DICCIONARIO MÉDICO
Laxitud
La laxitud es la cualidad de lo laxo: el grado de distensibilidad o elasticidad que presentan los tejidos conectivos del organismo, especialmente los ligamentos, las cápsulas articulares, los tendones y la piel. En el lenguaje clínico, el término se emplea sobre todo para describir la movilidad que permite una articulación más allá de su rango fisiológico habitual. La palabra proviene del latín laxĭtas, -ātis, derivada del adjetivo laxus, "suelto", "flojo", "amplio". La misma raíz da en español "laxo", "laxante" (lo que afloja el tránsito intestinal) y "relajar" (de re-laxare, volver a aflojar). En medicina, la laxitud no es por sí misma una enfermedad: es una propiedad física de los tejidos, que varía de una persona a otra en función de la genética, la edad, el sexo y las hormonas. Cierto grado de laxitud es fisiológico y necesario. Los ligamentos deben permitir el movimiento articular sin romperse, y la piel necesita elasticidad para adaptarse a los cambios de volumen corporal. Los niños son en general más laxos que los adultos, las mujeres más que los hombres, y durante el embarazo la laxitud aumenta por efecto de la relaxina, una hormona que prepara la pelvis para el parto. El problema aparece cuando la laxitud es excesiva —lo que en clínica se denomina hiperlaxitud— y predispone a esguinces de repetición, luxaciones, dolor articular crónico o inestabilidad articular. La laxitud es la propiedad del tejido: cuánto se estira un ligamento cuando se le aplica una fuerza. Es un dato objetivo, medible en la exploración física. La hiperlaxitud es el grado de laxitud que excede los valores considerados normales para la edad y el sexo del paciente; se valora con los criterios de Beighton, una escala de 0 a 9 puntos que explora la extensibilidad de cinco articulaciones. Y la inestabilidad es la consecuencia funcional: la sensación subjetiva de que la articulación "falla", "cede" o "se va". Un paciente puede tener laxitud aumentada sin inestabilidad —su musculatura compensa el exceso de movilidad—, y al revés, puede sentir inestabilidad con una laxitud ligamentosa normal si existe un déficit neuromuscular. Cuando la laxitud es generalizada y se asocia a dolor locomotor, se habla de síndrome de hiperlaxitud articular, que algunos autores consideran hoy equivalente al síndrome de Ehlers-Danlos de tipo hiperlaxo. En el síndrome de Marfan, la laxitud ligamentosa coexiste con alteraciones esqueléticas, oculares y cardiovasculares de mayor gravedad. Del latín laxĭtas, "cualidad de lo suelto o flojo", derivada de laxus. La misma raíz latina da "laxo", "laxante" y "relajar". No necesariamente. Un grado moderado de laxitud es normal y permite el movimiento articular. Solo cuando es excesiva (hiperlaxitud) y produce síntomas —dolor, esguinces frecuentes, luxaciones— se convierte en un problema que requiere valoración médica. Muchas personas hiperlaxas viven sin molestias gracias a una buena musculatura estabilizadora. No. La laxitud es una propiedad del tejido (cuánto se estira el ligamento); la inestabilidad es una consecuencia funcional (la sensación de que la articulación falla). Puede haber laxitud sin inestabilidad si la musculatura compensa, y puede haber inestabilidad sin laxitud aumentada si existe un déficit neuromuscular. Si desea profundizar en conceptos asociados a la laxitud, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la laxitud
Laxitud, hiperlaxitud e inestabilidad: tres conceptos que no son lo mismo
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "laxitud"?
¿La laxitud articular es mala?
¿Es lo mismo laxitud que inestabilidad?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
© Clínica Universidad de Navarra 2026