DICCIONARIO MÉDICO
Bicarbonato sódico
El bicarbonato sódico (NaHCO₃) es una sal inorgánica compuesta por un catión de sodio y un anión bicarbonato. En el organismo humano, el ion bicarbonato desempeña un papel central en el mantenimiento del equilibrio ácido-base, y su forma farmacéutica se emplea en medicina como agente alcalinizante y antiácido. Se trata de un polvo cristalino blanco, soluble en agua, de sabor ligeramente salino y alcalino. Su fórmula química, NaHCO₃, indica que cada molécula contiene un átomo de sodio, uno de hidrógeno, uno de carbono y tres de oxígeno. Al disolverse en agua, se disocia liberando el ion bicarbonato (HCO₃⁻), que puede reaccionar con los iones hidrógeno (H⁺) del medio para formar ácido carbónico (H₂CO₃). Este ácido carbónico es inestable y se descompone rápidamente en agua y dióxido de carbono (CO₂), que se elimina por vía respiratoria. Esa secuencia explica su efecto neutralizador: cada molécula de bicarbonato retira un protón del medio, elevando el pH. El nombre «bicarbonato» data del siglo XVIII y refleja la nomenclatura química de la época, en la que se designaba así a las sales ácidas del ácido carbónico (es decir, las que conservan un hidrógeno ionizable). La nomenclatura IUPAC moderna lo denomina hidrogenocarbonato de sodio, pero la forma clásica sigue siendo la más usada tanto en farmacia como en el lenguaje corriente. Más allá de su uso farmacológico, el ion bicarbonato es un componente fisiológico habitual y necesario. Circula en la sangre a una concentración habitual de 22 a 28 mEq/L y forma parte del principal sistema tampón del plasma: el par ácido carbónico/bicarbonato (H₂CO₃/HCO₃⁻). Este sistema amortigua las oscilaciones del pH sanguíneo, que se mantiene en un rango muy estrecho entre 7,35 y 7,45. El riñón participa activamente en la regulación de este equilibrio: reabsorbe bicarbonato en el túbulo proximal cuando el organismo necesita conservar bases, y lo excreta cuando hay exceso. En los pulmones, la eliminación de CO₂ desplaza la reacción hacia la descomposición del ácido carbónico, lo que constituye la vertiente respiratoria del control del pH. La enzima anhidrasa carbónica acelera esta conversión entre CO₂ y ácido carbónico en múltiples tejidos, y es una pieza clave del mecanismo. Como agente farmacéutico, el bicarbonato sódico está disponible en forma oral (polvo, comprimidos) e intravenosa (soluciones). Su acción más conocida entre la población general es la neutralización del ácido gástrico: al reaccionar con el ácido clorhídrico del estómago, forma cloruro de sodio, agua y CO₂. La liberación de CO₂ explica la sensación de distensión gástrica y la eructación que suelen acompañar a su ingesta. En el ámbito hospitalario, la administración intravenosa de bicarbonato sódico se reserva para situaciones en las que el pH sanguíneo ha descendido de forma significativa, como en la acidosis metabólica grave (pH inferior a 7,1). La corrección del pH con bicarbonato exógeno no está exenta de riesgo: un aporte excesivo puede provocar alcalosis, hipopotasemia y sobrecarga de sodio, razón por la cual requiere monitorización estricta. El bicarbonato sódico es un antiácido sistémico, lo que significa que el exceso de bicarbonato absorbido pasa al torrente sanguíneo y puede modificar el pH de todo el organismo. Otros antiácidos de uso frecuente, como el hidróxido de aluminio o el hidróxido de magnesio, son antiácidos no sistémicos (o locales): actúan dentro del estómago sin absorberse de forma significativa, por lo que su impacto sobre el equilibrio ácido-base general es menor. Esa diferencia explica por qué el bicarbonato sódico se considera un antiácido de acción rápida pero poco adecuado para el uso continuado: el alivio gástrico es casi inmediato, pero la absorción sistémica y la producción refleja de ácido tras la neutralización (fenómeno de rebote ácido) limitan su utilidad a largo plazo. Sí. Son denominaciones equivalentes del mismo compuesto químico (NaHCO₃). En español se emplean indistintamente. En contextos farmacéuticos se suele escribir «sodio, bicarbonato» por convención de la farmacopea, pero la sustancia es exactamente la misma. Forma parte del sistema tampón más relevante del plasma sanguíneo. El par ácido carbónico/bicarbonato amortigua la entrada de ácidos o bases en la sangre para mantener el pH dentro del rango fisiológico (7,35-7,45). El riñón y los pulmones cooperan para ajustar las concentraciones de bicarbonato y CO₂ según las necesidades del organismo en cada momento. Depende. Una ingesta puntual en dosis pequeñas alivia la acidez estomacal de forma rápida. El problema surge con el uso repetido o prolongado: puede producirse alcalosis metabólica, retención de sodio y un efecto de rebote en el que el estómago responde produciendo más ácido. Para la acidez recurrente existen alternativas farmacológicas con un perfil más adecuado para un uso continuado. Directa. El bicarbonato sódico es, desde el punto de vista químico, la sal monosódica del ácido carbónico. Al disolverse en agua, el ion bicarbonato puede captar un protón para regenerar ácido carbónico, que a su vez se descompone en CO₂ y agua. Todo el sistema está en equilibrio dinámico, regulado en el organismo por la anhidrasa carbónica. Consulte también la información farmacológica completa sobre el bicarbonato sódico Si busca información sobre posología, interacciones, efectos adversos y precauciones de uso, puede consultar la ficha completa del medicamento sodio bicarbonato elaborada por el Servicio de Farmacia de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados al bicarbonato sódico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el bicarbonato sódico
El ion bicarbonato en la fisiología humana
Contexto médico del bicarbonato sódico como fármaco
Diferenciación con otros antiácidos
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo bicarbonato sódico que bicarbonato de sodio?
¿Qué papel tiene el bicarbonato en la sangre?
¿Puede tomarse bicarbonato sódico por cuenta propia para la acidez?
¿Tiene relación con el ácido carbónico?
Referencias
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