DICCIONARIO MÉDICO
Linfadenopatía angioinmunoblástica (LAIB)
La linfadenopatía angioinmunoblástica es una neoplasia de linfocitos T maduros que se origina en las células T cooperadoras foliculares del ganglio linfático. Representa entre el 1 % y el 2 % de todos los linfomas no hodgkinianos, pero alcanza el 15-20 % de los linfomas T periféricos. La edad mediana al momento del hallazgo se sitúa en torno a los 65 años, con ligero predominio en varones. El nombre, largo incluso para los estándares de la terminología hematológica, condensa la descripción histológica que los primeros observadores encontraron al examinar los ganglios de estos pacientes. Angio- procede del griego ἀγγεῖον (angeîon, vaso), porque el tejido ganglionar muestra una proliferación llamativa de vénulas de endotelio alto; inmuno- alude a la implicación del sistema inmunitario (alteraciones en las inmunoglobulinas, fenómenos autoinmunes); y -blástica, del griego βλαστός (blastós, brote, célula inmadura), porque los primeros estudios identificaron células de aspecto inmunoblástico en el infiltrado. La suma describe una linfadenopatía con vasos prominentes y células inmunitarias de aspecto blástico. Durante décadas se debatió si esta entidad era un proceso reactivo con riesgo de malignización o un linfoma verdadero desde el inicio. La demostración de clonalidad en los linfocitos T del infiltrado resolvió la cuestión: se trata de una neoplasia de inicio, no de una reacción inmunitaria descontrolada que se transforma secundariamente. En 1974, Gail Frizzera, Edward M. Moran y Henry Rappaport publicaron en The Lancet una serie de pacientes con un cuadro clínico e histológico que no encajaba en las categorías conocidas: linfadenopatía generalizada, fiebre, esplenomegalia, hipergammaglobulinemia policlonal y una histología ganglionar dominada por vasos proliferantes y un infiltrado polimorfo. Lo denominaron "linfadenopatía angioinmunoblástica con disproteinemia" (AILD, por sus siglas en inglés). Un año después, Lukes y Tindle propusieron el nombre de "linfadenopatía inmunoblástica", mientras que Radaskiewicz prefirió "linfogranulomatosis X". Ninguna de las tres denominaciones sobrevivió intacta. En 1979, Shimoyama y colaboradores en Tokio reinterpretaron la entidad como un linfoma T y acuñaron el término "linfoma T tipo linfadenopatía angioinmunoblástica". La clasificación REAL de 1994 lo incorporó formalmente al grupo de los linfomas T periféricos, y la Organización Mundial de la Salud ha mantenido esa ubicación en sus sucesivas ediciones. La más reciente (2022) lo encuadra dentro de los linfomas nodales de fenotipo T cooperador folicular, una familia que agrupa las neoplasias derivadas de los linfocitos T que normalmente residen en el centro germinal del ganglio y asisten a los linfocitos B en la producción de anticuerpos. El aspecto microscópico del ganglio es inconfundible para el hematólogo experimentado, aunque puede confundirse con un linfoma de Hodgkin o con una reacción inflamatoria intensa si no se dispone de las tinciones adecuadas. La arquitectura habitual del ganglio queda borrada y sustituida por un infiltrado polimorfo en el que las células neoplásicas (de fenotipo T cooperador folicular) coexisten con linfocitos reactivos, células plasmáticas, eosinófilos e histiocitos. La red de células dendríticas foliculares se expande de forma notable, y las vénulas de endotelio alto proliferan adoptando un patrón arborescente. Un rasgo peculiar es la presencia frecuente de linfocitos B infectados por el virus de Epstein-Barr dentro del microambiente tumoral. Las propias células neoplásicas T no albergan el virus; es la desregulación inmunitaria que acompaña al linfoma la que permite la expansión de poblaciones B portadoras del virus sin que el sistema de vigilancia las controle. Esa misma desregulación explica los fenómenos autoinmunes que tan a menudo se observan: hipergammaglobulinemia policlonal, anemia hemolítica con prueba de Coombs positiva, vasculitis cutánea o exantema. De la descripción histológica original: una linfadenopatía (aumento de ganglios) con vasos proliferantes (angio-), participación inmunitaria evidente (inmuno-) y células de aspecto blástico (-blástica). Frizzera, Moran y Rappaport lo acuñaron en 1974 añadiendo "con disproteinemia" para destacar las alteraciones en las proteínas séricas. La parte final se fue abandonando con el tiempo. Un linfoma. La confusión histórica es comprensible: el infiltrado polimorfo, los fenómenos autoinmunes y las remisiones espontáneas ocasionales hicieron pensar durante años en un proceso reactivo. Los estudios de clonalidad de las décadas de 1980 y 1990 confirmaron que las células T del infiltrado son neoplásicas. En la mayor parte de los casos, el tejido del ganglio contiene linfocitos B infectados por el virus. Son células reactivas del microambiente, no las células tumorales T propiamente dichas. La expansión de estas células B infectadas se interpreta como consecuencia de la inmunodeficiencia que acompaña al linfoma, no como su causa directa. Si desea profundizar en conceptos vinculados a la linfadenopatía angioinmunoblástica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la linfadenopatía angioinmunoblástica
De Frizzera (1974) a la clasificación de 2022
Biología del ganglio afectado
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede un nombre tan largo?
¿Es un linfoma o una enfermedad inflamatoria?
¿Qué relación tiene con el virus de Epstein-Barr?
Referencias
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