DICCIONARIO MÉDICO
Laringoplastia
La laringoplastia es el término genérico que designa cualquier procedimiento quirúrgico destinado a reconstruir, remodelar o modificar la estructura de la laringe con el fin de restaurar o mejorar una función alterada: la voz, la respiración o la protección de la vía aérea durante la deglución. Engloba modalidades muy distintas, desde la inyección de materiales en las cuerdas vocales hasta la reconstrucción del esqueleto cartilaginoso laríngeo. A diferencia de la laringectomía, que implica la extirpación de tejido laríngeo, la laringoplastia persigue lo contrario: conservar la laringe y restaurar su función. No se trata de una técnica única sino de una familia de procedimientos que comparten ese objetivo reconstructivo o remodelador. En la práctica clínica, el término se aplica tanto a intervenciones dirigidas a mejorar la voz en pacientes con parálisis o atrofia de las cuerdas vocales como a las reconstrucciones de la estructura laríngea tras un traumatismo, una estenosis o una cirugía parcial previa. La etimología del término combina dos raíces griegas: λάρυγξ (lárynx, "laringe"), documentada en el Corpus Hipocrático desde el siglo V a.C., y el elemento compositivo -πλαστία (-plastía), derivado de πλαστός (plastós, "modelado, formado"), a su vez del verbo πλάσσω (plássō, "yo modelo, amaso"). El sufijo -plastia aparece en la terminología quirúrgica desde el siglo XIX para designar la remodelación o reconstrucción de una estructura anatómica: rinoplastia (nariz), otoplastia (oreja), artroplastia (articulación). La laringoplastia sigue el mismo patrón: la remodelación quirúrgica de la laringe. Aunque las técnicas concretas son numerosas, las laringoplastias pueden agruparse en tres grandes categorías según el abordaje y la finalidad. Laringoplastia de inyección. Consiste en inyectar un material de relleno —grasa autóloga, ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica u otros— en el espesor de la cuerda vocal o en el espacio paraglótico, con el objetivo de aumentar su volumen y acercarla a la línea media. Su indicación principal es la insuficiencia glótica: el cierre incompleto de las cuerdas vocales que se observa, por ejemplo, en la parálisis laríngea unilateral, en la atrofia vocal por envejecimiento o tras una cordectomía parcial. Puede realizarse bajo anestesia local en consulta o en quirófano, y según el material utilizado el efecto es temporal (semanas a meses) o prolongado (años). Esta modalidad fue introducida por Wilhelm Brunings en 1911, lo que la convierte en una de las técnicas más antiguas de la fonocirugía. Laringoplastia del marco laríngeo (tiroplastia). Son intervenciones que modifican la posición o la tensión de las cuerdas vocales actuando sobre el esqueleto cartilaginoso de la laringe desde el exterior, sin abrir la mucosa endolaríngea. Fueron sistematizadas por Isshiki en 1974, quien las clasificó en cuatro tipos: medialización (tipo I, la más frecuente), lateralización (tipo II), acortamiento (tipo III) y elongación (tipo IV). La tiroplastia de medialización, por ejemplo, inserta un implante a través de una ventana en el cartílago tiroides para empujar la cuerda vocal paralizada hacia la línea media. Se realiza habitualmente bajo anestesia local, lo que permite ajustar el resultado escuchando la voz del paciente durante la intervención. Laringoplastia de expansión o reconstrucción (laringotraqueoplastia). En este grupo se incluyen las técnicas que amplían el calibre de una laringe o tráquea estenosada mediante la inserción de injertos de cartílago —habitualmente cartílago costal— en la pared anterior, posterior o ambas. Su indicación principal es la laringoestenosis subglótica, tanto congénita como adquirida, y se emplea especialmente en el ámbito pediátrico. El objetivo aquí no es la voz sino la vía aérea: conseguir un calibre suficiente para prescindir de la traqueostomía. Conviene distinguir la laringoplastia de otros procedimientos del cluster quirúrgico laríngeo. La laringofisura es una vía de acceso —la apertura de la laringe por la línea media del cartílago tiroides— que puede formar parte de una laringoplastia pero que no es en sí misma un procedimiento reconstructivo. La microcirugía laríngea transoral trabaja sobre las cuerdas vocales con instrumentos endoscópicos y láser, sin actuar sobre el esqueleto cartilaginoso. Y la laringectomía, como se ha dicho, extirpa tejido laríngeo en lugar de reconstruirlo, aunque ambos procedimientos pueden ser complementarios: una laringoplastia de inyección, por ejemplo, puede restaurar la voz deteriorada por una laringectomía supraglótica previa. De las raíces griegas λάρυγξ (lárynx, "laringe") y -πλαστία (-plastía, "remodelación"), esta última derivada de πλαστός (plastós, "modelado"). El sufijo -plastia se generalizó en la terminología quirúrgica en el siglo XIX y designa la reconstrucción o remodelación de una estructura anatómica. No exactamente. La tiroplastia es un subtipo específico de laringoplastia: la que actúa sobre el esqueleto cartilaginoso (marco laríngeo) desde el exterior. Laringoplastia es el término más amplio y abarca también la inyección de materiales en las cuerdas vocales y la reconstrucción laringotraqueal con injertos. Depende del tipo de laringoplastia, de la causa de la alteración vocal y de la situación de partida del paciente. En muchos casos de parálisis laríngea unilateral, por ejemplo, la mejora de la voz es notable desde los primeros días. Sin embargo, la voz resultante no siempre es idéntica a la que el paciente tenía antes de la lesión: el objetivo realista es una voz funcional, clara y que no fatigue al hablar. Si desea profundizar en conceptos asociados a la laringoplastia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la laringoplastia
Principales modalidades
Diferenciación con procedimientos relacionados
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "laringoplastia"?
¿Es lo mismo laringoplastia que tiroplastia?
¿La laringoplastia restaura la voz normal?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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