijo -ina que identifica a las hormonas desde la nomenclatura acuñada a principios del siglo XX. El fisiólogo británico John Sydney Edkins propuso en 1905 la existencia de una sustancia en la mucosa antral capaz de estimular la secreción ácida, y le dio ese nombre. Pasaron casi seis décadas hasta que Roderic Alfred Gregory y Hilda Tracy lograron aislar y caracterizar la molécula a partir de mucosa gástrica porcina, en 1964. Las células encargadas de producirla reciben el nombre de células G. Son células endocrinas de tipo abierto: su polo apical contacta con la luz del estómago, lo que les permite detectar directamente la composición del contenido gástrico. Se concentran sobre todo en las glándulas del antro, aunque también se encuentran, en menor densidad, en la mucosa duodenal y en los islotes pancreáticos fetales. La gastrina no es una molécula única. Se sintetiza como un precursor largo (preprogastrina) que se procesa en varias formas activas. Las dos principales son la gastrina-34, conocida como «gastrina grande» (big gastrin), y la gastrina-17, o «gastrina pequeña» (little gastrin). Ambas comparten un tetrapéptido carboxiterminal (Trp-Met-Asp-Phe-NH₂) que constituye la secuencia mínima con actividad biológica. La gastrina-17 predomina en la mucosa antral y es la forma liberada tras la ingesta, mientras que la gastrina-34 circula en proporción mayor en el plasma en ayunas porque su aclaramiento renal es más lento. La gastrina llega por el torrente sanguíneo a la mucosa oxíntica del cuerpo gástrico, donde actúa principalmente sobre las células enterocromafines similares (células ECL). Estas células liberan histamina, y es la histamina la que, al unirse a los receptores H2 de las células parietales, desencadena la secreción de ácido clorhídrico. El receptor de la gastrina (CCK-B o CCK₂) se expresa también en las propias células parietales, pero la vía indirecta a través de la histamina resulta cuantitativamente más relevante para la secreción ácida sostenida. Varios estímulos favorecen la liberación de gastrina: la distensión mecánica del antro tras la ingesta, la presencia de péptidos y aminoácidos parcialmente digeridos en la luz gástrica, la estimulación vagal colinérgica y la acción del péptido liberador de gastrina (GRP), un neuropéptido emparentado con la bombesina de los anfibios. El freno fisiológico lo pone la caída del pH: cuando el ácido clorhídrico desciende por debajo de pH 2, las células D del antro secretan somatostatina, que inhibe a las células G por vía paracrina. Es un circuito de retroalimentación negativa que impide la sobreacidificación. La gastrina no se limita a ordenar la producción de ácido. Ejerce un efecto trófico sobre la mucosa oxíntica: estimula la proliferación de las células ECL y contribuye al mantenimiento de la masa de células parietales. También promueve la liberación de pepsinógeno por las células principales e incrementa la motilidad antral, lo que facilita el vaciamiento del estómago hacia el duodeno. Ese efecto trófico tiene un lado oscuro. Cuando la gastrina circula de forma crónica a concentraciones elevadas (como ocurre en ciertos tumores o tras el uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones), la hiperplasia de las células ECL puede progresar, en casos excepcionales, hacia tumores neuroendocrinos llamados carcinoides gástricos. Un gastrinoma es un tumor neuroendocrino que produce gastrina de forma autónoma. La hipergastrinemia resultante provoca una secreción ácida descontrolada que causa úlceras pépticas múltiples y diarrea, un cuadro descrito en 1955 por Robert Zollinger y Edwin Ellison. La causa más frecuente de hipergastrinemia no tumoral es la gastritis atrófica, en la que la destrucción de células parietales reduce la producción de ácido. Al desaparecer el freno ácido sobre las células G, la gastrina sube como mecanismo compensador. El uso prolongado de fármacos que suprimen la secreción ácida produce un efecto similar, aunque reversible tras la retirada del medicamento. Depende de qué se entienda por «actuar». El receptor CCK₂ se expresa en tejidos fuera del aparato digestivo, incluido el sistema nervioso central, pero las acciones fisiológicas mejor documentadas de la gastrina circulante se concentran en el estómago: secreción ácida, crecimiento de la mucosa y motilidad antral.Qué es la gastrina y de dónde procede su nombre
Formas moleculares
Mecanismo de acción y regulación
Más allá de la secreción ácida
Preguntas frecuentes
¿Qué es un gastrinoma?
¿Qué pasa cuando los niveles de gastrina son muy altos sin que haya tumor?
¿La gastrina solo actúa en el estómago?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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