DICCIONARIO MÉDICO
Hidróxido de magnesio
El hidróxido de magnesio es un compuesto inorgánico de fórmula Mg(OH)₂ que la medicina emplea con dos finalidades distintas: neutralizar el ácido del jugo gástrico y retener agua dentro del intestino. Funciona, por tanto, como antiácido y como laxante salino. Se absorbe poco, de manera que su acción transcurre casi por completo dentro de la luz digestiva. Su código en la clasificación ATC es A02AA04. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Cada unidad de Mg(OH)₂ reúne un catión de magnesio y dos grupos hidroxilo. El resultado es un sólido blanco, inodoro y prácticamente insoluble en agua: alrededor de 0,00064 gramos por cada 100 mililitros a 25 °C. Esa solubilidad mínima explica que las presentaciones orales sean suspensiones y no disoluciones verdaderas, y que el sólido tienda a depositarse en el fondo del envase. En agua se comporta como una base débil. Una suspensión acuosa alcanza un pH de entre 9,5 y 10,5, valor moderado frente al de un álcali fuerte como el hidróxido sódico. Esa basicidad contenida es la que hace viable su administración por vía oral. Existe también en estado natural, en forma de brucita, un mineral de estructura laminar que debe su nombre al mineralogista estadounidense Archibald Bruce. La brucita casi nunca es pura. Arrastra hierro, manganeso o cinc, impurezas que le dan tonalidades verdosas, grisáceas o azuladas y que la convierten en pieza de coleccionista. El hidróxido de magnesio destinado a uso farmacéutico no procede de esos yacimientos, sino de la precipitación del magnesio contenido en el agua de mar tratada con cal. La palabra magnesia procede del griego Μαγνησία (Magnēsía), región costera de Tesalia poblada por la tribu de los magnetes. Del mismo topónimo salieron imán y magnetismo, porque de aquella zona llegaban piedras oscuras de propiedades llamativas que la Antigüedad no siempre supo distinguir entre sí. El magnesio no se aisló como elemento hasta 1808, cuando Humphry Davy lo obtuvo por electrólisis a partir de la magnesia. Fuera del terreno del medicamento, el compuesto está autorizado como aditivo alimentario con el número E-528, en funciones de regulación de la acidez. Dentro del estómago, los grupos hidroxilo captan los protones del ácido clorhídrico. La reacción rinde cloruro de magnesio y agua. Al subir el pH gástrico decae la actividad de la pepsina, que solo trabaja en medio muy ácido. La secreción de la célula parietal no se modifica: lo que cambia es el ácido ya vertido a la luz gástrica. Lo que no reacciona sigue camino hacia abajo. Allí el ion magnesio, poco absorbible, retiene agua en la luz intestinal por efecto de la ósmosis; el volumen del contenido aumenta, la pared se distiende y se desencadena el peristaltismo reflejo. Se le atribuye también un estímulo sobre la secreción de colecistocinina, hormona que interviene en la motilidad digestiva. Es el mecanismo que define a los laxantes salinos u osmóticos, la misma familia en la que se encuadran el sulfato y el citrato de magnesio. La absorción no es nula. Se calcula que entre el 15 % y el 50 % del magnesio administrado por vía oral pasa lentamente a la circulación desde el intestino delgado. Un riñón sano elimina ese excedente sin dificultad; cuando la función renal está deteriorada, el magnesio se acumula en sangre y aparece hipermagnesemia. En las formulaciones antiácidas, el hidróxido de magnesio suele acompañarse de sales de aluminio. La combinación responde a una lógica de compensación: el magnesio acelera el tránsito intestinal y el aluminio lo frena, de modo que cada componente amortigua el efecto del otro sobre el ritmo del intestino. Porque las dos acciones ocurren en tramos distintos del tubo digestivo y guardan relación con la cantidad administrada. La capacidad neutralizante se consume en el estómago; el magnesio que sobrevive a esa reacción ejerce su efecto osmótico más abajo. Las clasificaciones oficiales recogen esa doble naturaleza: la ATC internacional le asigna el código A02AA04 entre los compuestos de magnesio de acción antiácida, mientras que las fichas técnicas españolas lo sitúan en A06AD91, dentro de los laxantes osmóticos. No exactamente. La leche de magnesia es la suspensión acuosa del compuesto, una preparación con entidad propia que la farmacopea estadounidense recoge bajo ese nombre. El hidróxido de magnesio es la sustancia; la leche de magnesia, una de las formas en que se presenta. El óxido de magnesio (MgO) es lo que queda cuando el hidróxido pierde agua por calentamiento. Al llegar al estómago vuelve a hidratarse y acaba comportándose de forma parecida, con esas mismas dos utilidades, hasta el punto de que la clasificación ATC le reserva códigos propios en ambos grupos: A02AA02 como antiácido y A06AD02 como laxante osmótico. Si desea ampliar información sobre los conceptos citados en esta definición, puede consultar:Qué es el hidróxido de magnesio
Comportamiento en el estómago y en el intestino
Preguntas frecuentes
¿Por qué un mismo compuesto se clasifica a la vez como antiácido y como laxante?
¿Es lo mismo el hidróxido de magnesio que la leche de magnesia?
¿En qué se diferencia del óxido de magnesio?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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