DICCIONARIO MÉDICO
Magnesio
El magnesio es un elemento químico metálico (símbolo Mg, número atómico 12) que, en el organismo, funciona como un mineral indispensable. Circula sobre todo como ion cargado (Mg²⁺) y actúa como cofactor de más de trescientas reacciones enzimáticas, entre ellas todas las que manejan la molécula de energía celular. Es el segundo catión más abundante dentro de las células, por detrás del potasio. En química, el magnesio es un metal alcalinotérreo ligero y de color blanco plateado, situado en el segundo grupo de la tabla periódica. En biología y en medicina, el interés no está en el metal sino en su forma iónica: el ion Mg²⁺, presente en todas las células vivas. Ese ion no aporta energía por sí mismo, pero sin él buena parte de la maquinaria bioquímica se detiene. El adulto alberga alrededor de 24 gramos de magnesio, aproximadamente el 0,1 % de su peso. Su reparto es desigual: más de la mitad se encuentra depositado en el hueso, formando parte de la matriz mineral; el resto se concentra en el músculo y en otros tejidos blandos. En la sangre circula una fracción pequeña, lo que explica que un análisis sanguíneo normal no descarte por completo un déficit en los depósitos. El nombre remite a Magnesia, una región de Tesalia, en Grecia, célebre por sus minerales. De ese mismo topónimo derivan también «manganeso» y «magnetismo», lo que durante un tiempo generó confusión entre sustancias. Los compuestos de magnesio se conocían desde antiguo: en 1618, en la localidad inglesa de Epsom, se identificó un agua amarga de la que se obtenían sales de sabor característico, las sales de Epsom, que resultaron ser sulfato de magnesio. En 1755, el químico escocés Joseph Black demostró que la magnesia era una sustancia distinta de la cal. El aislamiento del metal llegó en 1808, cuando Humphry Davy obtuvo pequeñas cantidades por electrólisis. Davy había propuesto llamarlo «magnium» para no confundirlo con el manganeso, pero la comunidad científica se quedó con «magnesium». El francés Antoine Bussy preparó el metal con mayor pureza hacia 1831. La función que mejor resume el papel del magnesio tiene que ver con la energía. El ATP, la moneda energética de la célula, no es biológicamente activo en su forma libre: necesita unirse al magnesio para funcionar. Lo que las células utilizan es, en realidad, el complejo ATP-magnesio. De ahí que el mineral intervenga en cualquier reacción que consuma o produzca energía, desde la glucólisis hasta la síntesis de proteínas y de ácidos nucleicos. Su influencia va más allá. El magnesio estabiliza las moléculas de ADN y ARN, participa en la transmisión del impulso nervioso y modula la contracción muscular, donde actúa en buena medida como contrapeso del calcio: mientras el calcio favorece la contracción, el magnesio tiende a favorecer la relajación. También contribuye a mantener el ritmo cardíaco y forma parte de la matriz mineral del hueso junto al calcio y el fósforo. Se calcula que participa en más de trescientas reacciones enzimáticas, cifra que algunas revisiones elevan bastante más al contar aquellas en las que solo estabiliza estructuras. El organismo mantiene la concentración de magnesio dentro de un margen estrecho, y tanto el defecto como el exceso tienen nombre propio. La disminución por debajo de lo normal se denomina hipomagnesemia; el aumento anómalo, hipermagnesemia. El equilibrio depende de lo que se absorbe en el intestino y de lo que el riñón retiene o elimina, un ajuste fino en el que también intervienen el calcio, el potasio y la vitamina D. Precisamente por esas interacciones, un aporte elevado de proteínas, calcio o vitamina D incrementa las necesidades de magnesio. Depende de la perspectiva. En química es un metal, el elemento número 12 de la tabla periódica. En nutrición se le llama mineral porque es uno de los elementos inorgánicos que el organismo necesita obtener de los alimentos. No hay contradicción: son dos formas de nombrar la misma sustancia según el contexto. Porque el ATP, la molécula que transporta energía en la célula, solo es funcional cuando se une al ion magnesio. Sin ese enlace, las enzimas que liberan la energía almacenada en el ATP no pueden trabajar. El magnesio no genera energía, pero es el socio químico que permite usarla. De Magnesia, un territorio de la antigua Tesalia griega rico en minerales. La misma raíz dio lugar a las palabras «manganeso» y «magnetismo», una coincidencia que obligó a los químicos a diferenciar unas sustancias de otras a lo largo del tiempo. Más de la mitad reside en el hueso, integrado en su matriz mineral. El resto se reparte entre el músculo y otros tejidos blandos, y solo una fracción mínima circula por la sangre. Ese almacenamiento predominantemente óseo e intracelular hace que la cifra sanguínea no siempre refleje las reservas reales.Qué es el magnesio
Etimología e historia
Funciones en el organismo
Regulación y alteraciones de sus niveles
Preguntas frecuentes
¿El magnesio es un metal o un mineral?
¿Por qué está tan ligado a la producción de energía?
¿De dónde viene su nombre?
¿Dónde se guarda el magnesio del cuerpo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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