DICCIONARIO MÉDICO
Laxante
Un laxante es toda sustancia que facilita la evacuación de las heces, ya sea aumentando su volumen, ablandándolas o estimulando el movimiento del intestino. No forman un grupo homogéneo: bajo el mismo nombre conviven mecanismos de acción muy distintos, y en eso se basa su clasificación. El término define a las preparaciones que promueven o aceleran la salida del contenido intestinal. La palabra procede del latín laxare, "aflojar, soltar", el mismo verbo del que derivan "relajar" y el adjetivo laxo. La imagen que encierra es transparente: lo que el laxante afloja es el tránsito, poniendo de nuevo en marcha un vientre que se ha vuelto perezoso. Conviene separar dos palabras que a menudo se usan como sinónimas. El laxante actúa de forma suave y busca restablecer un ritmo normal de deposiciones. El purgante, en cambio, provoca una evacuación rápida y completa, con frecuencia acuosa, y se reserva para vaciar el intestino antes de una exploración. La diferencia es de intensidad más que de naturaleza. La ordenación habitual atiende al mecanismo por el que cada grupo actúa. Distinguirlos ayuda a entender por qué unos tardan horas y otros varios días, y por qué no todos sirven para lo mismo. Los formadores de masa contienen fibra o materiales que no se digieren ni se absorben. Retienen agua en la luz intestinal y aumentan el volumen del bolo, de manera que la propia distensión de la pared despierta el reflejo de evacuación. El plántago es el ejemplo clásico. Los osmóticos trabajan por un principio físico distinto: atraen agua hacia el interior del intestino por diferencia de concentración, lo que reblandece las heces. A este grupo pertenecen la lactulosa, el macrogol y las sales de magnesio. Vienen después los estimulantes, también llamados de contacto. Actúan sobre las terminaciones nerviosas de la mucosa del colon y provocan contracciones que empujan el contenido hacia el recto. El sen, obtenido de la planta Cassia, se usa con este fin desde hace siglos. Quedan por último los que operan sobre la consistencia de las heces: los lubricantes, como la parafina líquida, que las recubren y facilitan su deslizamiento, y los emolientes o ablandadores, que reducen la tensión superficial y dejan que el agua penetre en la masa fecal. No todos los laxantes se comportan igual con el uso continuado. Los formadores de masa y los osmóticos suelen tolerarse durante periodos largos. Los estimulantes son otra historia. Empleados a diario y sin pausa, el colon tiende a habituarse a su empuje y pierde parte de su tono propio, de modo que cada vez cuesta más evacuar sin ellos. Ese círculo, en el que el remedio perpetúa el problema que pretendía resolver, es la razón por la que se recomienda su uso puntual y no como recurso permanente. Del verbo latino laxare, que significa aflojar o soltar. De esa misma raíz proceden "relajar" y el adjetivo "laxo", que describe lo que está flojo o poco tenso. El laxante es, literalmente, lo que afloja el vientre. No. El laxante actúa con suavidad y busca recuperar un ritmo intestinal normal, mientras que el purgante fuerza una evacuación rápida y abundante. Es una cuestión de grado: un mismo principio puede comportarse como laxante suave o como purgante enérgico según la cantidad empleada. El mecanismo por el que retienen agua. El formador de masa aporta fibra que se hincha y abulta el bolo fecal, estimulando el peristaltismo por distensión de la pared. El osmótico no aporta volumen sólido: arrastra agua hacia la luz intestinal por ósmosis, y es ese líquido añadido el que ablanda las heces y facilita su paso.Qué es un laxante
Cómo se clasifican
Por qué algunos generan dependencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "laxante"?
¿Es lo mismo un laxante que un purgante?
¿Qué diferencia a un laxante osmótico de uno formador de masa?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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