DICCIONARIO MÉDICO
Antagonista de los receptores H2
Un antagonista de los receptores H2 es un fármaco que bloquea selectivamente los receptores de tipo 2 de la histamina en la célula parietal del estómago, reduciendo la secreción de ácido clorhídrico. Fueron los primeros fármacos diseñados racionalmente a partir de la teoría de receptores, un hito que le valió a su creador el Premio Nobel de Medicina en 1988. La histamina actúa en el organismo a través de varios subtipos de receptor. Los receptores H1 median las reacciones alérgicas, la contracción del músculo liso bronquial y la vasodilatación; los antihistamínicos clásicos (difenhidramina, loratadina) bloquean precisamente ese subtipo. Los receptores H2, en cambio, se localizan sobre todo en la membrana basolateral de las células parietales gástricas, donde su activación estimula la bomba de protones y, con ella, la secreción de ácido clorhídrico. Bloquear los H2 reduce esa secreción sin interferir con las funciones mediadas por los H1. Antes de que existieran estos fármacos, la hipersecreción ácida solo podía abordarse farmacológicamente con anticolinérgicos, cuyos efectos secundarios limitaban su utilidad. La idea de que la histamina tenía más de un tipo de receptor fue la que permitió romper ese estancamiento. La historia de los antagonistas H2 está ligada a la figura de James W. Black, farmacólogo británico que ya había desarrollado el propranolol (primer betabloqueante clínico) aplicando el mismo principio: partir de la hipótesis de un receptor específico y diseñar una molécula capaz de bloquearlo. En los años 60, Black postuló que la histamina estimulaba la secreción gástrica a través de un receptor diferente del H1 y se propuso encontrar un antagonista selectivo para él. El resultado fue la burimamida (1972), demasiado poco potente para uso clínico, seguida de la metiamida y finalmente de la cimetidina, aprobada en 1976. La cimetidina se convirtió en el primer fármaco en superar los mil millones de dólares de ventas anuales. Representantes posteriores (ranitidina, famotidina, nizatidina) mejoraron la selectividad y redujeron ciertas interacciones farmacológicas que la cimetidina presentaba. En 1988, Black compartió el Nobel de Fisiología o Medicina con Gertrude Elion y George Hitchings por sus contribuciones al diseño racional de fármacos. No en el sentido habitual del término. Cuando se habla de "antihistamínicos" en lenguaje corriente se alude a los bloqueadores del receptor H1, empleados frente a alergias, rinitis y urticaria. Los antagonistas H2 bloquean un receptor de histamina diferente, localizado en el estómago, y su función es reducir la acidez gástrica. Son dos clases farmacológicas distintas con indicaciones que no se solapan. En gran medida, sí. Los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, pantoprazol y otros) producen una supresión ácida más intensa y sostenida, por lo que han desplazado a los antagonistas H2 como primera opción en muchas situaciones. Con todo, los H2 conservan utilidad en ciertos contextos y como medicación complementaria. Porque demostró que era posible diseñar un fármaco partiendo de una hipótesis sobre un receptor aún no confirmado experimentalmente y llegar a un producto clínicamente eficaz. Ese enfoque, que hoy parece natural, era novedoso en los años 70 y abrió la puerta a lo que hoy se conoce como diseño racional de fármacos basado en diana molecular. Si desea profundizar en conceptos asociados a los antagonistas H2, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un antagonista de receptores H2
James Black y el diseño racional de fármacos
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo un antagonista H2 que un antihistamínico?
¿Los antagonistas H2 han sido sustituidos por los inhibidores de la bomba de protones?
¿Por qué la cimetidina fue tan revolucionaria?
Referencias
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