DICCIONARIO MÉDICO
Hipomagnesemia
La hipomagnesemia es la disminución de la concentración de magnesio en la sangre por debajo de sus valores normales. El magnesio interviene en centenares de reacciones del organismo, de modo que su descenso repercute sobre tejidos tan distintos como el músculo, el corazón y el sistema nervioso. Suele originarse en una pérdida excesiva o en una absorción insuficiente del mineral. El nombre encadena el prefijo griego hipo- (ὑπό, "por debajo"), el elemento magnesio y el sufijo -emia (αἷμα, "sangre"). La raíz del mineral procede de Magnesia, una comarca de la antigua Tesalia célebre por sus yacimientos; de ese mismo topónimo derivan también las palabras imán y manganeso. El escocés Joseph Black lo reconoció como sustancia propia en 1755 y Humphry Davy consiguió aislarlo en 1808. Dentro de la célula, el magnesio es el segundo catión más abundante por detrás del potasio, y actúa como cofactor en más de trescientas reacciones enzimáticas. Participa en la producción de energía, en la transmisión del impulso nervioso y en la contracción muscular. Que un ion tan discreto sostenga tantas funciones explica por qué su carencia se hace notar en órganos muy alejados entre sí. En la práctica, la mayoría de las referencias hablan de hipomagnesemia cuando la cifra sérica desciende de 1,8 mg/dL (0,70 mmol/L). El límite exacto varía de un laboratorio a otro, y algunos autores defienden un umbral algo más alto. La caída del magnesio responde casi siempre a un desequilibrio entre lo que entra y lo que se pierde. Tres vías concentran la mayoría de los casos. La primera es una ingesta o una absorción intestinal escasas, como sucede en la diarrea crónica o en la malabsorción. La segunda es una pérdida renal aumentada, asociada a determinados diuréticos o a algunas tubulopatías hereditarias. La tercera reúne situaciones que consumen o redistribuyen el mineral, entre ellas el consumo elevado de alcohol y la diabetes mal controlada. Un rasgo convierte al magnesio en un ion peculiar: su descenso arrastra con frecuencia al del potasio y al del calcio. Una hipomagnesemia sostenida puede acompañarse de hipopotasemia e hipocalcemia difíciles de corregir, que no remontan hasta que se restablece el magnesio. Esa dependencia mutua es uno de los rasgos que más lo separan del resto de los electrolitos. Su frecuencia, por otro lado, no es anecdótica: los estudios de población la sitúan entre el 2,5 % y el 15 %. Ante una cifra baja, importa saber si el riñón está reteniendo el magnesio o dejándolo escapar. La respuesta la ofrece la orina. Cuando la pérdida ocurre por el intestino, el riñón sano conserva el mineral y su eliminación urinaria disminuye, situación que se conoce como hipomagnesuria. Si, en cambio, la orina sigue arrastrando magnesio pese a la carencia, el defecto apunta al propio riñón. Leer a la vez la sangre y la orina orienta, así, hacia el origen del problema. De Magnesia, una comarca de la antigua Tesalia rica en minerales. La misma raíz geográfica dio lugar a las palabras imán y manganeso, que en su día se confundían con sustancias de aquella zona. Porque el magnesio funciona como cofactor de más de trescientas enzimas repartidas por todo el cuerpo. Al fallar ese engranaje, se resienten a la vez la actividad muscular, la nerviosa y la cardíaca, además del equilibrio de otros iones. No. La hipomagnesemia mide el magnesio de la sangre; la hipomagnesuria, el que se elimina por la orina. Se complementan: una orina pobre en magnesio en alguien con la sangre baja sugiere que la pérdida es intestinal, no renal. Sí. Casi todo el magnesio corporal se aloja dentro de las células y en el hueso, no en el plasma. Por eso la sangre puede mostrar valores dentro del rango aunque los depósitos estén mermados.Qué es la hipomagnesemia
Por qué se produce
Origen renal o extrarrenal
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre del magnesio?
¿Por qué un magnesio bajo afecta a tantos órganos?
¿Es lo mismo la hipomagnesemia que la hipomagnesuria?
¿Puede haber falta de magnesio con una cifra normal en sangre?
Referencias
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