DICCIONARIO MÉDICO

Acidosis

La acidosis es una alteración del equilibrio ácido-base del organismo en la que predomina un aumento de la concentración de iones hidrógeno (H⁺) en la sangre y los tejidos, con tendencia al descenso del pH por debajo de 7,35. Se clasifica en dos grandes categorías, acidosis metabólica y acidosis respiratoria, según el mecanismo primario que la origine.

Qué es la acidosis

La acidosis designa el conjunto de procesos fisiopatológicos que tienden a acidificar el medio interno, es decir, a elevar la concentración de H⁺ en los líquidos corporales. Conviene señalar, ya desde el principio, que acidosis no es sinónimo de acidemia: la primera describe el proceso que empuja el pH hacia abajo; la segunda, el resultado mensurable en sangre arterial cuando ese pH cae efectivamente por debajo de 7,35. Un paciente puede estar en acidosis y, sin embargo, mantener un pH normal si los mecanismos de compensación funcionan con eficacia suficiente. La distinción no es un matiz académico: tiene consecuencias directas en la interpretación de la gasometría arterial.

El término procede del latín acidus (agrio, punzante), derivado a su vez de la raíz indoeuropea *h₂eḱ-, que significaba «punta» o «filo» (la misma raíz que dio en griego ἀκίς (akís, aguja) y en latín acies (filo de espada)). El sufijo -osis procede del griego -ωσις (-ōsis), indicativo de proceso o estado patológico. Fue el internista alemán Bernhard Naunyn quien acuñó el vocablo Acidose a finales del siglo XIX, en el contexto de sus investigaciones sobre el coma diabético, para nombrar algo que hasta entonces solo se describía perifrásticamente como «intoxicación ácida de la sangre».

El pH sanguíneo y los sistemas de amortiguación

El metabolismo celular genera ácidos de forma continua. Solo la oxidación de la glucosa y los ácidos grasos produce cada día entre 15 000 y 20 000 mmol de CO₂, que al disolverse en agua forma ácido carbónico (H₂CO₃), un ácido volátil que los pulmones eliminan con cada espiración. A eso se suman unos 50-100 mEq diarios de ácidos no volátiles (sulfúrico, fosfórico, ácidos orgánicos) cuya excreción depende del riñón. A pesar de esta carga ácida permanente, el pH arterial se mantiene en un margen estrecho, entre 7,35 y 7,45. El margen es pequeño. Eso es posible gracias a tres líneas de defensa que actúan en secuencia temporal distinta.

La primera línea son los sistemas tampón o amortiguadores químicos, que reaccionan en fracciones de segundo. El de mayor peso funcional en el compartimento extracelular es el par bicarbonato/ácido carbónico (HCO₃⁻ / H₂CO₃), porque tiene la ventaja de ser un sistema abierto: el CO₂ puede eliminarse por vía pulmonar y el HCO₃⁻ regenerarse por vía renal. La hemoglobina, los fosfatos y las proteínas plasmáticas también ejercen función tampón, aunque con menor impacto cuantitativo en la sangre.

En segundo lugar interviene la ventilación pulmonar: los quimiorreceptores del tronco encefálico y los cuerpos carotídeos detectan el ascenso de H⁺ o de CO₂ y responden en minutos aumentando la frecuencia y la profundidad respiratorias, lo que acelera la eliminación de CO₂. La respuesta es rápida, pero incompleta: no basta para normalizar del todo el pH.

El tercer mecanismo, renal, es el de respuesta más lenta (horas a días) pero también el de mayor capacidad correctora. El túbulo renal reabsorbe el bicarbonato filtrado, genera bicarbonato nuevo y excreta H⁺ en forma de amonio (NH₄⁺) y ácidos titulables. Cuando la carga ácida del organismo aumenta, el riñón puede multiplicar varias veces la excreción de amonio, algo que tarda entre dos y cinco días en alcanzar su máximo rendimiento.

Acidosis metabólica y acidosis respiratoria

La clasificación se apoya en cuál de los dos componentes de la ecuación de Henderson-Hasselbalch sufre la alteración primaria. Cuando desciende el numerador (el bicarbonato (HCO₃⁻)), sea porque se consume neutralizando un exceso de ácido o porque se pierde directamente, el trastorno es una acidosis metabólica. La otra posibilidad es que el problema resida en el denominador: si la presión parcial de CO₂ (pCO₂) aumenta por retención pulmonar de anhídrido carbónico, estamos ante una acidosis respiratoria.

Ambas categorías admiten a su vez subdivisiones relevantes. Dentro de la acidosis metabólica, el cálculo del anion gap permite distinguir las formas con brecha aniónica elevada (en las que se acumula un ácido no medido, como el lactato o los cuerpos cetónicos) de las formas con brecha aniónica normal, también llamadas hiperclorémicas, donde el cloro asciende para reemplazar al bicarbonato perdido. La acidosis respiratoria se subdivide clínicamente en aguda y crónica según el grado de compensación renal que haya tenido tiempo de establecerse. Cada una de estas variantes tiene su propia entrada en el diccionario.

De Naunyn a Henderson-Hasselbalch: el marco conceptual moderno

Antes de que existiera una palabra para nombrarla, la acidosis ya se observaba en la clínica. Adolf Kussmaul describió en 1874 la respiración profunda y trabajosa del coma diabético, una respiración que hoy lleva su nombre, sin disponer de medios para cuantificar el pH ni el bicarbonato. Naunyn introdujo Acidose hacia 1898 para dar nombre a ese estado de «envenenamiento ácido» que había intuido en sus pacientes diabéticos. El término cuajó rápidamente.

El salto decisivo vino del lado de la química física. En 1908, Lawrence Joseph Henderson formuló la ecuación que relaciona la concentración de H⁺ con la proporción entre CO₂ disuelto y bicarbonato, trasladando al medio biológico los principios del equilibrio químico. Nueve años después, el fisiólogo danés Karl Albert Hasselbalch reescribió esa ecuación en forma logarítmica (utilizando el concepto de pH que Søren Sørensen había propuesto en 1909, inicialmente para estandarizar mediciones en la industria cervecera danesa) y obtuvo la expresión que hoy se enseña en todas las facultades de medicina: pH = 6,1 + log ([HCO₃⁻] / 0,03 × pCO₂). Curiosamente, Henderson era químico de formación, no médico, y trabajó la mayor parte de su carrera en el Departamento de Bioquímica de Harvard.

Diferencia entre acidosis y acidemia

La confusión entre ambos términos es frecuente incluso en textos especializados. Acidemia es un dato de laboratorio: pH arterial inferior a 7,35. Acidosis, en cambio, es un concepto fisiopatológico: un proceso que tiende a reducir el pH, aunque no necesariamente lo consiga. Existe acidosis compensada cuando los mecanismos tampón, pulmonares o renales han logrado contener el pH dentro del rango fisiológico. Existe acidemia cuando esos mecanismos se han visto superados o no han dispuesto del tiempo suficiente para actuar.

Desde el lado opuesto, la alcalosis y la alcalemia siguen la misma lógica: proceso frente a resultado. La RAE define acidosis escuetamente como «estado anormal producido por exceso de ácidos en los tejidos y en la sangre», una definición correcta pero que no recoge el matiz de que el pH puede estar compensado.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra acidosis?

Del latín acidus (agrio, afilado) y el sufijo griego -osis, que indica proceso patológico. Fue el internista Bernhard Naunyn quien acuñó el término en alemán (Acidose) hacia finales del siglo XIX para describir la acumulación de ácidos que observaba en pacientes con coma diabético.

¿Es lo mismo acidosis que acidemia?

No. Acidosis es el proceso fisiopatológico que empuja el pH hacia abajo. Acidemia es el resultado medible cuando el pH arterial cae efectivamente por debajo de 7,35. Un paciente puede estar en acidosis sin tener acidemia si los mecanismos de compensación mantienen el pH dentro del rango normal.

¿Cuántos tipos de acidosis existen?

Dos grandes categorías: la acidosis metabólica, originada por acumulación de ácidos no volátiles o por pérdida de bicarbonato, y la acidosis respiratoria, causada por retención de CO₂ en la sangre. Dentro de cada categoría hay variantes que dependen del mecanismo concreto: acidosis láctica, acidosis diabética, acidosis tubular renal, acidosis hiperclorémica, entre otras.

¿Puede haber acidosis y alcalosis al mismo tiempo?

Sí. Son los llamados trastornos mixtos del equilibrio ácido-base. Un paciente con una neumonía grave, por ejemplo, puede retener CO₂ (acidosis respiratoria) y al mismo tiempo vomitar de forma repetida (lo que genera alcalosis metabólica por pérdida de ácido clorhídrico gástrico). La gasometría arterial y el contexto clínico permiten desentrañar estos cuadros superpuestos.

¿Qué es la ecuación de Henderson-Hasselbalch?

Es la expresión matemática que relaciona el pH sanguíneo con la proporción entre bicarbonato y CO₂ disuelto: pH = 6,1 + log ([HCO₃⁻] / 0,03 × pCO₂). Lawrence Henderson la formuló en 1908 y Karl Hasselbalch la adaptó a escala logarítmica en 1917. Sigue siendo la herramienta central para interpretar cualquier trastorno ácido-base a partir de una gasometría.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Acidosis.
  2. Manual MSD (versión para profesionales). Regulación del equilibrio ácido base.
  3. Manual MSD (versión para público general). Introducción al equilibrio ácido-básico.
  4. Real Academia Española. Acidosis. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en las distintas formas de acidosis y en conceptos asociados al equilibrio ácido-base, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Acidosis metabólica: trastorno ácido-base por descenso primario del bicarbonato plasmático, ya sea por acumulación de ácidos o por pérdida directa de bicarbonato.
  • Acidosis respiratoria: trastorno ácido-base por retención de CO₂ debido a ventilación alveolar insuficiente.
  • Acidosis compensada: estado en el que los mecanismos tampón, pulmonares o renales consiguen mantener el pH dentro del rango fisiológico pese a existir un proceso acidificante activo.
  • Acidosis láctica: variante de acidosis metabólica producida por acumulación de ácido láctico en el medio interno.
  • Acidosis diabética: forma de cetoacidosis asociada al déficit de insulina en la diabetes mellitus.
  • Acidosis metabólica hiperclorémica: acidosis metabólica con anion gap normal, en la que el cloro sérico se eleva para compensar la pérdida de bicarbonato.
  • Acidosis tubular renal: grupo de trastornos del túbulo renal que impiden la excreción adecuada de ácido o la reabsorción de bicarbonato.
  • Acidemia: descenso del pH sanguíneo arterial por debajo de 7,35, resultado mensurable de un proceso acidificante no compensado.
  • Alcalosis: trastorno ácido-base opuesto a la acidosis, con tendencia al ascenso del pH sanguíneo.
  • Equilibrio ácido-base: conjunto de mecanismos fisiológicos que mantienen el pH de los líquidos corporales dentro de límites compatibles con la vida.
  • pH: medida de la concentración de iones hidrógeno en una disolución, expresada en escala logarítmica inversa.
  • Gasometría: análisis de los gases disueltos y del pH en una muestra de sangre arterial.

La información proporcionada en este Diccionario Médico de la Clínica Universidad de Navarra tiene como objetivo principal ofrecer un contexto y entendimiento general sobre términos médicos y no debe ser utilizada como fuente única para tomar decisiones relacionadas con la salud. Esta información es meramente informativa y no sustituye en ningún caso el consejo, diagnóstico, tratamiento o recomendaciones de profesionales de la salud. Siempre es esencial consultar a un médico o especialista para tratar cualquier condición o síntoma médico. La Clínica Universidad de Navarra no se responsabiliza por el uso inapropiado o la interpretación de la información contenida en este diccionario.
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